Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
Ceuta, 30 de junio de 2006
 COMUNICADO
Falso patriotismo
Partido Socialista Obrero Español (PSOE)

El patriotismo es sobreponer los intereses generales de España a los intereses particulares de un grupo o de una persona. El patriotismo no es un sentimiento, ni gritos enardecidos ni, mucho menos, la exclusión de los que piensan diferente.

La validez de las palabras humanas se comprueba en los hechos. Si las palabras no van respaldadas fácticamente, son meras piruetas verbales, sin contenido alguno. Esta semana hemos recibido la noticia de que el ex presidente del Gobierno, Sr. Aznar López, fue elegido miembro del Consejo de Administración de unos de los grupos mediáticos mayores del mundo. Muchos pensarán que esto se debe a la enorme valía del Sr. Aznar López, pero otros nos permitimos sospechar que no es más que una estrategia para tener a su lado a este grupo, aunque esperamos que sea sin contraprestación. El Sr. Aznar López tenía un cargo público, el de miembro vitalicio del Consejo de Estado, que es el máximo órgano consultivo de la Administración, después que el Gobierno socialista propusiera una reforma legal que les otorgaba esta condición a las personas que habían sido presidentes del Gobierno. Según la Ley 5/2006 ser miembro del Consejo de Estado es incompatible con la pertenencia a un Consejo de Administración de una multinacional. Llegó el momento de la elección. El Sr. Aznar López tenía que optar entre servir a España en un órgano consultivo o administrar en su consejo una multinacional de los medios de comunicación, en definitiva, el Sr. Aznar López tenía ante sí el servicio de los intereses generales de España o el servicio de los intereses particulares de su persona y de un grupo empresarial. Había personas, quizá llevadas por su ingenuidad, que pensaban que el Sr. Aznar López iba a decantarse por el servicio a la Patria, pero los que ya estamos curados de espanto con este señor sabíamos que su elección sería a favor de defender sus intereses personales y los intereses de este grupo empresarial anglosajón.

Los hechos hablan por sí solos, como dice el aforismo escolástico: contra facta non valent argumenta. Éste es el patriotismo del Sr. Aznar López: preferir una empresa extranjera a un órgano público español. Sus hechos dejan bien a las claras que sus palabras sobre España no son más que pura retórica más propia de los sofistas de la Atenas de Pericles que la de un político responsable. Ha preferido los cuantiosos emolumentos de ese grupo empresarial privado al buen sueldo que percibía del Consejo de Estado. Y no vengan ahora diciendo que el Sr. Aznar López es un ciudadano privado, pues se mantiene como unos de los tres presidentes del Partido Popular e interviene en la esfera pública cuando considera que Mariano Rajoy, elegido por medio de un dedazo más propio de una república bananera que de España, se le desvía de la recta senda. Éste es el patriotismo del Sr. Aznar López, un falso patriotismo. Los hechos que demuestran que una persona es un verdadero patriota no son los gritos, los alaridos, los insultos, las banderas de cientos de metros cuadrados ni el ataque a los que piensan que España tiene que profundizar en el reconocimiento de sus identidades plurales. Un verdadero patriota no duda a la hora de mantenerse en una de las instituciones más importantes de España sirviendo al país desde sus ideales y creencias. En todo caso no necesitábamos de esta elección para saber que el Sr. Aznar López era un falso patriota. Desde que salió de la presidencia del Gobierno, se ha dedicado a visitar a mandatarios extranjeros con la única finalidad de poner obstáculos a la política exterior del gobierno elegido democráticamente por los españoles. Minar la política exterior del gobierno de España es atacar a España, independientemente del color político del gobierno. Como líder, de hecho del PP, y como ideólogo de esta formación política, el Sr. Aznar López con su comportamiento ha dado la talla de lo que para él y para su formación es España, un mero instrumento para la promoción personal. Este comportamiento no es privativo del Sr. Aznar López y de los cuadros nacionales del Partido Popular, ya que es una enfermedad generalizada dentro de esta formación política.

El Partido Popular en Ceuta se viste de patriota, de salvador de la españolidad de Ceuta y guardián de las esencias patrias. El falso patriotismo del Partido Popular en Ceuta tiene un ingrediente que lo hace aún peor que el de los correligionarios de la Península, pues cultivan su patriotismo basado en el miedo, en la angustia, en llevar a los ciudadanos al terror. No reparan en denigrar a otras formaciones políticas, en especial al PSOE, como defensores de ocultos intereses contra España, como traidores a la españolidad de Ceuta y entes dispuestos a vender su alma al mejor postor. Estos ataques a los socialistas no son más que una proyección sobre un tercero de la propia y vergonzosa identidad del Partido Popular ceutí, por decirlo en términos psicoanalíticos. La condición a priori para ser patriota es creer en las posibilidades y las capacidades de todos los ciudadanos, pero el Partido Popular considera que los ceutíes no tenemos más valor que el de ser unos sujetos susceptibles de atemorizar, como niños chicos, con la única finalidad de que les votemos como solución desesperada. El Partido Popular en Ceuta no cree que los ceutíes seamos españoles en el pleno sentido de la palabra, en que seamos hombres y mujeres que pueden coger el futuro en sus manos y lanzarse confiados a la conquista de los valores superiores que nuestra Constitución proclama: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Poco pierde España y aún menos Ceuta con la salida del falso patriota del Consejo de Estado, ya que el Sr. Aznar López no se acordó de comentar la situación de Ceuta en el futuro diseño autonómico de España, con ocasión de su única intervención en el Consejo de Estado.

El PSOE no puede celebrar que una vez se haya retratado el falso patriotismo del Partido Popular y de unos de sus tres presidentes, porque nos duele que el segundo partido político de nuestro país no crea en España ni en los españoles, y mucho menos en Ceuta y en los ceutíes. Para ejemplificar esta realidad basta un sencillo pero grave hecho: en el “Caso Piniers” el Partido Popular en Ceuta ha preferido privilegiar a una empresa privada concreta, antes de abrir un concurso para poder elegir la mejor opción entre las que se presentasen. Esto es una clara muestra de lo que es atender más a los intereses de unos pocos que a los intereses generales, del falso patriotismo del Partido Popular.

El autor del comunicado es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.