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Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 16 de agosto de 2008
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Desobediencia civil e insumisión fiscal
Septem Nostra
A lo largo de esta semana hemos sido testigos todos los ceutíes de un cruce de acusaciones entre el gobierno de la Ciudad y los grupos políticos de la oposición en torno a la polémica del recibo único de Acemsa. No es nuestra intención entrar en la fondo de este asunto de marcado carácter político, pero si que nos ha llamado la atención el concepto de "insumisión" ciudadana que han manejado los políticos ceutíes. Esta idea nos ha hecho recordar la conocida obra de Henry D. Thoreau (1817-1862), titulada "desobediencia civil". Un ensayo que ha influido de manera decidida en los movimientos contemporáneos de desobediencia civil, desde Gandhi a nuestros días, pasando por personajes tan señalados del siglo XX como Martin Luther King. Es muy probable que nuestros instruidos políticos hayan leído este libro de nuestro admirado Thoreau, pero para aquellos que no hayan tenido esta oportunidad, nos gustaría comentar algunas de las ideas que nos ha legado tan singular pensador.
El ensayo "Desobediencia civil" comienza con una frase rotunda: "el mejor gobierno es el que gobierna menos", o mejor, "el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto". Según Thoreau, "un gobierno es, en el mejor de los casos, un mal recurso, pero la mayoría de los gobiernos son, a menudo, y todos, en cierta medida, un inconveniente...El gobierno por sí mismo, que no es más que el medio elegido por el pueblo para ejecutar su voluntad, es igualmente susceptible de originar abusos y perjuicios antes de que el pueblo pueda intervenir". Este postulado, próximo a los principios del anarquismo, lo llega a matizar diciendo que, "a diferencia de los que se autodenominan contrarios a la existencia de un gobierno, solicito, no que desaparezca el gobierno de inmediatamente, sino un mejor gobierno de inmediato". Desde una visión puramente humanista, Thoreau considera que deberíamos ser hombres primeros y ciudadanos después, así lo deseable no es cultivar el respeto por la ley, sino por la justicia. Por tanto, él entiende que la única obligación que tenemos el derecho a asumir es hacer en cada momento lo que es justo. Es precisamente la injusticia que aprecia en la guerra contra México y el sistema esclavista que imperaba por aquel entonces en Estados Unidos lo que le lleva a no reconocer "ni por un instante que esa organización política (los EE.UU) sea mi gobierno y al mismo tiempo el gobierno de los esclavos...Todos los hombres reconocen el derecho a la revolución, es decir, al derecho a negar su lealtad y a oponerse al gobierno cuando su tiranía o su ineficacia sean desmesurados e insoportables". Henry D. Thoreau, plantea en "Desobediencia Civil", una serie de preguntas sobre la actitud que debemos adoptar ante las leyes o medidas injustas que establece un gobierno: "¿nos contentaremos con obedecerlas o intentaremos corregirlas y las obedeceremos hasta conseguirlo?¿O las transgrediremos desde ahora mismo?". En el caso de los recibos de Acemsa, ¿Pagamos religiosamente los recibos o practicamos "la insumisión fiscal", según la terminología del Sr.Vivas?. La mayoría apuesta por la prudencia, pues ya se sabe que una negación deliberada y práctica de su autoridad es la única ofensa que cualquier gobierno no contempla. Como bien comentó Thoreau, "si un hombre sin recursos se niega una sola vez a pagar nueve monedas al Estado, se le encarcela por un período indeterminado que se fija según el arbitrio de quienes lo metieron allí; pero si hubiera robado noventa veces nueve monedas al Estado, enseguida se le dejará en libertad". La práctica de la desobediencia civil requiere un alto grado de coherencia que es muy difícil de encontrar en nuestros días. El propio Henry D. Thoreau fue encarcelado por negarse a pagar los impuestos municipales, algo que asumió con total entereza: "bajo un gobierno de encarcela a alguien injustamente, el lugar que debe ocupar el justo es también la prisión". Con buen criterio recordó el famoso episodio de Jesucristo contra los fariseos que se negaban a pagar el impuesto al invasor romano. Jesús de Nazareth reprimió a los fariseos por tal negativa y les recordó que si usaban monedas que llevaban la efigie del César y el la ha valorado y hecho circular, y si eran ciudadanos del Estado y disfrutaban con agrado de los ventajas del gobierno del César, entonces debían devolver algo de la suyo cuando se lo reclamarán: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". Resulta evidente que no podemos negarnos a pagar los impuestos cuando disfrutamos de los servicios que a cambio nos prestan las administraciones y cuando dependemos de la protección del Estado. Si realmente queremos mantener una absoluta independencia del gobierno, deberíamos, en opinión de Thoreau, "vivir independientemente sin depender más que de uno mismo, siempre dispuesto y preparado para volver a empezar y sin implicarse en muchos negocios", ya que, de lo contrario, "si rechazo la autoridad del Estado cuando me presenta la factura de los impuestos, pronto se apoderará de lo mío y gastará mis bienes y nos hostigará interminablemente a mí y a mis hijos". Su conclusión, es que "esto hace que al hombre le sea imposible vivir con honradez y al mismo tiempo con comodidad en la vida material". La coherencia de Henry D.Thoreau le llevó a manifestar: "nunca me he negado a pagar el impuesto de carreteras porque tan deseoso estoy de ser un buen vecino, como de ser un mal súbdito...No me niego a pagar los impuestos por ninguna razón en concreto; simplemente deseo negarle mi lealtad al Estado, retirarme y mantenerme al margen". Tras estas palabras queda claro que la negativa de pagar los impuestos de Thoreau era un modo de protesta pacífica contra la política de su gobierno y una manera de mantener su independencia. Una actitud que sólo se puede permitir aquellos, que como Thoreau, prescinden voluntariamente de los servicios que le presta la administración. ¿Quién puede negarse a pagar el impuesto del agua o de la basura, cuando abren sus grifos y dispone de agua o cuando cada día se recoge la basura que generan en sus casas?. Solo aquellos que no disfrutan de estos servicios fundamentales tienen este derecho. No obstante, y como requirió Henry David Thoreau, el gobierno tiene la obligación de apreciar el valor de la minoría prudente que advierte de los leyes o medidas injustas, así como debe animar a sus ciudadanos a estar alerta y a señalar los errores para mejorar la acción. De este modo, nadie se vería obligado a plantearse la "insumisión fiscal", que dista bastante, como hemos intentado explicar, de una verdadera y coherente desobediencia civil. Con esta pequeña y excepcional incursión en un asunto político hemos querido reconocer y rendir homenaje al pensamiento de Henry David Thoreau, uno de los personajes más atrayente de cuanto hemos tenido la oportunidad de conocer su obra. En otra ocasión, hablaremos de su relación con el desarrollo de la conciencia ecológica al ser uno de sus reconocidos pioneros.
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