Tomás Partida es fotógrafo y periodista. Comenzó su andadura profesional en el campo de la comunicación en el año 1996 con la creación de la web Ceuta.Com y su semanario digital asociado, Crónica del Estrecho, primera publicación ceutí en Internet.

Posteriormente ha desempeñado la corresponsalía del diario EL MUNDO y de la agencia de noticias COLPISA en Ceuta.

Como fotógrafo, sus imágenes han sido publicadas en Diario16, El Mundo, El Periódico de Cataluña, Associated Press, Articulo20, Época, Interviú y CSMonitor, así como en los diarios locales El Faro y El Pueblo de Ceuta.

Actualmente centra su trabajo en el desarrollo de Ceuta.Com, una iniciativa pionera en Internet, donde la pluralidad ideológica y la independencia editorial son razón de ser.







Crónica del Estrecho
Ceuta, 19 de junio de 2004
 BLOGS
El fémur del obispo
Tomás Partida
Pocos días atrás, incidía en estas mismas paginas sobre la inadecuada gestión urbanístico-monumental que en los últimos tiempos se lleva a cabo en la ciudad. Aún así y pese a mi escepticismo acerca de la capacidad de enmienda de la administración, jamás pasó por mi cabeza que pudiéramos encontrarnos con una situación que, propia de un film de Berlanga, denote tan claramente la deriva de las ultimas actuaciones de la consejería.

Y esta deriva tiene su expresión grafica más elocuente en la imagen publicada por este mismo diario en su edición del pasado jueves. Una foto, captada por Reduan, que muestra una serie de restos humanos provenientes de las obras que se llevan a cabo en la Basílica Tardo-romana de Gran Vía, vilmente arrumbados en plena calle entre los escombros de un contenedor de obra.

Pero bueno, para lo que aquí se ve, tampoco es para tanto. Total, si el fémur y los otros restos podrían haber pertenecido al que fuera uno de los primeros obispos -¿por qué no?- de nuestra Ceuta, urbe que tuvo el honor de contar con bula papal para su reconquista. Así que, mejor no sacar las cosas de quicio, porque no vale la pena cabrearse al ver estos restos humanos lanzados a un contenedor de basuras, como huesos de perro, por obreros que carecen de formación adecuada para actuar en un yacimiento arqueológico pero que, de hallarlos en línea y orientados a Meca, hubiesen reconocido ipso-facto el carácter funerario del hallazgo.

Bueno, aunque también hay que considerar otra opción; que los restos no sean históricos y provengan de un enterramiento reciente como alertaba este mismo diario al reclamar la intervención de los forenses. Con animus jocandi, ultimo recurso ante estas kafkianas situaciones, apunto aquí a la posibilidad de encontrar la ultima fosa común de la represión en Ceuta, la de los menores marroquíes indocumentados que pululaban por la zona, ya que en época de D. Luis y D. Jesús faltó -tan solo- la creación de unos escuadrones de la muerte, a remedo de los que actúan en las favelas de Río, para limpiar la ciudad.

De todas maneras, D. Juan, quédese tranquilo, que no son huesos de pollo y no hay riesgo de atragantarse. Además, estos no votan.
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