Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
Ceuta, 12 de octubre de 2006
 COMUNICADO
De la firmeza ante Marruecos a la entrega de pisos a marroquíes
Partido Socialista Obrero Español (PSOE)

Las cosas deben andar mal para el senador Gordillo y sus secuaces del Partido Popular cuando crean una tapadera contra la incompetencia, la desidia y la irresponsabilidad de la gestión del Sr. Vivas y del PP en la Ciudad. Aprovechan cualquier excusa para resucitar sus delirios testiculares a costa no sólo de la verdad, sino de los intereses de Ceuta.

La realidad es bien distinta. Por primera el puerto de Ceuta y el de Tánger han estado unidos. Ésta es la firmeza del gobierno socialista. Una firmeza consciente, racional y responsable, y no una airada reacción hormonal más propia de adolescentes que de personas adultas. Si algún fallo hemos tenido los socialistas en esta falsa e interesada polémica ha sido una virtud: hacerlo todo con luz y taquígrafos, decirlo todo, contestar siempre y aclarar las dudas.

Esta polémica a los únicos que ha perjudicado ha sido a los ceutíes y a los intereses de nuestra Ciudad. Ceuta es la primera interesada en que Marruecos cumpla sus compromisos en materia de vigilancia migratoria y España colabora con el país vecino proporcionándole los medios de los que carece. Si la policía marroquí no tuviese los medios necesarios, lógicamente la vigilancia decrecería y veríamos continuos saltos de la valla: nadie puede hacer lo que no puede. Puede que eso es lo que quieran estos peperos, que se produzcan avalanchas de emigrantes en la frontera, para culpar nuevamente al gobierno de debilidad y de no proteger las fronteras.

Hemos de añadir que una política agresiva con Marruecos no tiene sentido. Primariamente porque somos países vecinos y en segundo lugar porque muchos ceutíes tienen intereses en Marruecos. Se dice en numerosas ocasiones que el Tarajal es el pulmón económico de Ceuta. Si a causa de una política de confrontación con Marruecos determinados productos dejan de franquear los puestos fronterizos, seremos solamente los ceutíes, especialmente los empresarios y trabajadores del comercio, los primeros perjudicados. Mientras las cohortes del senador Gordillo y del Presidente Vivas seguirían disfrutando de sus cuantiosos sueldos. Es fácil vociferar, indignarse y confundir política con debilidad cuando se tiene unos ingresos seguros y una bonita casa de vacaciones, probablemente situada en Marruecos.

No se descubre ningún secreto si decimos que el Partido Popular anda buscando un nuevo Perejil. Quieren ser los valedores de la españolidad de Ceuta cuando no fueron capaces de convencer al Sr. Aznar López de que nos visitara como presidente del gobierno, cuando han sido incapaces de mantener limpia la Ciudad, cuando despilfarran un presupuesto de cuarenta mil millones de pesetas, cuando vendieron cañones al ejército marroquí por un euro (sólo diez meses después del Perejil) o cuando invirtieron ciento cuarenta millones de pesetas para la construcción y equipamiento de una maternidad en Tetuán, cosa que no nos parece mal si los paritorios de nuestro hospital no hubieran estado cayéndose a pedazos.

De los golpes de pecho no se vive, de sacar al Presidente Vivas a pasear y hacerse fotos todos los días, tampoco. Los ceutíes queremos que se solucionen nuestros problemas, no que se nos agraven innecesariamente. El senador Gordillo y el Presidente Vivas, si realmente quieren a nuestra tierra, tienen que decirles a los suyos, tantos aquí como en Madrid, que tensar las relaciones con Marruecos sólo perjudica a Ceuta y a nuestros legítimos intereses en Marruecos.

La fortaleza de carácter no se demuestra dando incendiarias ruedas de prensa y luego enajenando armamento a Marruecos. La fortaleza de carácter se demuestra removiendo los obstáculos para continuar las obras paralizadas del nuevo hospital, renovando la red de suministro de agua de la Ciudad, multiplicando por diez las dietas por desplazamiento a la Península y concediéndoselas no sólo a los enfermos sino también a los familiares. Ser contundentes es reformar las instalaciones sanitarias prácticamente en ruinas o acometer obras en centros educativos que ya estaban a punto de derrumbarse, como el Instituto “Siete Colinas”. Lo que sí es una debilidad de carácter, lo que es efectivamente bajarse los pantalones, es abandonar a la ciudadanía a su suerte mientras se producían gravísimos incidentes en una manifestación, mirar para otro lado cuando las obras salen por el doble de precio o cambiar un plan urbanístico en beneficio de unos particulares con relaciones familiares en el Partido Popular.

El senador Gordillo y el Presidente Vivas deben afanarse en que URBASER deje de reírse de nosotros e irse a sus periodistas de cámara para especular sobre la virtudes del paso del Tarajal en comparación con el transporte marítimo de los coches.

El Partido Popular debe intentar, si puede, que la Administración de la Ciudad no dé más viviendas de protección oficial a ciudadanos marroquíes, a los que ellos mismos les denegaron el empadronamiento. Esto es vender Ceuta, pero claro, todos ellos tendrán casa en Marruecos.

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