Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
Ceuta, 10 de julio de 2006
 COMUNICADO
El octavo mandamiento
Partido Socialista Obrero Español (PSOE)

La Oficina de Prensa del PSOE se honra en tener tan fiel e insigne lector como es el senador Gordillo, aunque dudamos que comprenda con claridad el contenido de nuestros artículos, ya que vuelve con asuntos sobre los cuales sabe que no sólo carece de razón, sino que todo lo que diga proviene de la fantasía de los que le rodean, puesto que su imaginación no posee la profundidad necesaria para generar tantas ideas delirantes, desquiciadas y sin fundamento alguno.

Nos alegramos que el senador Gordillo haya aprendido algo en las Cortes. Ahora dice que él representa a los ciudadanos ceutíes, lo cual es absolutamente cierto. Pero eso no era lo que opinaba hace unos meses, cuando le dijo al entonces Ministro de Defensa, José Bono, que el hecho de que el Comandante General de Ceuta dejara de pertenecer a cierto organismo del ejército le quitaba la voz a los ceutíes. José Bono, con una paciencia digna de mejor causa, le enseñó al senador Gordillo que en un sistema democrático son los ciudadanos los que eligen a sus representantes y que los ceutíes no son representados por generales, algo que es más propio de un sistema no democrático (Diario de Sesiones del Senado núm. 46 de Pleno del 22/06/2005, pág.: 2440). Nos congratulamos que el senador Gordillo sepa algo más de democracia gracias a un destacado militante socialista como es José Bono.

Las Cortes Generales han concluido el periodo de sesiones y los senadores y diputados vuelven a sus circunscripciones y lugares de residencia. Para algunos comienza el contacto con los ciudadanos y sus problemas más directos, para otros menos aplicados es el arranque de las vacaciones. Para el senador Gordillo ni una cosa ni otra, ya que ni se preocupa de los verdaderos problemas de los ciudadanos, ni da inicio a su descanso, pues lleva muchos años de vacaciones. Para desgracia de todos nosotros ya tenemos a nuestro senador en Ceuta, aunque los amantes del teatro del absurdo estén de enhorabuena. El senador Gordillo ha dado a conocer su llegada con una rueda de prensa, hilarante a no ser de lo temerario de sus palabras, junto a sus sabáticos compañeros.

El senador Gordillo se ha permitido hablar de cosas que no conoce, como normalmente, porque si hablase de lo que conoce estaría condenado al más absoluto de los silencios. Sus víctimas en esta ocasión han sido la sanidad y la educación.

La sanidad es una de las preocupaciones constantes del PSOE, pero hemos de reconocer que no somos taumaturgos, es decir, “hacedores de milagros”, para que el senador nos entienda. No podemos remediar en poco tiempo la situación sanitaria caótica producida por los ocho años de desgobierno del PP. El gobierno socialista sí ha apostado por la sanidad en Ceuta, atajando las situaciones más urgentes que se estaban presentando en los ambulatorios de la Ciudad, y continuando con la mejora de las instalaciones sanitarias, que se encontraban muchas de ellas, como las educativas, al borde del derrumbe, como también lo estaba la estructura del futuro hospital, abandonado después de haber sido inaugurado por todo el que pasaba por Ceuta. ¿Por qué no dice el senador Gordillo que la dieta por desplazamiento para recibir tratamiento en la Península ha pasado de los ridículos 2,4 euros por día y persona en la que el Partido Popular la tenía a los 25 euros por persona y día en la que la ha situado el gobierno socialista?

En dos años el PSOE ha invertido más en la sanidad de Ceuta que el Partido Popular en sus ocho años. El senador Gordillo y los miembros de su partido han estado a punto de llevar al colapso a la sanidad pública, con el único fin de proporcionar una mayor clientela a las clínicas y médicos del sector privado.

Lo que sí le exigimos al senador Gordillo es que no alarme a los ciudadanos mintiendo sobre el agua y el instrumental que se utiliza en el hospital. Sepa qué agua se utiliza en el hospital, pregúntelo en el Senado si lo tiene a bien, pero antes aprenda la diferencia que hay entre el agua mineral y el agua tratada. ¿No le da vergüenza al senador Gordillo decir que se están haciendo biberones con agua del grifo cuando es absolutamente falso? ¿Hasta dónde va a llegar su inmoralidad? ¿Lo próximo que va a decir es que en los recién nacidos comen restos de la basura?

