Tomás Partida es fotógrafo y periodista. Comenzó su andadura profesional en el campo de la comunicación en el año 1996 con la creación de la web Ceuta.Com y su semanario digital asociado, Crónica del Estrecho, primera publicación ceutí en Internet.

Posteriormente ha desempeñado la corresponsalía del diario EL MUNDO y de la agencia de noticias COLPISA en Ceuta.

Como fotógrafo, sus imágenes han sido publicadas en Diario16, El Mundo, El Periódico de Cataluña, Associated Press, Articulo20, Época, Interviú y CSMonitor, así como en los diarios locales El Faro y El Pueblo de Ceuta.

Actualmente centra su trabajo en el desarrollo de Ceuta.Com, una iniciativa pionera en Internet, donde la pluralidad ideológica y la independencia editorial son razón de ser.







Crónica del Estrecho
Ceuta, 5 de febrero de 2007
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Los becarios
Tomás Partida
Quería hablarles hoy de los “becarios”, esa saga de periodistas que, de una u otra forma, revolucionaron la prensa local. Allá por el año 1996, cuando me inicié en estas lides gracias a Internet y a Jesús Fortes, comenzaba a llegar a vetustas redacciones una hornada de jóvenes periodistas recién salidos de la Universidad y con ganas de comerse el mundo. Aquellos jóvenes, con la ilusión e intrepidez que la da la juventud y aún sin malear por los editores, recuperaron para Ceuta ese espíritu díscolo y disconforme del periodismo que tantos años de dictadura habían terminado por acallar.

Eran los tiempos de Higinio Molina y Pepe López Franco como directores de El Faro y El Pueblo respectivamente, cuando Juan Antonio Colchero, Julio Caraballo, Ezequiel Teodoro y Carmen Echarri (entre otros), sin apenas experiencia, pero sin dar nada por sentado, se echaban a la calle en busca de la noticia, cuestionando siempre esa “verdad oficial” tan al uso. Juventud e ilusión obran milagros y, en una ciudad periodísticamente adormecida, se atrevieron a encarar, desde otra actitud y punto de vista, temas y “palos” hasta entonces tabú para la prensa local.

Aún recuerdo con cariño, como algunos de ellos llegaban al escenario de un tiroteo en El Príncipe empujando su motillo antes que la Policía y como, otros, eran capaces de meterse a las tantas de la madrugada en esa boca de lobo que era el Campamento de Calamocarro con más de mil quinientos inmigrantes y que tan sólo vigilaba una pareja de la Guardia Civil en un Nissan averiado.  Evidentemente, de esas “excursiones” surgieron multitud de roces con las autoridades de la época y, por extensión, con sus respectivos editores que se veían constantemente reconvenidos a “meter las cabras en el corral”. Pero, era tanto el empuje de estos chavales que, finalmente, consiguieron abrir “aliviaderos” en las rígidas líneas editoriales del momento, “aliviaderos” de los que aún beben gran parte de los lectores ceutíes.

En esa dura batalla, entre lo real y lo publicado, entre la veracidad periodística y el pragmatismo del editor, algunos quedaron en el camino. Juan Antonio Colchero, de El Pueblo, cambió la pluma por la grúa y Julio Caraballo, de El Faro, el periodismo por la oficina. Otros continúan en la brecha, como Ezequiel Teodoro, hoy 2º de a bordo del Gabinete de Prensa del Ministerio de Fomento, o Carmen Echarri, actual directora del diario decano de la ciudad.

A todos ellos, gracias por los buenos momentos que compartimos, y, a los recién llegados, como Gonzalo Testa, ánimo y a continuar; las dos páginas de la edición impresa del pasado domingo me hacen pensar que aún pervive ese espíritu.

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