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Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 8 de marzo de 2008
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Réquiem por el Cuartel de las Heras
Septem Nostra
Hace unos días se celebró una reunión de la Comisión de Patrimonio Cultural para tratar, entre otros asuntos, la orden de demolición del Cuartel de las Heras, más conocido como el Parque de Artillería. Una vez más fuimos invitados 'selectivamente', con voz pero sin voto, a la presentación de dos puntos del orden del día. Decimos presentación, porque ni siquiera podemos asistir a la discusión entre los miembros de la comisión de los temas tratados, con lo que nuestra participación se limita a escuchar de boca de la consejera de Cultura el contenido del tema analizado y de los informes técnicos de la Ciudad. De este modo, y centrándonos en la demolición del Cuartel de las Heras, conocimos algunos detalles de la reunión mantenida en Madrid entre representantes del Ministerio del Interior, Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, así como de las consejerías de Cultura y Fomento de la Ciudad Autónoma de Ceuta. De igual modo, se dio cuenta del contenido del informe firmado por el Director General de Bellas y Bienes Culturales que venía a recordar la competencia estatal sobre la conservación de este inmueble, así como la necesidad de conservar el edificio racionalista que se localiza junto al cuartel. En cuanto a la conservación del cuartel, sin declararlo explícitamente, se daba por hecho su demolición, con la única salvedad de que la nueva edificación debía respetar el entorno arquitectónico y paisajístico, asimilando sus volúmenes y alturas al inmueble preexistente. Nos llamó la atención que no se hiciera una sola mención a nuestra reiterada solicitud de declarar el cuartel de las Heras como Bien de Interés Cultural, aunque hemos sabido que en la mencionada reunión se habló de nuestra queja ante el Defensor del Pueblo por la falta de respuesta a nuestra petición por parte del Ministerio de Cultura.
Una vez que la Consejera de Cultura concluyó su exposición tuvimos la oportunidad de expresar la postura, harta conocida, de la asociación Septem Nostra respecto a la conservación del cuartel de las Heras. Así, recordamos a los miembros de la comisión que este edificio es uno de los más antiguos que se conservan en Ceuta, fechándose su construcción entre 1751-1755, siendo además uno de los pocos vestigios que nos quedan de la época del penal. Igualmente llamamos la atención sobre el hecho de la paulatina desaparición de la mayor parte de los acuartelamientos dieciochescos y novecentistas de nuestra ciudad entre los que señalamos a los cuarteles del Revellín, Parque de Artillería o del Rey, entre otros. Finalmente, aludimos a criterios de índole medioambiental para sostener nuestra postura contraria a la demolición de un inmueble que podría ser rehabilitado y adaptado a un nuevo uso como Casa Cuartel de la Guardia Civil. En su respuesta la Consejera de Cultura se limitó a reconocer la labor de la asociación a favor de la conservación y protección del patrimonio histórico, un interés que, desplegando una oratoria que políticamente conviene a sus intereses, declaró compartir con nuestra entidad, pero que no se sostiene a la luz de los hechos. Esta consejera llevará en su gestión política para siempre la demolición del bello cuartel y todo lo que representa de carga cultural e identitaria para Ceuta. No obstante, aprovechamos la réplica para preguntar al Consejero de Fomento, presente en la reunión, cuando tenían previsto acometer la redacción de los planes especiales de protección de los conjuntos históricos ceutíes. Según se nos informó se va a proceder a su redacción acto seguido al momento que se presente el correspondiente al conjunto de fortificaciones del Recinto de la Almina. Hecho este comentario abandonamos la sala de reunión con la sensación de haber mantenido un discurso de sordos, pues era evidente que la decisión de derribar el cuartel de las Heras estaba ya tomada y en nada iba a influir la opinión expresada por Septem Nostra. Y así fue, tal y como recogieron a las pocas horas los medios de comunicación locales, con la única salvedad y consuelo del voto negativo del representante del Instituto de Estudios Ceutíes. Una postura del IEC que valoramos de manera positiva, aunque echamos de menos, una vez más, el carácter reivindicativo y comprometido que esta institución demostró años atrás cuando denunció la situación de abandono general del patrimonio histórico o el dislate que supuso el método utilizado para la iluminación del foso de las Murallas Reales. Como ya concluimos en un artículo reciente en el que tratamos la polémica sobre la Manzana del Revellín, en la defensa del patrimonio cultural nos encontramos totalmente solos. Excepto el comentario de nuestro amigo Chiki o una breve referencia del presidente del Colegio de Arquitectos, nadie se ha pronunciado a favor de la conservación del que fue cuartel principal del presidio de Ceuta. Hoy es un día para sentir vergüenza, pues nada puede justificar la infamia que se va a perpetrar contra nuestro patrimonio, queda dicho. Por mucho que le disguste a la titular de la Consejería de Cultura, la actitud de las administraciones públicas, tanto la autonómica como la central, ha sido lamentable. No cabe duda que la mayor responsabilidad recae en la Administración General del Estado por doble motivo: el primero por ver en el cuartel de las Heras tan sólo una parcela en la que construir una nueva casa cuartel de la Guardia Civil, ignorando el valor histórico de este inmueble. Y el segundo motivo, la impermeabilidad, dejación de funciones y desprecio a la participación ciudadana, -derecho reconocido en el artículo 23.1 de la Constitución Española-, que ha demostrado el Ministerio de Cultura en todo este asunto. Por su parte, la Ciudad Autónoma de Ceuta está siendo cómplice del Estado Central en una pérdida irreparable de nuestro patrimonio histórico, por mucho que nos quiera vender que la conservación del kiosco racionalista es un logro del gobierno autonómico. Nosotros lo calificamos como una victoria pírrica que se ve ensombrecida con la destrucción del cuartel de las Heras, un edificio de un indudable valor patrimonial como ha reconocido Hispania Nostra al incluirlo en su lista roja del patrimonio en peligro. Ampararse en la falta de declaración como Bien de Interés Cultural del cuartel de las Heras para justificar su demolición resulta un argumento insostenible y perverso. El mismo aparato burocrático que se despliega o retrae para justificar la protección de un edificio, sin que medie una justificación razonada, sirve de coartada para aniquilar un bien cultural que resulta un estorbo en las intenciones de la administración. Escuchando las declaraciones de los responsables políticos podría pensarse que la decisión de proteger un edificio histórico se basa en datos objetivos y contrastables cuando la realidad nos demuestra que la arbitrariedad es la tónica general en la toma de la decisiones que afectan a nuestro patrimonio histórico. Como podría explicarse sino que se protegiera legalmente el kiosco racionalista, construido el siglo pasado, y quedara sin protección el imponente cuartel de las Heras que lo vio construirse. No queremos con esto restar valor al edificio racionalista, más bien nuestra intención es ejemplarizar la falta de coherencia que muestra nuestro actual catálogo de edificios protegidos por la normativa urbanística o estatal.
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