Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 27 de enero de 2007
 BLOGS
Daños colaterales
Septem Nostra
Llevamos mucho tiempo intrigados por los daños que ha provocado la construcción del aparcamiento subterráneo de la Plaza de Reyes en la iglesia de San Francisco. Hemos intentado recabar información respecto a estos daños a través de diversas fuentes, llegando incluso a preguntar a destacados representantes de la Consejería de Fomento por esta cuestión durante una reunión de la Comisión de Patrimonio Cultural. La respuesta obtenida más que dilucidar nuestra solicitud de información no hizo más que aumentar la preocupación que nos asalta por los problemas de conservación causados en este templo cristiano.  Una inquietud que nos cunde desde que oímos al Consejero de Economía y Hacienda referirse a los daños detectados en el lateral de la iglesia de San Francisco para justificar un significativo aumento presupuestario destinado a la construcción del aparcamiento subterráneo de lo que fue la Plaza de los Reyes, hoy día gris plataforma granítica.

Una de las primeras ideas que se nos vino a la cabeza cuando tuvimos conocimiento de los desperfectos causados en la iglesia de San Francisco fue pensar en la indudable falta de previsión que han tenido los responsables de esta multimillonaria construcción en su diseño y ejecución. A nadie se le ocurre excavar bajo los cimientos de un edificio construido a principios del siglo XVIII sin prever las consecuencias que podría acarrear tal actuación en la estructura de un inmueble de esta antigüedad. Por poco que se sepa de historia de la arquitectura parece bastante evidente que en esta época los edificios no contaban con las cimentaciones que hoy día requieren las construcciones de nueva planta. Muchos menos se diseñaban para que algun día a alguien se le ocurriera la genial idea de excavar a sus pies un profundo boquete en el que guardar “carros” de tracción mecánica.

Entre los estudios previos a la construcción del aparcamiento subterráneo de la Plaza de los Reyes se tendría que haber redactado un informe sobre los posibles perjuicios que podrían provocarse a los edificios colindantes, especialmente a los de más antigüedad y valor patrimonial como es el caso de la iglesia de San Francisco. Un estudio de esta índole, redactado por personal cualificado y especializado, sin duda habría advertido sobre los peligros que acarrean los grandes movimientos de tierra en el entorno inmediato de un edificio histórico. A partir de esta evaluación se podrían haber adoptado las precauciones tendentes a evitar un indeseable deterioro en el antiguo edificio religioso. Este estudio nunca se hizo como tampoco parece que se haya hecho una vez dañada la iglesia franciscana.

El supuesto estropicio causado a la iglesia de San Francisco ha servido como excusa para redactar un proyecto complementario de 1,3 millones de euros destinados a hacer una fachada lateral hacia la Plaza de los Reyes. Los motivos esgrimidos para justificar esta actuación son del todo extravagantes. La idea principal gira en torno a la idea de complementar la nueva plaza con un elemento novedoso, aún admitiendo que la iglesia de San Francisco nunca había tenido una fachada lateral. Junto a ello se justifica esta nueva fachada con el noble propósito de eliminar las barreras arquitectónicas que impiden el normal acceso para las personas con minusvalía. Para alcanzar tal intención se ha proyectado una nueva puerta lateral, igualmente inédita, con unas dimensiones en su marco que permitan las salidas procesionales, aunque el vano será de reducido tamaño. Esta sorprendente incongruencia se debe a la oposición del Obispado de Cádiz para acceder a construir una puerta con las dimensiones que permitirían la salida de los  pasos de Semana Santa. Dada la negativa de los propietarios de la iglesia de San Francisco nos asalta la pregunta del porqué mantener el tamaño de la nueva puerta. La única respuesta que se nos ocurre es que la Ciudad Autónoma no descarte completamente que en el futuro pueda llevar a cabo sus planes de abrir una puerta monumental en el lateral de la referida iglesia. 

La asociación Septem Nostra considera desafortunada y contraproducente edificar una nueva fachada en el lateral de la iglesia de San Francisco. Desde nuestro punto de vista esta obra contraviene un principio básico de intervención en un bien cultural como es el respeto a la autenticidad de este inmueble en cuanto a su estructura formal, diseño original y tipología constructiva. No tiene cabida en las actuaciones de restauración del patrimonio arquitectónico la construcción de nuevas fachadas y la apertura de neopuertas con el único objetivo de realzar la remodelación de una plaza. Sin lugar a dudas, la construcción de esta nueva fachada no sería viable si la iglesia de San Francisco contara con una mayor protección jurídica mediante su declaración como Bien de Interés Cultural. Una muestra de la desprotección que en muchos aspectos aún presenta el patrimonio cultural ceutí.

El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.