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Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
Ceuta, 7 de diciembre de 2006
COMUNICADO
Por la boca muere el pez
Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
El senador Gordillo ha hecho un ejercicio de sinceridad ante las cámaras de Ceuta Televisión dejando como mentirosos al Presidente Vivas y a destacados miembros del Gobierno de Ceuta. Don Pedro Gordillo ha confesado lo que todo el mundo sabia en nuestra Ciudad: que en el PP de Ceuta “se conocía la relación con el mundo de las drogas” de Mohamed Rabeh, Güigüi, la persona que fue Secretario General de Nuevas Generaciones y asesor del Grupo Parlamentario del PP en la Asamblea de Ceuta hasta que, en abril de 2005, fue detenido tras confirmar la Sección 3ª de lo Penal de la Audiencia Nacional una condena de cuatro años y seis meses de prisión, más una multa de un millón de euros, por pertenecer a una red internacional de tráfico de hachís. Gordillo se ha mostrado rotundo en sus afirmaciones. “¿Qué sabíamos que antes había estado con la droga? Si, si yo no lo niego”. Gordillo no lo niega, pero tanto Juan Vivas, como Elena Sánchez o Yolanda Bel lo negaron entonces escudándose en la postura cínica de “no sabíamos nada” y, como ahora se demuestra, estaban mintiendo a los ceutíes. Mohamed Rabeh, “Güigüi”, no era, como dice Gordillo, “un hombre que se rehabilitó”, ni el PP de Ceuta hacía una buena obra para que ese chico “salga de la droga”. El delito de Mohamed Rabeh, Güigüi, no consistió en consumir droga y por eso Gordillo no puede justificarlo diciendo que “todo el tiempo que estuvo con nosotros él no tomó drogas”, como si militar en el PP de Ceuta tuviese los mismos efectos desintoxicantes que someterse a tratamiento en El Patriarca. El senador Gordillo miente incluso cuando se sincera, porque Mohamed Rabeh, Güigüi, nunca fue condenado por ser un pobre desgraciado enganchado a la droga. A Mohamed Rabeh, Güigüi, se le condenó por ser miembro destacado de una red organizada de narcotráfico a la que se incautaron 740 kilos de hachís valorados en más de 175 millones de pesetas. Ese gravísimo delito no merecía “compasión” sino condena, porque la droga que traficaban Güigüi y sus compinches era para obtener pingues beneficios a costa de enganchar y destruir la vida a millares de jóvenes. No se las dé de ingenuo y buen samaritano, senador Gordillo. Dicen que cuando el río suena es que agua lleva. Y algo debía saber Emilio Carreira cuando, en plena campaña por la presidencia del PP de Ceuta durante el otoño de 2004, se permitió afirmar, sin que nadie se atreviera a denunciarle, que “ni Gordillo, ni otros que aparecen ahora muy indignados, pueden decir que en su equipo no hay, ni ha habido, ni habrá personas condenadas por tráfico de drogas”. Quien calla otorga y las acusaciones de Carreira, que se quejaba de que sus oponentes “dejen caer que a mí me financia la Cosa Nostra”, nunca tuvieron respuesta. Un manto espeso de silencio cubrió al PP de Ceuta mientras Gordillo se convertía en Presidente del Partido y Carreira continuaba siendo Consejero en el Gobierno de Juan Vivas. La sinceridad de Gordillo deja también en evidencia a Yolanda Bel, por más señas Consejera de Bienestar Social en el Gobierno de Juan Vivas. Yoli, como a ella le gusta que la llamen, no tuvo inconveniente en asumir la Presidencia de Nuevas Generaciones con Güigüi como Secretario General. Sabían, porque lo acaba de reconocer Gordillo, que Güigüi había tenido “relación con el mundo de las drogas”, pero Yolanda no tuvo inconveniente en tenerlo en su comisión ejecutiva, ni se sintió obligada a dimitir cuando lo detuvieron para que ingresara en la cárcel. Ahora ningún pretexto debe impedir que la Consejera abandone todos sus cargos o la echen, porque si trata de justificarse en que era la condena lo que se ignoraba estaría reconociendo que en el PP de Ceuta consienten cualquier cosa siempre que no te pillen o, al menos, no se sepa. Váyase, doña Yolanda, y no olvide que dimitir siempre queda más digno que esperar el cese o maniobrar para evitarlo. Sin duda, corresponde a Juan Vivas la máxima responsabilidad por haber nombrado a un narcotraficante para ocupar un cargo público remunerado con dinero de todos. El presidente Vivas ya no puede decir lo de “no sabíamos nada de esa causa pendiente”, ni se puede esconder, como ya hizo, en que nombrar a Güigüi como asesor fue “una decisión de todo el grupo, por lo que sería bastante fuerte que tuvieran que dimitir los 19 [concejales]”. Nadie pretende tanto, Sr. Vivas, pero demostraría usted que le queda algo de honestidad si tuviese la dignidad de asumir y exigir responsabilidades. Mohamed Rabeh, Güigüi, no solo fue asesor del grupo parlamentario del PP con cargo al presupuesto de la Ciudad, sino que era también Secretario General de Nuevas Generaciones, miembro nato del Comité Ejecutivo del PP de Ceuta y hasta Consejero de alguna empresa controlada por su Gobierno como Parque Marítimo del Mediterráneo o Servicios Turísticos S.L. Es cierto que nadie ha probado todavía que Mohamed Rabeh dedicara dinero de la droga a practicar el mecenazgo político, pero tampoco se ha podido demostrar que su carrera política y, sobretodo, su elección como asesor se basaran en sus amplios conocimientos de Derecho Administrativo o en que fuera un experto en Urbanismo. La confianza depositada en Güigüi y su elección como personal eventual de la Ciudad debe tener alguna explicación, pues no hay constancia de algún mérito que la justifique. ¿Qué valiosa cualidad verían en Güigüi para que no les importaran sus conocidas “relaciones” con las drogas?.
El autor del comunicado es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.
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