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Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
Ceuta, 1 de noviembre de 2005
COMUNICADO
Con la contundencia que merece el senador
Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
El senador Fernández Cucurull, que si fuese capaz de entender lo que lee se habría enterado del segundo apellido de nuestro compañero Enrique Moya, debería saber que un escrito firmado por un partido político, perfectamente identificado y legalmente constituido, no puede ser calificado como anónimo. En cualquier caso, no será el senador quien nos diga cómo debemos firmar los comunicados, porque afortunadamente no nos ocurre a los socialistas como al Partido Popular de Ceuta donde, al grito de !sálvese quien pueda!, cada cual necesita hacerse notar para hacer méritos de cara a un futuro político que se les presenta bastante incierto. Por tanto, no debería empeñarse el senador en buscar inexistentes miedos donde solo hay indignación y repulsa hacia sus injustificables provocaciones. Nuestro último comunicado, publicado el pasado 27 de octubre, era solo la respuesta colectiva de una organización política que se ha sentido insultada por las improcedentes declaraciones del irritable senador en las que, refiriéndose a "muchos socialistas", ofendía a todos los socialistas. Nuestro escrito no contenía insultos, calumnias, ni descalificaciones hacia su persona y si le llamamos "gallina" fue solo para referirnos a un episodio que otros, en su momento, calificaron como "la espantada de Nicolás". No hay motivo para que el senador se deje arrastrar por su soberbia o de rienda suelta a su colérico temperamento. Habría estado mejor que hubiese tenido la modestia de rectificar y pedir disculpas, que hubiese tratado de mantener el equilibrio mental necesario, que hubiese tenido la humildad de reconocer lo inadecuado de sus "declaraciones bochornosas" y que no se empeñara por mas tiempo en aparecer como un "botarate" al que públicamente han tenido que aconsejarle que "debe recuperar el norte". El senador Fernández Cucurull, que parece jugar al "mentiroso", no puede hacer la trampa de pretender, como en el "tute", "cantarle las cuarenta" a nuestro partido, máxime cuando nunca antes fue capaz de abrir la boca para exigir que se construyese de una vez el hospital, para protestar por la entrega de cañones a Marruecos a los diez meses de la invasión del Perejil o para reclamar que Ceuta se convirtiese en comunidad autónoma. En esas ocasiones y en otras muchas fue cuando el senador, que al parecer acostumbra a pagar sus "cabreos" con los muebles, debió "pegar un puñetazo encima de la mesa", si es de esa forma tan violenta como entiende el ejercicio de la política, pero lo cierto es que no lo hizo y se mantuvo "calladito". Tampoco se le oyó protestar cuando el Gobierno de Aznar, protagonista de esa entrega denigrante de armamento con destino a las patrulleras marroquíes, se abstuvo de intervenir militarmente hasta obtener el permiso de Colin Powell e incluso aceptó, para vergüenza de todos los españoles, la condición impuesta de que en la isla del Perejil no se permitiese la presencia de símbolos de soberanía española ni pudiese ondear nuestra bandera nacional. Fue entonces cuando el senador debía haber demostrado su ardor guerrero en lugar de empeñarse, como hace ahora, en montar tempestades en un vaso de agua.Tampoco puede presumir el senador de su actividad parlamentaria cuando, en los proyectos de Ley de Presupuestos de 2001 y 2004, en el Proyecto de Ley reguladora de los Fondos de Compensación Interterritorial, en el Proyecto de Ley Orgánica de modificación de la LOFCA (Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas) o en el Proyecto de Ley de Medidas Fiscales, Administrativas y de Orden Social, su intervención se limitó a oponerse a todas las enmiendas y propuestas que, con animo de mejora, habían hecho los restantes grupos parlamentarios. El senador Fernández Cucurull tuvo además el dudoso honor de rechazar una enmienda con la que se pretendía "ampliar del 33 al 50 % la subvención a residentes en Canarias en el transporte interinsular", iniciativa que bien podría haberse hecho extensiva a los residentes en Ceuta y Melilla. También debería abochornarse de que su Partido se haya negado, en cuatro ocasiones, a las iniciativas socialistas que pretendían dotar a Ceuta de un nuevo Régimen Económico y Fiscal. Igualmente, olvida mencionar el senador que, aprovechando la proximidad de las elecciones, propuso una "campaña de comunicación", que supuestamente pretendía "mejorar el conocimiento de la realidad de las Ciudades de Ceuta y Melilla", que fue apoyada por todos los grupos parlamentarios y de la que, como de las armas de destrucción masiva que justificaron la agresión contra Irak, nunca mas se supo. A poco mas se reduce la actividad parlamentaria de Fernández Cucurull que no ha sido capaz de conseguir