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Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 19 de julio de 2008
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El abandono de las Costas y de los Bienes Culturales
Septem Nostra
En el anterior artículo de colaboración quedó plasmada nuestra intención de abordar los problemas relacionados con la ausencia de gestión del estado central en materias estratégicas como son el medio litoral y el patrimonio histórico. En un principio, queríamos abordarlo en exclusiva desde la perspectiva ceutí y, posteriormente, pensamos que también podría ser interesante ofrecer algo de información sobre Melilla.
Que lejano, despótico e insensible se percibe el estado central cuando se trata de actuaciones en materia de costas y patrimonio histórico. De hecho, cuando se trata de sus proyectos, sean estos de la índole que sean, como norma, la administración actúa con un estilo impositivo e incontestable, como queriendo hacer en estas dos ciudades lo que no pueden hacer tan impunemente en otros lugares. La inercia de aquel estado centralista todavía perdura en las mentalidades burocráticas y políticas, proyectando su sombra en los lugares que son especialmente vulnerables a esta influencia: las zonas fronterizas. Además, cuanto más "ordeno y mando" se aplique, mucho más sencillo es favorecer a los empresarios afines, que serán los encargados de realizar las obras. Porque como ustedes ya se habrán podido imaginar, o acaso conozcan sobradamente, algunas de las obras que se realizan son innecesarias y responden a otros intereses, y no precisamente el interés general. Como ejemplos de actitudes despóticas vamos a recordar casos llamativos: la regeneración de la playa de la Ribera que, además, era del todo innecesaria; la construcción del vial que unirá el Puerto con la frontera de Ceuta que causará un impacto paisajístico espantoso; el emplazamiento de la desaladora de Melilla que ha destruido gran parte de los acantilados de Aguadú y estropeado el paisaje de la zona. El abandono de las costas y de los Bienes de Interés Cultural es también patente y, sobre todo, el desinterés porque las cosas se hagan bien desde los puntos de vista ambiental y participativo. Echar balones fuera es la norma de conducta entre los responsables de estas áreas en Ceuta. Un ejemplo: solo se han preocupado de realizar el trámite de concesiones administrativas para la instalación de las bateas mejilloneras, ahora esto de exigir responsabilidades cuando las cosas se hacen mal no va con ellos. ¿Cómo es posible que no se haya hecho nada desde la administración de costas después de los tremendos destrozos (entregamos varias copias de un informe de estos hechos) que han provocado las salidas de las bateas mejilloneras de uno de los polígonos?. ¿Cómo es posible que todavía no se haga nada cuando, a día de hoy, una de esas bateas continúa fuera del polígono? Vamos a llamar a las cosas por su nombre, esto es, dejación de responsabilidades. Las mismas que en materia de conservación de biodiversidad comete la Ciudad Autónoma, que dice tener competencias en biodiversidad marina también hacen dejación de responsabilidades. Además, se llega a tal grado de sinrazón burocrática que se deja directamente el control ambiental en manos de los propios empresarios. Veamos el caso de la bonitera instalada en aguas de la bahía sur, que al margen de que tengan o no los pertinentes permisos de instalación (que no es del interés de nuestra asociación), no se está controlando adecuadamente desde el punto de vista ambiental. Se nos ha informado desde la Consejería de Medioambiente que merced a un informe de OBIMASA se ha dejado en manos de la empresa que ha instalado la bonitera, la responsabilidad de avisar a las autoridades ambientales de la Ciudad Autónoma en caso de que haya incidencias con las especies de tetrápodos marinos. Esto se llama dejar al zorro al cuidado de las gallinas. Inverosímil, pero por ello no menos cierto. Cuando realmente lo que, a nuestro entender, se debería hacer, dada la importancia de estas especies en Ceuta, en especial las tortugas marinas, sería un plan de vigilancia ambiental llevado a cabo por las administraciones competentes y obviamente contando con los expertos locales en estas cuestiones. Al menos que el señor Vivas desee ahora importar mano de obra peninsular hundiendo todavía más el maltrecho tejido económico de Ceuta. Sencillamente, los responsables políticos y la burocracia no quieren enfrentarse a los problemas y miran para otro lado. Estas incoherencias, además de no inspirar confianza, producen gran hilaridad y desprecio hacia la propia administración, se tiene la sensación de estar dentro de un sistema donde impera la ley del más fuerte y la administración no quiere enfrentarse a sus responsabilidades y aceptar su papel incómodo de hacer cumplir las leyes. Además el despotismo con el que se hacen las obras ignorando el patrimonio natural e histórico es enormemente significativo. Buena prueba están dando con la obra de la carretera de Benzú en la que el desmonte ha sido una verdadera expresión histriónica en contra del paisaje. No solamente el paisaje sino también la flora están sufriendo, pues yacen plantones de la famosa siempreviva del Estrecho de Gibraltar aplastados y afectados por bloques y sedimento. Está claro que los responsables políticos y burocráticos bastante tienen con resolver el papeleo fácil y cobrar todos los meses como si estuvieran haciendo su trabajo, ellos no están para preocuparse por estas cuestiones tan sofisticadas y elegantes que interesan a cuatro y, además, provocan migrañas terribles. Se podría decir que, además de déspota, es una administración sin sensibilidad hacia todo lo que tiene que ver con el patrimonio natural e histórico de nuestras ciudades. Realmente se podría decir que la administración general del estado tolera a Ceuta y a Melilla pero que no les cae nada bien, más bien mal. Los bienes de interés cultural sufren la desidia administrativa más absoluta en el mejor de los casos, puesto que en el peor llegan a acusar las agresiones directas de los que tienen que velar por su mantenimiento. Se podría decir que se limita a dejarlos morir sin preocuparse de ellos, en algunos casos incluso, como el del antiguo Parque de Artillería, los asesina activamente para construir una comandancia nueva de la Guardia Civil, puesto que para rehabilitar este cuartel, ni ninguno de Ceuta, no había dinero suficiente. Eso sí, para construir el nuevo acuartelamiento se van a gastar ¡CINCUENTA MILLONES DE EUROS!, más que el presupuesto de la famoso complejo cultural de la Manzana del Revellín. No obstante, es justo indicar que parece que la administración general del estado ha dado algunos pasos interesantes como la adecuación de los accesos a la Sirena de Punta Almina o las obras de rehabilitación del Camino de Ronda que han anunciado comenzarán en breve. Esperemos que se convierta en una realidad lo antes posible. Al menos, parte de todos los problemas, se podrían solucionar si la administración general del estado aumentara los medios humanos y materiales en costas y en patrimonio histórico. Un litoral como el de nuestras ciudades necesita unos servicios permanentes del estado dedicados a las costas y al patrimonio histórico. El actual Delegado del Gobierno en Ceuta, buen conocedor de la realidad de Melilla podría ayudar mucho en esta cuestión para poder avanzar en la mejora y puesta en valor de nuestros valiosos patrimonios que están bajo la titularidad estatal.
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