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Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 19 de abril de 2008
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El afilado lápiz del censor
Septem Nostra
Después de un retraso que se ha prolongado más de un año, por fin conocemos el contenido definitivo del avance del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Ceuta. Las primeras noticias que nos llegaron sobre este fundamental documento de planeamiento no han hecho sino confirmar nuestras sospechas en torno a la tendencia desarrollista que le ha querido imprimir el gobierno de la Ciudad. El hecho que mejor ilustra lo expuesto con anterioridad es el anuncio de mantener como suelo urbanizable el Monte Hacho. Una decisión política, contraria al criterio de equipo redactor de PGOU que propuso su declaración como espacio protegido, tal y como recoge el documento que presentó en enero de 2007.
Algunas personas tuvimos la oportunidad de analizar el texto original de avance del PGOU al que los medios de comunicación le dedicaron amplios reportajes. Gracias a la información recogida en este mismo rotativo conocimos detalles de enorme trascendencia entre ellos la aludida propuesta de conservar el Monte Hacho o una innovadora propuesta de movilidad urbana. En términos generales, el documento contenía unos criterios y objetivos que expresaban una clara apuesta por el desarrollo sostenible y el aprovechamiento de los recursos patrimoniales con los que cuenta la ciudad. Sin embargo, la 'segunda lectura' del avance del PGOU, motivo esgrimido por el gobierno de la Ciudad para explicar el retraso en su exposición pública, ha mutilado el texto y ha incluido elementos distorsionantes cuyo resultado final ha sido convertirlo en incoherente y contradictorio. Una de las primeras cosas que hemos hecho en cuanto tuvimos el documento del avance del PGOU ha sido compararlo con el texto que fue presentado a principios del año pasado. Lo primero que nos ha llamado la atención del documento puesto a exposición pública es su carácter anónimo. A diferencia de la versión original el documento hecho público no lo suscribe nadie, ni figuran las personas que han participado en su elaboración o han colaborado aportando sugerencias. Puede que este sea el único atisbo de coherencia del avance, pues dudo que las personas implicadas en este arduo trabajo compartan su contenido final. La comparación entre el contenido de ambos documentos nos ha permitido identificar los párrafos eliminados, modificados o incluidos, de lo que se pueden obtener interesantes conclusiones. El lápiz del censor no ha tenido piedad en eliminar todo aquello que podía poner en entredicho la gestión del gobierno o disentir del discurso políticamente correcto. Entre los párrafos eliminados figura un amplio comentario sobre la situación precaria de una 'economía alegal basada en la exportación informal a Marruecos', carente de garantías jurídicas de tránsito. Sin salirnos del campo económico se ha censurado igualmente un comentario sobre la 'modesta' aportación del puerto en la economía local. La censura ha sido especialmente impermisible con las críticas a la gestión de la política autonómica, en asuntos de tanta importancia como la política de viviendas públicas. Los redactores del avance del PGOU llamaron la atención sobre el dato de que tan sólo se han construido 139 viviendas protegidas en el largo periodo comprendido entre 1993 y 2004, lo que supone el 3,6 % de todo lo visado en este tiempo. Una cifra que comparan con el 12,5 % del país. Entendemos que este dato incomode a un gobierno que dice apostar por las políticas sociales cuando la realidad es que ha fomentado las promociones privadas mediante continuas modificaciones puntuales del PGOU y numerosos estudios de detalle. En lo concerniente al equipamiento sociocultural se ha eliminado las referencias a su gran pobreza, que relacionan con la falta de bibliotecas de barrios y Casas de Cultura. Este último término se ve que no le gusta demasiado a nuestro desconocido censor, pues lo ha eliminado con inmisericordia cada vez que aparecía en el texto del avance del PGOU. Cuando no ha tenido más remedio que busca un sinónimo ha preferido la expresión 'locales sociales en la barriada', en lugar de 'Casas de Cultura'. Convendría que el Sr. Censor investigue cuales son los fines, objetivos y actividades que se desarrollan en las numerosas Casas de la Cultura que existen en toda y cada una de las ciudades y pueblos de Andalucía. Entonces quizás logre entender la diferencia entre una 'Casa de Cultura' y un 'Local Social de Barriada'. Puede que sólo sea un síntoma de animadversión hacía un modo de entender la cultura y la participación ciudadana demasiado progresista. Podemos imaginar el tremendo enfado de nuestro implacable censor tras la lectura del capítulo dedicado a la movilidad urbana. Su afilado lápiz ha hecho estragos en este apartado, donde los redactores del PGOU se expresaron especialmente críticos, sobre todo con la peatonalización del centro, actuación de la que han llegado a decir que 'parece insuficientemente meditada y rematada, generando significativos problemas tanto para la movilidad peatonal, e incluso rodada'. El texto publicado de este capítulo nada tiene que ver con el original, siendo un claro ejemplo claro de censura política propia de tiempos predemocráticos. El cambio más significativo que ha introducido el censor en el Avance en el Avance del PGOU ha afectado a lo que los autores del estudio consideraban una de las líneas maestras del Plan: la reconsideración de los límites de expansión de la ciudad. En la propuesta censurada la expansión de la ciudad se dirigía prioritariamente al borde sudoeste, a la altura de la Barriada Príncipe Alfonso, en detrimento del Monte Hacho, que se recuperaba como Suelo no Urbanizable, al considerar 'innecesario el mantenimiento de dicha clasificación (urbanizable) en función de las necesidades de suelo actuales'. De este modo, el Monte Hacho ha pasado de ser considerado como un espacio libre de edificación a la principal zona de expansión urbana, donde prevén construir más de 2.000 chalets, entre los que suponemos contarán las 1.139 viviendas de segunda residencia que han incluido en el documento 'político'. Está claro que algunos se imaginan el Monte Hacho ocupado por miles de acaudalados 'guiris' que pasarán el tiempo entre su chalet, el balneario del Desnarigado o el campo de Golf en el arroyo del Infierno. ¿Los ceutíes vamos a permitir tal tropelía, carente del más elemental sentido de la realidad?. Piénselo y actúen en consecuencia. Y ya saben, cada quince días estaremos en la Plaza de los Reyes recogiendo firmas contra la urbanización del Monte Hacho.
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