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Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 6 de enero de 2007
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Enfermedades de nuestro tiempo
Septem Nostra
La salud es una de las principales preocupaciones de los humanos. Nuestro instinto de supervivencia nos hace estar muy pendientes de los males que nos achacan para poder disfrutar de una vida larga y saludable. Gracias al desarrollo de la ciencia médica muchas enfermedades, mortales hasta hace pocos años, tienen cura en la actualidad. Con ello nuestra esperanza de vida se ha prolongado, llegando a duplicar la que pudieron disfrutar nuestros antepasados siglos atrás. No obstante, ciertas enfermedades lejos de encontrar una solución médica no han llegado a ser erradicadas, propagándose como una epidemia. Una de estas enfermedades es conocida como la desarrollitis aguda. Los síntomas de esta enfermedad son fáciles de detectar, manifestándose en la mayoría de los casos con graves brotes de ladrillitis y cementosis. Los enfermos de tan extendida dolencia sólo pueden pensar en construir nuevas edificaciones o inútiles infraestructuras sin importarles la conservación del patrimonio arquitectónico, el paisaje o los recursos naturales que pudieran verse afectados. Lo peor de esta enfermedad es su facilidad de contagio y las consecuencias que provocan en el medioambiente y en la calidad de vida del resto de los ciudadanos. Hasta la fecha no se ha podido desarrollar una vacuna eficaz contra esta terrible epidemia. Los casos más complicados y avanzados acaban siendo investigados y sus responsables detenidos, juzgados y encarcelados para intentar su rehabilitación.
La desarrollitis aguda es una temida enfermedad que está acabando con nuestro planeta. Muchos pensaban que eso del calentamiento global era algo, que en el peor de los casos, lo sufrirían las próximas generaciones. Mientras, podíamos seguir depredando la tierra para mantener un sistema económico basado en la ley de la oferta y la demanda, el consumismo y las desigualdades sociales. Sin embargo, las consecuencias del maltrato sistemático al medioambiente están empezando a hacerse notar con una rapidez que nadie esperaba. Según el estudio realizado por 2.500 expertos de la ONU, el cambio climático es ya inevitable. Como consecuencia de la acumulación de los gases que provocan el efecto invernadero, se calcula una subida de tres grados de las temperaturas en el presente siglo, aunque no se descarta que llegue a los 4,5 grados centígrados. Los efectos del cambio climático se harán notar en un considerable incremento de las olas de calor, una acusada sequía y el deshielo en los casquetes polares que conllevará un aumento del nivel del mar por encima del medio metro a finales de la presente centuria. De igual modo, se verá gravemente modificado el régimen pluviométrico, pues si bien las lluvias aumentarán de manera genérica, su distribución será todavía más irregular que en la actualidad. Nuestro país se sitúa en una zona que los expertos consideran sufrirá largos periodos de sequía. Algunos pensaran que no pasa nada, y verán con buenos ojos que en pleno mes de enero se puedan dar un chapuzón en una playa malagueña, como recogen esta semana algunas televisiones nacionales. Habrá incluso quien piense que de esta manera vendrán más turistas a España para lo que será necesario construir nuevos hoteles, urbanizaciones y campos de golf. Otros sin ningún pudor han llegado a decir que “los científicos calculan que antes del 2070 no quedará hielo en el Ártico en verano, lo que permitirá abrir nuevas rutas marítimas y explotar fabulosos yacimientos de gas y petróleo”. Sin comentarios. Como ven a la desarrollitis aguda no hay quien la frene. Por muy graves que sean las consecuencias que pueden provocar su expansión nadie parece decidido a intentar combatirla. Y es que la desarrollitis aguda se vuelve incurable cuando se complica con la dejaditis crónica. Los agentes causantes de la desarrollitis aguda han desarrollado una extraordinaria capacidad anestésica mediante instrumentos tan eficaces como son los medios de comunicación. A través de estos últimos nos introducen en el cerebro todos aquellos mensajes que desean que interioricemos hasta convertirnos en perfectas máquinas perpetuadoras del sistema, generadoras de plusvalías y ávidos consumidores de todo lo que nos ofrecen por la pequeña pantalla. La clave de este proceso es provocar una “lobotomía” general que nos impida poner en cuestión las propias bases del actual sistema sociopolítico y económico. En el caso de que esta terapia falle siempre queda la posibilidad de utilizar el miedo o la represión. Si quieres saber si estás infectado por la dejaditis crónica, intenta recordar cuando fue la última vez que te preguntaste: ¿Qué puedo hacer yo para cambiar las cosas?.
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