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Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 16 de febrero de 2008
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Tráfico excesivo y hábitos saludables
Septem Nostra
No se termina de creer que el tráfico en Ceuta esté alcanzando los niveles a los que está llegando, de hecho ya comentamos en otras ocasiones que la contaminación acústica era enorme y que la atmosférica por zonas y horas empezaba a ser preocupante. Reputados especialistas en la cuestión del tráfico rodado han puesto de manifiesto que el colapso del tráfico en Ceuta es solo una cuestión de tiempo. Como hemos expuesto en otras ocasiones, Ceuta es un reflejo a pequeña escala, y con algunos ingredientes peculiares, del acontecer español. No sería de esta manera si el caótico tráfico no reflejara que, efectivamente, somos españoles, aunque en este caso nos toque reconocer que nuestra relación con los vehículos motorizados puede mejorar ostensiblemente y convertirse en una relación algo más culta y civilizada. También es verdad que se establece una enfermiza relación entre la recaudación de impuestos (gasolina, compra-venta de vehículos, etc), el desarrollo de infraestructuras viales y el incremento del tráfico. Todo esto nos puede llevar a vivir situaciones que no se llegan a creer hasta que no se sufren en nuestras propias carnes. Por poner un ejemplo, una de estas situaciones antes aludidas puede ser la de permanecer grandes cantidades de tiempo en una ridícula cola que tranquilamente puede llegar a abarcar desde la Rampa de Abastos hasta el Mercado Central. Decimos ridícula cola porque mientras un peatón avanza más rápido y las bicicletas muchísimo más. Cualquiera que se mueva en bicicleta sabe que en muchas ocasiones se pasa y por desgracia, sino cambia el tráfico en Ceuta, se continuará pasando velozmente, a los coches que avanzan a duras penas en una penosa marcha tétrica entre obstáculos, semáforos y policías que se enfrentan al caos circulatorio.
Todo este relato escenifica una preocupante muestra de regresión cultural o civilizatoria y por lo tanto de inteligencia, al menos como grupo social. Como indica José Antonio Marina en su libro sobre la inteligencia, hay que tener mucho cuidado en no confundir los alardes técnicos con la máxima expresión de la inteligencia. Compartimos con este autor que la inteligencia es mucho, muchísimo más que la capacidad de resolución de cálculos complejos. Descubrir valores, inventar proyectos y mantenerlos, ser capaz de liberarse del determinismo de la situación y solucionar problemas son también atributos de la inteligencia. Sin embargo, es también muy evidente que mucho tiene que cambiar nuestra sociedad para desplazarse hacia otros patrones de comportamiento acordes con la modernidad y la nueva cultura que se deriva de ella. Otro aspecto que se nos antoja crucial en todo esto de la modernidad y el cuidado del medioambiente son los hábitos de vida saludables. Por ejemplo, no comer en exceso y tener cultura físico-deportiva, en definitiva lo que coloquialmente se entiende por cuidarse y estar en forma. En un país algo atrasadete como el nuestro, podemos decir que la cultura físico-deportiva prácticamente no existe. Otra cosa es hacer deporte o ejercicio físico esporádicamente o incluso habitualmente, pero sin ningún tipo de conocimiento previo de lo que se está haciendo. Todavía hay muchos que infravaloran todo lo que tiene que ver con la motricidad y el movimiento humano y no se inmutan al reconocer abiertamente que son analfabetos motrices o simplemente ni siquiera lo saben y viven en la ignorancia. No tener competencias motrices es como tener cercenada una parte muy interesante y amplia de nuestra naturaleza, de lo que somos como especie y por lo tanto de nuestra identidad. Pues bien, volviendo al inicio de nuestro artículo de opinión, y de forma eminentemente práctica es necesario indicar que para poder acceder a la naturaleza y apreciar y respetar el medioambiente se hace muy necesario tener una mínima forma física que nos permita por ejemplo no tener que coger el coche para cualquier cosa y desplazarnos de manera inteligente por la ciudad seleccionando el transporte más conveniente según las circunstancias. Se trata de conocer como funcionamos fisiológicamente y que debemos hacer para mantenernos con una motricidad aceptable. De una manera higienista y utilitaria este es un discurso que no hay médico que no exponga, pero posiblemente no tendría que decirlo el médico sino estar asumido por el corpus social. En estas diferencias es dónde, desde nuestro punto de vista, se detecta la falta de modernidad y el atraso en las mentalidades. Por consiguiente, la receta que combina el andar con el estírese después de un ejercicio físico leve son hábitos saludables que se puede practicar con total normalidad sin que se produzcan tensiones físicas no deseadas, andando además se descubre mucho de Ceuta y se toma conciencia de los problemas que afectan a nuestro patrimonio natural y sobre todo al patrimonio histórico.
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