Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 2 de febrero de 2008
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La Manzana del Revellín: de aquellas aguas estos lodos
Septem Nostra
 

Indignarse demasiado con respecto a las pérdidas culturales que, de alguna manera, están simbolizando el curioso caso de la Manzana del Revellín no nos parece demasiado coherente si atendemos al origen de todo el problema. La falta de respeto hacia los bienes culturales y la especulación más descarnada fueron los motivos por los que se derribó el Precioso Cuartel del Revellín. En aquellos soportales tan nobles, algunos hemos caminado siendo jovenzuelos imberbes e incluso hemos disfrutado de espectáculos culturales variopintos durante la época estival, desde obras de teatro hasta representaciones de ballet clásico. Así lo expusimos públicamente cuando se iniciaba la singladura de esta plataforma cultural de la Manzana, y es nuestro más profundo sentir. A estas pérdidas vinieron otras que continuaron hiriendo el tejido cultural de nuestra querida Ceuta, con la infame reconversión del único teatro (Teatro Cervantes) que teníamos en Ceuta en una discoteca, luego el cine Apolo, por cierto una de las últimas pérdidas ha sido la del cine África. Solo el nombre de este último cine es todo un patrimonio ceutí y, sin embargo, lo único que se nos ocurre como pueblo es dejar que se venga abajo y que se convierta en un juzgado grande. Aunque los juzgados seguro que serán muy necesarios convendrán con nosotros en que el cambio de uso es una sublime horterada. Además, en el caso de la conversión del cine en nuevo juzgado se cometieron enormes fallos técnicos por parte de la burocracia autonómica que se olvidó de  respetar a los recintos históricos y, claro, tuvo que ser nuestra asociación la que volvió a intervenir para que se restableciera el orden legal alterado.

Tanto estamos cambiando en esta existencia tan acelerada del ser humano de hoy, que acaso ya nadie se acuerda de los ciclos de cine y de las visitas de directores de prestigio nacional. Afortunadamente, gracias al buen hacer de la Consejería de Cultura, las funciones de teatro son numerosas en Ceuta, pero no se tendría que utilizar una infraestructura pensada para otros acontecimientos culturales, más en la línea docente, si en el pasado hubiéramos sabido mantener nuestras infraestructuras culturales (de lo que obviamente no responsabilizamos a la Consejera de Cultura). Sin embargo, en el caso que nos ocupa, la responsable del área de la Consejería de Cultura es la consejera inexistente ante lo que está sucediendo en la calle. Pareciendo que la educación y la cultura no van con ella, claro que esto podría deberse o no, a esa tontería que llaman 'disciplina de partido', como si la disciplina tuviera cabida en los partidos políticos. En el entramado sectario de los partidos (y todos ellos lo son) lo único que impera es la ley del sometimiento al recolector de apoyos, y esto no tiene nada que ver con la democracia ni con la política sino en todo caso, más bien con la agricultura electoral. No dudamos del interés de la Consejera de Cultura en desarrollar el tejido cultural ceutí, pero de lo que tampoco tenemos dudas es de su nulo interés en contar con la sociedad civil, por este motivo, sigue sin cumplir sus promesas de incluirnos en la Comisión de Patrimonio. Lo cual demuestra una sólida y obstinada radicalidad de planteamiento político y una tremenda entereza ante el juicio de la historia. En estos momentos, creemos que bien podría aprovechar esta excelente oportunidad para abrir una puerta al diálogo con la sociedad civil sobre los usos culturales de la Manzana del Revellín.

Como asociación ciudadana nos preocupa todo este asunto de la Manzana del Revellín (a pesar de no ser una de nuestras prioridades de actuación) pero en su estricto aspecto de infraestructura cultural, lo demás es cuestión de los partidos políticos y de los juzgados. Precisamente, esta coyuntura nos ayuda a tener una actitud más serena y menos estridente como colectivo, en beneficio de todos. Esta asociación no acusa a nadie pero desea dejar muy claro que no se mezclará con ningún interés electoralista ni de otra naturaleza que no sea el ejercicio de la responsabilidad en la resolución de los problemas relacionados con el crecimiento de las infraestructuras culturales en beneficio de todos los ceutíes. A nosotros nos preocupan todos los problemas relacionados con el desarrollo cultural y no solo el caso particular de la Manzana del Revellín.