que Ceuta y Melilla dejen de ser los únicos territorios autonómicos para los que el Partido Popular no ha constituido Grupo Territorial en el Senado a pesar de haber tenido amplia mayoría en esa Cámara en las dos últimas legislaturas, del mismo modo que jamás tuvo el valor de presentar una sola iniciativa para que Ceuta pudiera constituirse en Comunidad Autónoma.El senador Fernández Cucurull defiende ahora la presencia de Ceuta en las reuniones que España mantenga con Marruecos, pero olvida que fue el propio Juan Vivas quien decía que "las relaciones con las autoridades de Marruecos le corresponden al Ministerio de Asuntos Exteriores" y quien afirmaba además que ese era "un ámbito que no invado y respeto de forma tajante". Juan Vivas es ahora esclavo de sus palabras y haría bien Fernández Cucurull si le pidiera un poco de coherencia para que no reclamase una Conferencia de Presidentes para tratar del Estatuto de Cataluña cuando nunca antes fue capaz de pedirla para plantear que Ceuta se convirtiese en Comunidad Autónoma.El senador Fernández Cucurull habla ahora de presupuestos y de bonificaciones en las cuotas de la seguridad social que el Gobierno de Juan Vivas aplica, con el mayor descaro, a empresas de titularidad pública como Servicios Turísticos de Ceuta. Los socialistas preferimos hablar de realidades para los ciudadanos que siguen sin entender como es posible que no sean visibles las realizaciones del Partido Popular cuando tanto alardea de su preocupación por Ceuta, porque los Presupuestos hasta que se ejecutan no son mas que intenciones y ya se sabe que de buenas intenciones está asfaltado el camino al infierno. Por eso preferimos que nos diga porqué el Partido Popular no construyó el nuevo hospital cuando tuvo ocho años para hacerlo; porqué después de tanto cuento no sacaron a Ceuta de la crisis económica y comercial; porqué ahora es malo el IPSI que nos vendieron como la obra cumbre de un "técnico" llamado Juan Vivas; porqué el comercio de Ceuta hubo de soportar las consecuencias de las malas relaciones que mantuvieron con Marruecos los Gobiernos del Partido Popular o porqué es peor la situación generada por la inmigración ilegal precisamente ahora que, además de la rápida respuesta del actual Gobierno de España, se ha conseguido la colaboración de Marruecos, la implicación de la Unión Europea y que no haya inmigrantes durmiendo por las calles o en campamentos improvisados en Calamocarro, el Jaral o las barriadas del Sardinero o Benítez.Finalmente, el senador Fernández Cucurull debería explicar porqué no aclara lo desastrosa que resultó, cuando era Consejero de Fomento, la ejecución de un I Plan de Barriadas cargado de sombras y no puede desvincularse, cuando ha reconocido estar implicado en esa empresa "desde sus comienzos en 1988", del desgraciado final de Acuicultura de Ceuta en cuya pésima gestión alguna importante responsabilidad hubo de tener quien ha sido Subdirector (1988 " 97), Director (1997 " 99) y Presidente de PROCESA (2003 " 2004) así como Consejero de Economía (2003 " 2004). Ese oscuro pasado puede que sea la razón de que nunca mas se le hayan vuelto a encomendar responsabilidades de Gobierno. El senador Fernández Cucurull no puede permitirse el lujo de dar lecciones de ética cuando su compañero el senador Gordillo sigue sin explicar determinadas subvenciones a las que el Tribunal de Cuentas se refiere en su Informe; cuando su Partido sigue sin asumir la mas mínima responsabilidad por haber tenido a un narcotraficante como miembro de su Comité Regional, como secretario general de Nuevas Generaciones y como asesor de su grupo parlamentario; cuando no quisieron abrir una comisión de investigación sobre el llamado "Caso Iñiguez"; cuando se opusieron a investigar las incendiarias declaraciones del Consejero Carreira; cuando mantienen en su Gobierno a personas sancionadas por la Administración o imputadas de los mas graves delitos que pueden cometerse en el ejercicio de la función pública. La derecha, y mucho menos el senador Fernández Cucurull que representa su facción mas extrema, no puede darnos clase de moralidad política a los socialistas, como no puede dar lecciones de democracia y defensa de la Constitución cuando la mitad de los parlamentarios de Alianza Popular, convertida mas tarde en Partido Popular, se abstuvo o votó en contra de esa misma Constitución el día en que se aprobaba en el Congreso. Los socialistas no estamos dispuestos a permitir que los ciudadanos sean engañados por los mas desvergonzados mentirosos y vamos a seguir denunciando y combatiendo a una derecha que, además de no haberse preocupado por Ceuta, está endeudando a nuestra Ciudad, está aumentando nuestra dependencia financiera, no esta siendo capaz de resolver los gravísimos problemas planteados y está impidiendo el progreso e hipotecando el porvenir de nuestra tierra.
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