Tomás Partida es fotógrafo y periodista. Comenzó su andadura profesional en el campo de la comunicación en el año 1996 con la creación de la web Ceuta.Com y su semanario digital asociado, Crónica del Estrecho, primera publicación ceutí en Internet.
Posteriormente ha desempeñado la corresponsalía del diario EL MUNDO y de la agencia de noticias COLPISA en Ceuta. Como fotógrafo, sus imágenes han sido publicadas en Diario16, El Mundo, El Periódico de Cataluña, Associated Press, Articulo20, Época, Interviú y CSMonitor, así como en los diarios locales El Faro y El Pueblo de Ceuta. Actualmente centra su trabajo en el desarrollo de Ceuta.Com, una iniciativa pionera en Internet, donde la pluralidad ideológica y la independencia editorial son razón de ser. |
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Crónica del Estrecho
Ceuta, 18 de agosto de 2004
BLOGS
Una Guardia Civil abochornada
Tomás Partida
¿Qué pasa en Ceuta", esa es la pregunta que muchos se plantean al conocer lo que, desde hace tiempo, viene aconteciendo en el perímetro fronterizo ceutí. Allí, grupos organizados de contrabandistas, mayores y menores, que practican el ya conocido "voleyball", acosan y agreden diariamente a los relevos de la Guardia Civil en un burdo remedo de la "kale borroka" vascongada, sin que se produzca la adecuada respuesta por parte de los mandos y los responsables políticos.Los aledaños de la barriada del Príncipe Alfonso constituyen el particular "territorio comanche" de estos delincuentes que campan a su antojo; mientras, reiteradamente, agreden a los componentes de la Compañía Rural, GRS, etc., que se dirigen a su puestos de trabajo. Estos pequeños delincuentes, la mayoría marroquíes, desprecian la Ley, desprecian el principio de autoridad, desprecian el uniforme y, en definitiva, contribuyen a resquebrajar el principio de una soberanía siempre puesta en entredicho por sus compatriotas y su país. Quien no respeta la Ley de una nación y, además, resulta impune, difícilmente respetará los principios de una soberanía. Desprecio a la autoridad, atentados e impunidad constituyen mal ejemplo y, más, en las cercanías de una barriada "conflictiva", infiltrada de elementos marroquíes, y parte integrante de una Ceuta a la que ya se incluye en el particular "triangulo suní" del 11-M, el eje Ceuta-Tetuán-Tánger calificado por algunos como "cuna de islamistas radicales".Por otro lado, las perniciosas actividades del contrabando y las agresiones que de ellas se derivan traspasan ya el ámbito local y se están reflejando en las portadas de los diarios nacionales. Inmigración, terrorismo, contrabando y "kale borroka" son las imágenes que se exportan de una ciudad que tiene entre sus principales objetivos el turismo peninsular y que, para reafirmar su condición de urbe española y europea, pretende hacer gala de una interculturalidad y una convivencia precarias cuando no inexistentes. Imágenes que frustran cualquier horizonte turístico de la ciudad al reducirnos a la anécdota tercermundista y que, además, hacen mella en la mente de nuestros compatriotas, comprometiendo seriamente su solidaridad y lealtad en momentos difíciles.Triple daño pues: daño a la moral, daño a la imagen y daño a la españolidad. Es de cajón que tanto ciudadanos como visitantes deben tener la seguridad de que en Ceuta se hace respetar la Ley, principio fundamental para la convivencia y, por tanto, para cualquier futuro. Y, además, nuestros compatriotas deben saber que los ceutíes trabajamos honradamente y que aquí se lucha por el respeto a la legislación española, tanto o más que en cualquier otro punto del territorio nacional. Ni más, ni menos. Si queremos ser considerados españoles, como tales debemos comportarnos.Así, hoy toca ponerse del lado de los guardias, pues es inconcebible que el Estado no disponga de medios para controlar, no ya ocho kilómetros de perímetro, sino tan solo mil quinientos metros que es donde se producen la mayoría de las agresiones. Día si, día no, guardia con la cara rota. Hoy sí, mañana no, disturbio en la frontera. Y todos los días, noticias en la prensa, mientras las fuentes oficiales de la Guardia Civil callan, la Delegacion "torea", la AUGC berrea, y los ciudadanos se mosquean.De seguir así, no quedaría más que hablar de dejación o negligencia. Desde el delegado Nieto y sus correspondientes asesores, hasta los mandos de la Guardia Civil, Guitard, Domínguez, López, Jiménez, etc., pues no cabe duda que hay que acabar con esto y, además, se puede hacer bien y rápido. Las recetas son simples y sencillas, tan solo un apunte: perseverancia. El Estado de Derecho no puede retroceder, no debe retroceder, así que la perseverancia en la aplicación de la Ley, como lo fue con las pateras o como ahora lo es con los pasadores -gracias al decidido impulso de la AUGC-, es premisa básica. Si no se hace, es porque no se quiere.Y una ultima cuestión, dirigida directamente al Sr. Jerónimo Nieto: Si Ud. es incapaz de acabar con esto, ¿Qué garantías tenemos los ciudadanos acerca de su capacidad de gestión" Si, al final, pueden con Ud. treinta niñatos e indocumentados marroquíes, ¿Qué seguridad ofrece Ud. a la ciudad? Píenselo Sr. Nieto, piénsalo Toñi (y no te cabrees).
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