Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 18 de octubre de 2008
 BLOGS
Urbanalización
Septem Nostra
         Hay libros que atraen de manera inmediata atendiendo exclusivamente a su título. Esto es lo que nos ha sucedido con la obra, de muy reciente publicación, de Francesc Muñoz, que tiene el atractivo título de 'urbanalización'. Para todos aquellos  a los que nos preocupan la degradación y homogenización de los paisajes urbanos, la lectura de este libro resulta de sumo interés. Tal y como figura en el prefacio de este libro, estamos siendo testigos de un proceso, ligado a la globalización, por el cual 'ciudades con diferencias importantes de población, territorio, historia y cultura experimentan transformaciones muy similares y acaban produciendo un tipo de paisaje estandarizado...El paisaje que observamos muestra el resultado de una urbanización banal, puesto que se puede repetir y replicar con absoluta ubicuidad y con independencia del lugar'.

        La urbanalización, tal y como la define Francesc Muñoz, se materializa en diversos niveles de plasmación y observación. A una escala macrourbanística se observan similares tendencias en cuanto a la segregación en el uso de los espacios urbanos, con centros históricos 'tematizados', según el modelo de los parques temáticos de Walt Disney, y nuevas áreas de residencia que surgen en la periferia de las ciudades bajo una tipología constructiva que se extiende de manera clónica por todas las ciudades del mundo. Al mismo tiempo, y en una escala que podríamos denominar microurbanística, se copian sistemáticamente diseños constructivos en las nuevas edificaciones, llegando hasta introducir idénticos elementos de decoración urbana. De este modo y a modo de ejemplo, podemos encontrar  los mismos estereotipados maceteros que decoran la Avenida Sánchez Prados en cualquier ciudad española o Europa, o los chirimbolos publicitarios dispersos por Ceuta en cualquier otra ciudad del orbe.

         Al igual que se copian diseños, mobiliario urbano y modelos de expansión urbanística, se emulan las propias políticas urbanísticas. Un simple recorrido por las noticias sobre urbanismo en España permite apreciar con claridad cómo, vayamos donde vayamos,  se  peatonalizan los centros históricos, se perfora el subsuelo para construir plazas de aparcamientos subterráneos y especular en el futuro con ellos, se arrasan los conjuntos históricos, así como se redecoran con esculturas alegóricas de un pasado que el desarrollo urbanístico se ha encargado previamente de volatizar. Tampoco falta, en cualquier ciudad que se precie, la obra de un arquitecto estrella que merezca, al menos, una referencia en las revistas internacionales de arquitectura.

         Volviendo al libro de Francesc Muñoz, un asunto que me ha llamado poderosamente  la atención  es la vinculación del fenómeno de la urbanalización a lo que el geógrafo Neil Smith denomina la revancha neoliberal. Según este autor, las políticas urbanas de corte neoliberal desarrolladas durante las dos últimas décadas del siglo XX muestran el auge de un revanchismo contra los avances sociales que las políticas de izquierda, el estado de bienestar y la llamada contracultura, habían propiciado en las décadas de 1960 y 1970, tanto en Europa como en Estados Unidos. Este giro neoliberal se ha traducido, según F. Muñoz, en algunos rasgos comunes, entre ellos cita: la pérdida, relativa e incluso absoluta, de control sobre la ciudad por parte de las instancias de gobierno público; la progresiva desinversión en áreas económicas y de infraestructuras derivada de las privatizaciones; la especialización absoluta en monocultivos como el turismo y el abanico de usos vinculados al entretenimiento urbano mientras sectores y problemas urbanos quedan sin ser atendidos, caso de las promociones de vivienda pública; y finalmente, la distribución desigual de la inversión, dirigida en parte a sufragar ambiciosos proyectos de imagen, donde la contratación de grandes firmas de arquitectura es una de las partidas principales en los presupuestos de los proyectos urbanos.

¿Les suena familiar este modelo de gestión urbanística, reseñado con anterioridad?. Presten atención a su alrededor y descubrirán los resultados del revanchismo neoliberal en su vertiente urbanística. Fíjense, con especial énfasis, en la situación de los espacios públicos, bandera de las políticas urbanísticas progresistas de antaño. Los espacios de encuentro del pasado, caso de las Plazas de Azcarate y de los Reyes, se han transformado en 'playas de ocio' que si por algo se distinguen es por la dureza de los materiales seleccionados y por el arrasamiento de cualquier síntoma de naturaleza, a excepción de unos pocos arbolitos perfectamente colocados en maceteros de todo a cien. La primera de las plazas referidas resulta tan poco atrayente que siempre está vacía, mientras que en la Plaza de los Reyes se agolpan los padres con sus hijos ante la escasez de oferta de zonas  libres en el centro urbano.

El otro gran estandarte de las políticas de los años 60 y 70, los equipamientos culturales y sociales, que invitaban a la participación ciudadana, ni siquiera entran en la previsión del gobierno local. Eso sí, vamos a contar con la principal característica del urbanismo neoliberal, una obra insigne de un reputado arquitecto internacional, el llamado complejo cultural de la Manzana del Rebellín, diseñado por Alvaro Siza. Esta obra, convertida en un pozo sin fondo de dinero público, está lejos de convertirse en un centro de encuentro ciudadano. ¿O puede que sí?. Según la ideología neoliberal, la cultura es igual a ocio, y el ocio a consumo, por tanto, qué mejor complemento a un auditorio que un centro comercial o un mercado donde los ceutíes puedan coincidir mientras que consumen y a la vez mantienen el tambaleante sistema económico con sus compras. Las personas, dentro de esta perversa lógica,  hemos dejado de ser ciudadanos para convertirnos en banales consumidores.

El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.