Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 3 de mayo de 2008
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Excusatio non petita, accusatio manifesta
Septem Nostra
 El reportaje emitido por televisión española  sobre los problemas en la gestión de los residuos de Ceuta ha provocado un auténtico revuelo en nuestra ciudad. Los comentarios han sido muy dispares, según el grado de afección en cuanto al contenido del mencionado documental. Era de suponer que al gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta no le hiciera mucha gracia que cerca de 400.000 personas en toda España se enterara de su desastrosa gestión medioambiental  en materia de residuos. Nadie, ni siquiera los medios de comunicación más próximos a la Ciudad, ha puesto en cuestión la veracidad de lo mostrado en el reportaje de Televisión Española. Sin embargo, en la asunción de las responsabilidades sí que se han apreciado importantes discrepancias.

            La Consejera de Medio Ambiente ha pretendido defenderse acusando al 'El Escarabajo Verde' de ignorar parte de sus declaraciones en las que explicaba los avances que se han realizado desde que ostenta la responsabilidad sobre las cuestiones ambientales. En una extensa rueda de prensa, -después de agradecer el amable trato que le dispensan los medios de comunicaciones locales, se entiende que en contraposición a los malévolos reporteros de televisión española-, dio cumplida cuenta de las distintas acciones que ha emprendido en todo el tiempo que lleva a cargo de la Consejería de Medio Ambiente. Muchas de estas explicaciones resultaban innecesarias, ya que se recogían en el contenido del programa, no en sus declaraciones, sino en la voz en off. Así se comentaba que el problema de los neumáticos estaba en vías de solución, como también se decía que el relleno del puerto ya había finalizado a las pocas semanas de captar las dantesca imágenes que se tomaron en la ampliación portuaria.

             Entendemos que la titular del área de medioambiente quiera defender su gestión desde que asumió esta responsabilidad, algo totalmente comprensible. Sin embargo, como se concluye en el reportaje de televisión española, llevan siete años en el gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta sin que se hayan resuelto muchos de  los problemas que  se denuncian en el reportaje televisivo. Queda claro que en todos estos años nunca ha sido una prioridad la implantación de la recogida selectiva de residuos, para lo que resulta indispensable poner a disposición de los ciudadanos los medios necesarios en forma de contenedores o puntos limpios. Tampoco ha habido tiempo para evitar los continuos vertidos de aguas residuales al mar; encontrar una solución definitiva al vertedero de Santa Catalina; controlar el relleno de la ampliación portuaria; establecer un plan de erradicación de los vertederos incontrolados; mantener limpio el polígono del Tarajal o limpiar los acantilados del Recinto Sur.

            Algunos comentaristas periodísticos han manifestado que la Ciudad Autónoma no tiene capacidad económica para asumir por sí sola una eficaz política ambiental. Cierto es que la construcción de una desalinizadora, de la EDAR u otras infraestructuras medioambientales requieren, como ha hecho el Gobierno Central, de su colaboración financiera. Otra cosa es la gestión cotidiana de asuntos de índole local como el mantenimiento de la red de saneamiento, la dotación de contenedores y puntos limpios o las campañas de información ambiental. Todas estas cuestiones figuran en los presupuestos de todos los ayuntamientos de España, constituyendo un servicio básico para los ciudadanos. Pocos ayuntamientos de la extensión territorial y niveles de población similares a Ceuta disponen de más de 200 millones anuales, además de las inversiones del Estado.

A ningún ayuntamiento le obliga la administración central a utilizar sus presupuestos en una u otra  acción política. Nadie le ha instado al Sr. Vivas a gastarse 1,2 millones de euros en esculturas o una cantidad similar en fuentes, plantas u otro tipo de decoración ornamental. Las inversiones del gobierno de la Ciudad no se han dirigido a resolver las carencias ambientales, sino a otras cuestiones como el desdoblamiento del Paseo de las Palmeras, la Manzana del Revellín, la peatonalización de la calle del mismo nombre o el aparcamiento subterráneo de la Plaza de los Reyes. Todas ellas son actuaciones cuestionables en las que se han gastado muchos millones de euros. No contentos con el dispendio económico que han supuesto tales intervenciones urbanísticas se ha llegado a plantear el soterramiento de las calles Independencia y Victori Goñalons, cuyo presupuesto se eleva a 60 millones de euros. Mientras se anunciaba tan megalómana obra ladrillera, responsables de la consejería de Medio Ambiente presentaron el Plan Director de Saneamiento sin tener garantizada su financiación. Todo depende, una vez más, de la buena voluntad del Ministerio de Medio Ambiente.

Siendo la disponibilidad de medios económicos un requisito fundamental para una adecuada gestión medioambiental, se requiere, además, la modificación por completo de la actual estructura organizativa de la Consejería de Medio Ambiente, como la que recientemente ha aprobado el gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla. Esta revisión de la propia estructura del área de medio ambiente tiene que estar precedida por la  actualización de los esquemas mentales de los máximos mandatarios del gobierno ceutí. Nunca llegaremos a superar nuestro atraso crónico en materia medioambiental mientras algunos sigan pensando que la gestión del medio ambiente se reduce al barrido de las calles, el cuidado de las plantas y la instalación de sombrillas en las playas.

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