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Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 21 de junio de 2008
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Sobre premios falaces y el sentido de ser humano
Septem Nostra
Comenta Savater que uno de los principales rasgos que definen lo humano es la certeza de la muerte y sobre esta idea de conocimiento del fin y de lo efímero de la existencia humana realiza un interesante ensayo filosófico. Nos atrevemos a añadir que la bondad formaría parte del acervo humano y que sin ella, carece de sentido una vida humana. Con ella otros atributos indispensables para definirse como realmente ser humano serían la valentía, la verdad, la justicia y algunas más que todos los seres humanos podemos tener en mente. Ser humano es por consiguiente ser civilizado y esto esencialmente significa llevar instaurados una buena representación de valores en el equipaje de la conciencia. Claro está que humanidad y adaptación a las circunstancias no siempre casan bien, y ya estamos entrando en el territorio de lo biológico y de nuestras propias raíces desde las que emanan unos humores atávicos que nos arrastran y hunden en la historia evolutiva de nuestra especie. Tener capacidad de adaptación es vital para sobrevivir en según que ambientes y claro en los ambientes más salvajes a los que nos expone la biosfera se ve con bastante claridad por ejemplo de que le sirve la estructura muscular al salmón para poder enfrentar los rápidos en los ríos. En los ambientes sociales la cuestión es harto más discutible, no tan simple como las anatomías y fisiologías adaptadas a circunstancias y ambientes concretos, pero en las sociedades más eficientes (dónde no destaca precisamente nuestra especie) lo que prima son los valores como el trabajo, la dedicación, el altruismo y la división de funciones entre otros. Ser civilizado y humano no es necesariamente un patrimonio que solo ha alcanzado nuestra especie. Las sociedades más avanzadas que hemos sido capaces de construir son democráticas pero con desiguales resultados, ya que amparados en el sistema democrático medran todo tipo de ejemplares sin el más mínimo sentido de la dignidad y carentes de valores.
Continuando con nuestro principal tema de hoy, la pérdida de valores, descendemos a la realidad ceutí para comentar un premio llamado "escoba". Es necesario indicar que en cuestión de premios y premiados, la Ciudad Autónoma ha sobrepasado todos los límites inimaginables con lo cual se confirma el aserto de que la realidad supera con creces a la ficción. En fin, estas "escobas" son como los premios de las tómbolas, que además de ser muy horteras tienen la bondad de tocar siempre. Con un modesto boleto que se compre, cae una muñeca horrorosa, un juego infame de copas de coñac o bien una estatuilla que indica que las calles de la ciudad de turno están limpias por decreto de la empresa que concede los premios. Llegados a este punto, conviene aclarar que a nuestra asociación, embarcada en asuntos de mayor calado ambiental para Ceuta, no le apetece objetar mucho a un premio como este, que como todos los años solo intenta hacer creer a los ceutíes que la limpieza de las calles de Ceuta es eficiente y mas que suficiente. Sin embargo, este año se concitaban circunstancias distintas y quizá este fue el motivo por el que a la portavoz-consejera de medioambiente envuelta en un halo de electoralista pretensión se le escapó, sin pensarlo mucho, un mensaje que relacionaba el premio escoba con la buena gestión de los residuos. De esta forma pensaba la consejera que paliar las vergüenzas ambientales que había levantado ese programa radical denominado el Escarabajo Verde. El cual solo contó la verdad de la situación de los residuos en Ceuta, ni más ni menos. Desde nuestro punto de vista pasarse de la raya en un tema tan importante y tan abandonado en Ceuta, esto es, la gestión de residuos, es algo que por desgracia pone de manifiesto pocos escrúpulos. Lamentablemente, volvemos a encontrarnos con esta siniestra costumbre que los responsables políticos tienen de aparentar que las cosas están bien cuando no lo están, el cuento del rey desnudo ejemplifica muy bien lo que queremos decir. Se está dispuesto/a a llegar muy lejos si realizan este tipo de declaraciones de premios en la gestión de residuos después de tener conocimiento sobre asuntos tan sangrantes como son: el infame relleno de la fase I de la ampliación del Puerto, la situación de los barrios, los vertederos incontrolados y las grotescas e ilegales salidas de aguas fecales sin depurar. Obviamente en Ceuta no hay gestión de residuos, es más todavía se está discutiendo el modelo de gestión que se quiere para Ceuta. Decididamente nuestra consejera de medioambiente cuando realizó estas declaraciones tenía cierta desorientación sobre dónde queda el norte de lo humano y civilizado, es decir de los valores, algo parecido a un ordenador cuando se queda electrónicamente encasquillado, por ello creemos que debería recapacitar profundamente y volver a los fueros a los que nos tiene acostumbrados. No es el primer error político que comete en esta compleja realidad que son los residuos y nos tememos que viendo lo sola y desorientada que está en estas materias, cometerá algunos más. Posteriormente el propio Juan Vivas hizo declaraciones mucho más matizadas al respecto, centrando la concesión del premio en la recogida de basuras y la limpieza viaria y no en la gestión de residuos. Este detalle presidencial denota sensatez, no obstante continua teniendo una segunda lectura ácida e insidiosa puesto que el presidente quiere conseguir la escoba de oro. El señor Vivas tiene una obsesión por la limpieza de ciertas calles, que raya lo enfermizo ya que está convencido que la desinformación de la población es la mejor garantía para cautivar votantes. Por este motivo insiste en que Ceuta está limpia desde el punto de vista de la recogida de basuras y de la limpieza de calles y demás cuestiones de índole urbano. Para nuestra asociación no es importante despertar al señor Vivas de su ensoñación particular de la limpieza urbana, no obstante si queremos indicar que al señor Vivas le interesa la limpieza viaria pero no la gestión de los residuos, de la misma manera le interesan las playas grandes "anden o no anden y con bandera azul" pero no el cuidado del litoral y sus recursos y mucho menos plantearse una gestión de la costa moderna y equilibrada que beneficie a todos. A veces nos da la sensación de tener un gobierno autónomo extemporáneo, como de época. En Ceuta somos así. Si queremos mantener contactos cordiales y proporcionarnos ayuda mutua en la mejor resolución de los problemas ambientales es necesario que nos respetemos y establezcamos un código de mínimos para las declaraciones. Desde luego para Septem Nostra todo no vale y por lo tanto creemos firmemente que se debe poner límites a las declaraciones que se realizan. Las mentiras veniales pasen pero los que te llevan a las calderas del señor oscuro directas, estas no se pasan y quiebran el equilibrio que debe mantener nuestra relación pública. Podemos entender la ignorancia, la imbecilidad congénita, la precipitación, el error accidental y hasta cierta presión electoralista pero nunca entenderemos la malsana intención de confundir a la opinión pública en los asuntos ambientales de gran calado. Como en tantas otras ocasiones, volvemos a insistir en que la acción política en materia ambiental es muy compleja y requiere grandes presupuestos y personas capaces. El nivel de retraso del que parte Ceuta en estos aspectos es de dimensiones astronómicas y debemos ser capaces de ayudarnos para poder solucionar problemas ambientales y cerrar capítulos importantes que están pendientes de realización. Por todo ello, no nos compliquemos más la dura tarea que tenemos todos, con salidas de tonos y declaraciones electoralistas desmedidas que solo enturbian las relaciones y fomentan el distanciamiento institucional.
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