Cruz Roja Española en Ceuta
Ceuta, 21 de diciembre de 2006
 COMUNICADO
Tsunami, dos años después: El Presidente de Cruz Roja afirma “aún queda mucho por hacer”
Cruz Roja Española en Ceuta

· El Presidente de Cruz Roja afirma que un dólar USA utilizado en prevención ahorraría 10 dólares USA en emergencia

· El Presidente ha afirmado igualmente que “las personas tienen el derecho no sólo de ser conscientes de los peligros, sino también de saber cómo actuar si se convierten en realidad”

· Asegura igualmente que “cuando los países o comunidades se ven afectados por un desastre, se manifiestan y revelan sin piedad sus puntos débiles sociales, políticos e institucionales”

Juan Manuel Suárez del Toro Rivero, Presidente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Presidente de Cruz Roja Española ha afirmado que “ las crisis siempre brindan la oportunidad para cambiar. Y ésto es válido también para las calamidades naturales. Cuando los países o comunidades se ven afectados por un desastre, se manifiestan y revelan sin piedad sus puntos débiles sociales, políticos e institucionales. Qué no ha funcionado, para qué no se estaba preparado ni avisado, en qué casos la muerte de hombres, mujeres y niños habría sido evitable –todo esto sale a la luz– asegura el máximo responsable de la Insitución Humanitaria internacional.

Suarez del Toro asegura que ocurre lo mismo en lo concerniente al desempeño de los Gobiernos y las organizaciones locales e internacionales en su respuesta inmediata y a largo plazo a un desastre, así como a su capacidad para proteger a las comunidades vulnerables de futuras amenazas mortales como terremotos, tormentas e inundaciones. “Cuanto más grave un desastre –afirma el presidente de Cruz Roja- tanto más dramática es la acción humanitaria desinteresada y valiente, pero también es más alto el riesgo de fallar y fracasar”.

Analizar qué no ha funcionado

Según Suarez del Toro “la mejor forma de honrar la memoria de todos aquellos que murieron en el tsunami de hace dos años es, por lo tanto, analizar qué no ha funcionado y velar por que la recuperación y reconstrucción arrojen unos resultados lo mejores posible. En este sentido –afirma- son tres las cuestiones que sobresalen por su particular importancia para la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja:

-En primer lugar, las nuevas comunidades deben ser comunidades más seguras. No podemos aceptar que los niños visiten escuelas que podrían derrumbarse sobre ellos en un futuro terremoto, que los nuevos pueblos resulten arrasados por inundaciones o deslizamientos de tierras, o que los niños y sus padres no estén alertados ni sean plenamente conscientes de los riesgos ni sepan qué hacer cuando ocurre un desastre. Las personas tienen el derecho no sólo de ser conscientes de los peligros, sino también de saber cómo actuar si se convierten en realidad. Si no se invierte tiempo para considerar estos aspectos vitales en la empresa de la recuperación, no habremos estado a la altura de lo que, por legítimo derecho, deben esperar de nosotros las comunidades afectadas por el tsunami. En el tema de la seguridad no pueden hacerse concesiones.

Tiene que haber una inversión significativa a nivel global destinada a la reducción de riesgo. La Cruz Roja Media Luna Roja estima que por 1 dólar EE.UU. utilizado en medidas preventivas – por ejemplo, protección costera, escuelas a prueba de seísmos o campañas de concienciación y educación – se podrían ahorrar 10 dólares EE.UU. en operaciones de emergencia. Si la comunidad global adopta un enfoque activo mediante la provisión de asistencia humanitaria – es decir, si respondemos a los desastres antes que ocurran – millones de vidas se salvarían.

-En segundo lugar, las actividades de recuperación del tsunami deben producir calidad. Nos llegan noticias de viviendas construidas en Aceh y Sri Lanka con goteras en los techos o emplazadas en terrenos poco apropiados. Por otro lado, al mismo tiempo escuchamos críticas que apuntan a que el proceso de reconstrucción está siendo excesivamente lento. La simple realidad es que la única forma de gestionar comunidades en proceso de reconstrucción, con cientos de miles de viviendas y todos los servicios e infraestructura necesarios –la tarea de mayor alcance afrontada por la mayoría de los países desde la II Guerra Mundial–, es dedicar tiempo a la planificación detallada, a la resolución de problemas de propiedad de la tierra y a la movilización de los recursos adecuados.

Sí, hay que hacerlo todo por acelerar estas medidas, pero no se pueden llevar a la práctica de forma precipitada. Si se suministra a las personas refugio provisional adecuado y se satisfacen sus necesidades inmediatas, pueden vivir la fase de recuperación con dignidad, y tanto ellas como nosotros dispondremos de tiempo y espacio para llevar a cabo un buen trabajo. La calidad requiere tiempo. Y todo el dinero tan generosamente donado por personas de todo el mundo no cambia este hecho.

-En tercer lugar, nuestras acciones deben expresar una cultura de rendición de cuentas. Los donantes han depositado su confianza en nosotros, y las comunidades afectadas por el tsunami y los Gobiernos nos han elegido como asociados. Debemos actuar de acuerdo a ello, compartiendo con ellos nuestros éxitos, pero también siendo francos respecto de los desafíos y problemas que se nos plantean y la forma de solucionarlos. Ello también significa buscar la cooperación y asociación con otras organizaciones, para asignar competencias claras y aprovechar la capacidad de los demás, asegurando, en definitiva, que no se derrochen los recursos en acciones duplicadas o por falta de eficiencia. Después de dos años reconstruyendo lo que el tsunami destrozó, nuestros informes deben caracterizarse por honestidad y rendición de cuentas.

La seguridad de las comunidades vulnerables, la calidad en la recuperación y reconstrucción, y la rendición de cuentas a todas las partes interesadas, ésto deberá ser nuestro legado dos años después del terrible desastre del 26 de diciembre de 2004, mientras nos sumamos a las comunidades en el luto por sus seres queridos. Es así como debemos honrar la memoria de quienes murieron.

REF.: 775/2.006
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