Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 25 de marzo de 2006
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Viejos conceptos y calidad de vida
Septem Nostra
En la era de la globalidad es todavía mucho más importante conservar algunos de los principios clásicos que llenaron de luz la historia de la especie humana. Supongo que todos convendremos que una buena teoría y sobre todo un concepto útil siempre supera el examen del tiempo y genera nuevas versiones que lo implementan y lo hacen mejor en relación a la finalidad para la que fue creado. Otros muchos conceptos deben desaparecer por obsoletos o bien tienen que transformarse y evolucionar hacia otros derroteros teóricos que se acomoden mejor a las necesidades humanas del presente, este es el caso del PIB (Producto Interior Bruto).

España es un país que se encuentra en una indudable expansión económica con un PIB que supera los quinientos mil millones de dólares (según este dato nuestro país está situado posiblemente en el quinto lugar de los países de la UE). Si el PIB sirviera para medir el nivel de desarrollo de un país en sentido amplio, entonces podríamos afirmar que nuestro país sería uno de los más desarrollados del mundo. Sin embargo, y sin desmerecernos a nosotros mismos, hay que admitir que el PIB ofrece una falsa idea del bienestar socioeconómico y tan solo es un buen índice que indica aumento de cualquier actividad económica sin discriminar entre los distintos orígenes de tal actividad. De esta manera el aumento de la drogadicción o de la obesidad infantil deteriora la salud de millones de ciudadanos pero el incremento del gasto en asistencia hospitalaria queda reflejado en el PIB. Teniendo en cuenta todo esto no nos debe extrañar que España presente una tasa de pobres del 11%, la cual contrasta con la de otros países de la UE, tomemos como ejemplo a Finlandia. Este país solo presenta una tasa de pobres del 5% que por otra parte, tiene bastante menos PIB que nuestro país. Finlandia, es también, el primer país del mundo en fabricación de teléfonos móviles. Si a esto añadimos otros datos en relación a la calidad de vida de los ciudadanos (cobertura médica, implicación en la defensa del medioambiente, acceso a una vivienda digna,…..) concluiremos que el desarrollo es mucho mayor en Finlandia que en nuestro país, las razones para explicar esto serán muchas y variadas, pero lo importante es que los datos son contundentes. Entonces porque se continúa idolatrando al PIB y no se asumen sus valores en la justa medida. El PIB que fue creado en Estados Unidos para medir la recuperación económica después de la gran crisis de 1930, hoy en día ha quedado bastante superado. Es por tanto necesario que se sustituya por otros índices que valoren mejor eso que llamamos desarrollo humano más allá de las transacciones comerciales. Otras consideraciones como son la mortalidad infantil, abuso de las drogas, desempleo, cobertura de seguro médico, seguridad ciudadana, ahorro familiar, desigualdad de ingresos, violencia de género, etc están incluidas en índices como el denominado de Salud Social. El PIB de Estados Unidos es muy superior al de España pero no por ello creemos que exista mayor calidad de vida en el país norteamericano que en el nuestro.

En Ceuta, que puede ser un buen ejemplo de lo que acontece en el resto del Estado, la calidad de vida en ciertos sentidos se está deteriorando. En el contexto nacional, el patrimonio natural y el patrimonio histórico de Ceuta tienen todavía valores de gran relevancia, pero estos se están perdiendo muy rápidamente merced a una suerte de neo-desarrollismo que está destruyendo gran parte de nuestro patrimonio. El principal enemigo es la especulación inmobiliaria que está arrasando zonas emblemáticas de nuestra ciudad sin ningún tipo de piedad ni de consideración. Últimamente, son dos de los cuarteles emblemáticos de la ciudad (Parque de Artillería y el cuartel de Maestranza) los que están amenazados por el zarpazo de la bulimia constructora. Claro está que el desarrollo urbanístico justificará una parte de nuestros ingresos económicos como ciudad pero no significa que este aumentando la calidad de vida de los ciudadanos puesto que el precio de las viviendas solo enriquece a unos pocos mientras hipoteca gran parte de la vida y algo más en algunos casos, a quienes quieren tener una vivienda en propiedad. Solo podemos reconocer los puestos de trabajo, que aunque muchos de ellos precarios, contribuyen a generar ingresos familiares. Por otra parte, las pérdidas de patrimonio natural por ocupación del territorio están siendo alarmantes y el Monte Hacho es en estos momentos uno de nuestros bienes territoriales más amenazados cuya pérdida para el ocio podría afectar seriamente a nuestra calida de vida. Por otra parte los desequilibrios volumétricos entre edificios, las construcciones ilegales y los descuidos crónicos como el “cableado visto” afean de una manera sonada nuestro casco urbano.

Las desigualdades de ingresos se van incrementando entre ceutíes (también entre españoles y europeos en general), esto unido a nuestro estilo de vida (consumo de energía, consumo de agua, modelos de transporte, generación de residuos, pérdidas y deterioros de capital natural, aumento de los niveles de ruido, problemas de personal en la asistencia sanitaria,….) indica que necesitamos un replanteamiento más moderno y avanzado de la cuestión económica. Desde luego, las leyes del mercado no legitiman y en ningún caso podemos permitir que justifiquen los abusos contra las personas cuando se trata de bienes tan importantes como la vivienda o el territorio.
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