En todo caso, si el agua de ACEMSA, que no se emplea en el hospital para el consumo humano, es de tan mala calidad, el senador Gordillo debería hablar con el Sr. Vivas y con el gerente de esta empresa municipal, Sr. Gómez Hoyos, para que mejoren la calidad del agua y no culparnos de emplear un agua que ellos producen.

De camino dígale a sus informantes y a sus comadres de patio de vecinos que aprendan un poco de Medicina antes de hablar de la cualificación de los médicos, que sí los son. Los ceutíes estamos cansados de informaciones alarmistas como aquél que dijo en prensa que los neonatos eran introducidos en cajas de zapatos.

El senador Gordillo ha hablado de la sanidad sin tener la menor noción, pero además desconoce la educación, y en un nuevo gesto de histrionismo político se ha puesto a tratar de cuestiones educativas.

El senador Gordillo debería saber, porque es de dominio público, que dejó la educación pública ceutí al borde del derrumbe, pero no de un derrumbe metafórico, sino real, arquitectónico, que ha llevado al gobierno socialista a tener que acometer obras de emergencias costosas, para que su ineptitud al frente de la educación no tuviera consecuencias físicas y personales.

Es una vergüenza que el senador Gordillo, que ha sido alto cargo de la Administración del Estado, diga que lo que hemos hecho los socialistas es pagar las últimas facturas del nuevo instituto. Es vergonzoso por tres motivos; primero porque la Administración no “paga facturas”, la Administración recepciona obras como sabe cualquier mediano conocedor del procedimiento administrativo; segundo, la mayor parte de la gestión del nuevo instituto la ha realizado el gobierno socialista, pero no lo conoce porque él está de legislatura sabática; tercero, porque su buen amigo el Sr. Vivas aún no ha terminado las obras de urbanización que le corresponden a la Ciudad, para que los alumnos y profesores no tengan que acceder al centro escolar a través de un barrizal.
 
La escasa catadura intelectual del senador Gordillo llega a la vacuidad cuando trata del tema del fracaso escolar. El senador Gordillo olvidó que, durante los ocho años en los que estuvo al frente de la educación en Ceuta, el fracaso escolar campaba a sus anchas y por eso mismo ahora le sorprende que exista (él se acaba de enterar). El fracaso escolar, y esto hasta el senador Gordillo lo sabe, no se genera en dos cursos, sino que hunde sus raíces en los años anteriores, precisamente en los que el senador fue director provincial del MEC.

La mejor aportación del Sr. González Pérez, que estuvo a su lado, raya el ilícito penal al dudar de la acción del consejo asesor del CPR, porque les hace sospechosos de algo que los miembros de ese consejo ni van a hacer ni piensan hacer, aunque al senador le parezca lo lógico, como sospechamos que ha sucedido en el “Caso Piniers”.

Deseamos que el senador Gordillo vuelva a Madrid a contar chismes y a entretener a los otros senadores de su grupo parlamentario con sus ocurrencias y arriesgados análisis de la situación política nacional e internacional. Anhelamos que siga tomando café con su camarilla, pero esperamos que estos se abstengan de hablarle de sanidad o de educación, para que él no piense que sabe algo de estas materias y se lance por los caminos del despropósito y de la temeridad. Ansiamos que el senador Gordillo se afane en ocupaciones más a su medida y no que venga a nuestra Ciudad atemorizando a los ciudadanos, poniendo a los ceutíes en contra de los profesores de sus hijos y en contra de los sanitarios que les atienden.

El octavo mandamiento, como el senador Gordillo no habrá olvidado, dice: “no levantarás falso testimonio”. El senador Gordillo y sus dos acólitos de rueda de prensa han incurrido en la mentira, pero puede que no sean conscientes de ello, porque para ellos la verdad sencillamente no existe. La mentira es su hábitat natural y el aire que respiran es el miedo que quieren inocularle a los ceutíes.

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