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Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 16 de diciembre de 2006
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El foso de las Murallas Reales
Septem Nostra
Las Murallas Reales, incluyendo su foso navegable, están consideradas por la mayoría de la población de Ceuta, incluidos sus gobernantes, como uno de los elementos más importantes de nuestro patrimonio cultural.
Han sido gastadas ingentes cantidades de dinero para restaurar parte de ellas, con mayor o menor acierto que cada uno es libre de pensar lo que quiera, pero, sin embargo, la zona del Foso se encuentra en un estado de abandono generalizado, incluso vergonzoso que diría aquel. Ya a finales de 1999 el, por entonces, arquitecto municipal, D. José María Morillas, realizaba un sencillo pero interesante, no exento de cierta sorna, informe sobre el estado de conservación de la zona del Foso navegable de las Murallas Reales, alertando a las autoridades competentes, Ciudad Autónoma y Delegación del Gobierno, sobre el alarmante estado de deterioro del conjunto monumental. Han pasado los años, y los gobernantes, y la situación, lejos de mejorar, ha ido empeorando, probablemente por dejadez, desconocimiento, incompetencia, etc. No es probable que sea por falta de dinero, vistos los numerosos dispendios económicos que se vienen produciendo en el “embellecimiento de la ciudad”. Parece existir dinero suficiente para “recrear” cosas que desaparecieron hace años, o que nunca han existido, pero no para conservar y cuidar las que existen en la actualidad. Las paredes sobre las que se encajona el Foso navegable de las Murallas Reales (guardia y contraguardia) están construidas con una gran variedad de piedras de la ciudad y de zonas cercanas: calizas de Benzú, gneises del Hacho, peridotitas del Sarchal, areniscas del Príncipe, etc. El paso de los años, unos 400 para las zonas más antiguas, no ha tratado bien a estas piedras, apareciendo un conjunto de patologías diversas (mal de la piedra, alteraciones en la composición, fracturas, desaparición por caída al mar, costras, pátinas, crecimiento de plantas,…), causadas por la acción de diversos agentes (agua de lluvia y de mar, acciones humanas, inacciones humanas, actividad biológica, actividad sísmica,…). Aunque, lo cierto es que, la raíz del problema es la falta de un mantenimiento continuado a lo largo del tiempo, es decir, la falta de una conservación preventiva. El agua es el principal agente de alteración de las rocas. Si, además, el agua es salada, como es nuestro caso, la alteración es mucho más fácil e intensa. Cuatrocientos años sufriendo la agresión marina no hay monumento que lo soporte con dignidad. El agua marina afecta a las murallas del Foso de distintas formas: el golpeteo del oleaje natural que las rompe (sobre todo las que hacen esquina), las salpicaduras saladas que disuelven unas (como las calizas de Benzú) y transforman otras (como las peridotitas del Sarchal), etc. Aunque en Ceuta, en la actualidad, no existen problemas de lluvia ácida, lo cierto es que, en general, la lluvia es cada vez más ácida (por la contaminación atmosférica) y este agua también afecta a las piedras del monumento: unas se disuelven y aparecen costras blancas, aparecen manchas de humedad (como la famosa gran mancha en la zona del baluarte de la bandera), etc. Las aves (palomas, gaviotas,…) construyen sitios para habitar (o aprovechan huecos hechos por la actividad humana) y sus excrementos ácidos disuelven algunas rocas. Las plantas (incluso arbustos), con sus raíces, rompen las piedras y los morteros que las unen. Líquenes y algas producen ácidos que también atacan a las rocas, etc. La mano negra humana puede observarse en distintas actuaciones: el oleaje artificial producido por las embarcaciones que atraviesan el Foso (a mayor velocidad mayor oleaje y mayor perjuicio), recubrimientos con cemento, elementos metálicos adosados a las paredes (que al oxidarse aumentan de volumen y rompen las rocas y, además, ocasionan pátinas de óxidos que ensucian), la ingente cantidad de residuos que son tirados a las aguas del Foso (vallas, carros de la compra, electrodomésticos,…), etc. Muy preocupante son las numerosas, y a veces muy grandes, fracturas que presentan las paredes, que bien podrían ocasionar derrumbamientos, como los ocurridos hace unos veinte años en la contraguardia situada frente al baluarte de la bandera, que se derrumbó prácticamente en su totalidad. A la vista de todo esto, y de otras cosas más, parece sensato que las autoridades competentes deberían empezar (nunca es tarde si se llega a tiempo) a plantearse la realización de un estudio detallado sobre el estado de degradación del lugar y, llegado el caso, planificar un proceso de intervención para limpiar, proteger y restaurar. Ya pasó el tiempo de las construcciones monumentales en piedra, ahora es el tiempo de su conservación y restauración. Ya la carta de Venecia (1964) y la carta de Restauro (1972) establecen criterios de intervención en edificios y monumentos de piedra: permanencia del mensaje histórico-artístico que el autor quiso transmitir, atender a las causas del deterioro para eliminarlas o minimizarlas en la medida de lo posible y la apropiada intervención directa sobre la piedra. El tema de las restauraciones y la problemática asociada con su ejecución es de candente actualidad y, cada vez, es más común la formación de equipos multidisciplinares que proporcionan un mayor conocimiento y perfeccionamiento en sus técnicas. En el caso de nuestro Foso sería aconsejable la realización de mapas de litologías (tipos de rocas), mapas de patologías (tipos de deterioros) y mapas de intervenciones (tipos de operaciones a realizar). Una vez pasadas las distintas etapas y llegados a una posible restauración, la localización de canteras de piedras es fundamental. En Ceuta, esta situación es relativamente fácil, porque prácticamente todas las rocas usadas son de la zona, y aún existen afloramientos. El nuevo material debe tener un aspecto y características similares al original, pero a la vez lo suficientemente distinto como para reconocer la restauración realizada. En fin, permaneceremos atentos a la pantalla, por si alguien decide forrar de granito las paredes y construir un enorme surtidor de agua en medio del Foso.
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