No existe grandeza en la crítica si no se construye a la vez con propuestas y alternativas que puedan discutirse con sentido común. Por lo tanto, nos sentimos muy alejados de los planteamientos basados en críticas estériles sin beneficio para la colectividad, y queremos exponer que nuestra alternativa de partida a la instalación de un mercado de abastos en la Manzana de Revellín consiste en la utilización de este espacio como un centro sociocultural, entendiendo bajo esta denominación un equipamiento básico de tono polivalente e intergeneracional, con énfasis en lo cultural, que pretenda ser un  espacio de encuentro y relación, que posibilite el acercamiento a la población. Un marco donde la cultura pueda ser compartida y no sólo profesada. Un lugar donde prestar servicios a los grupos artísticos y culturales de base, ofreciéndoles soporte físico, técnico y relacional. Entre estos servicios tendrían cabida áreas de administración y servicios comunes (cafetería, oficinas administrativas, salas polivalentes, oficinas de información, etc...); sala de trabajo y reuniones para las asociaciones culturales de la ciudad; una sala de lectura, tan demandada por los estudiantes; salas de exposiciones, un salón de actos y conferencias; talleres artísticos. Sin olvidar otras áreas dedicadas a la infancia y juventud (ludoteca, tebeoteca, audioteca, espacio de encuentro juvenil), la educación (educación permanente de adultos y centro de iniciación profesional), el bienestar social (servicio social de base, educación familiar, etc...), la mujer (servicio de canguro para asistencia a actividades en el centro) y el consumo (oficina de atención al consumidor). Todos estos servicios pueden tener cabida en nuestra idea de un centro sociocultural para la Manzana del Revellín, cuya plasmación real dependerá del espacio disponible y los recursos que se dispongan para su funcionamiento. La selección de los servicios que podrían figurar en este centro la queremos plasmar en una propuesta formal una vez que hayamos podido visitar el lugar que han pensado para el traslado del mercado.

Como pueden apreciar nuestros lectores se trata de una propuesta constructiva, viable y mucho más coherente con el uso cultural que el PGOU contemplaba para la Manzana del Revellín. No sé que pensarán Vds., pero nosotros estamos convencidos de que un centro sociocultural como el que hemos descrito anteriormente complementa mucho mejor a un auditorio y al conservatorio de música que un mercado de abastos. Por este motivo solicitamos al gobierno de la Ciudad que piense detenidamente en esta alternativa y que, al igual que han pedido informes a empresas especializadas en mercados, soliciten la opinión a expertos en equipamientos culturales sobre como complementar el complejo cultural diseñado por Alvaro Siza. Nosotros desde luego estamos dispuestos a colaborar aportando ideas y trabajo, siempre que se nos de cabida.

Empezamos este quizá demasiado extenso artículo de opinión hablando de los orígenes de las aguas sucias que propiciaron el fangal en el que se encuentra ahora el denominado caso de la Manzana del Revellín. Desde nuestra perspectiva, este problema está en nosotros mismos y en nuestra pasividad como pueblo. Esta pasividad fomenta el mesianismo y que aparezcan los sempiternos salvadores de la patria que intenten imponer sus criterios. Pues bien, en estos momentos estamos como al principio, Septem Nostra se encuentra ahora defendiendo lo que queda del antiguo parque de artillería, y esto ya ha costado a nuestra asociación algunos problemas que bien se podrían incluir en unas memorias ecologistas que incluyesen una selección de las iniquidades contra el desarrollo de la cultura ceutí. Si decidiéramos continuar con nuestra lucha para salvar el parque de artillería, cabe preguntarse si se crearían plataformas para defenderlo, si habrían partidos dentro de la plataforma y si habrían colectivos que llegarían a traicionar los postulados de la plataforma.

Como escribió 'Chiki' cada uno es una plataforma y nosotros representamos también una propia que intenta mantenerse coherente ante TODOS los atentados contra el patrimonio histórico, cultural y contra el medioambiente, aunque no siempre lo consiga.

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