Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 18 de marzo de 2006
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Monumentos a la pérdida del patrimonio
Septem Nostra
Como anunciábamos en el artículo que dedicamos recientemente al aparcamiento subterráneo de la Plaza de los Reyes era nuestra intención, que ahora cumplimos, comentar nuestro punto de vista sobre la recreación de la antigua portada del Hospital Real que se pretende instalar en este lugar tras su completa remodelación. En este tiempo han sido muchas las personas que nos han preguntado sobre el sentido de esta reconstrucción, y en todos los casos hemos obtenido un comentario negativo acerca de la recreación de esta portada. A poca gente parece gustarle este “arco triunfal romano”, como lo ha bautizado el también colaborador de este periódico, Manuel Abad. A quien por cierto apoyamos en su justa reclamación para que la escultura de la artista ceutí Elena Laverón vuelva pronto al espacio que ocupaba en la Plaza de los Reyes.

Antes de exponer nuestros argumentos en contra de esta absurda reconstrucción conviene hacer una breve aproximación a la azarosa historia de la portada del Hospital Real. Según los datos que hemos recabado de la hemeroteca del Faro, la portada fue desmontada en el año 1931 para salvarla del derribo del edificio hospitalario. Todas las piezas fueron numeradas y trasladadas a los almacenes municipales situados en el Angulo. Pasaron muchos años sin saber nada de la portada hasta que el día 4 de mayo de  1949 se publica un artículo en el Faro donde se propone su colocación en la fachada de la Catedral, y que esta a su vez se trasladara a la Iglesia de Los Remedios o de Nuestra Señora de África. Este artículo levantó una abierta polémica, desconocida para la época, sobre el destino final de la portada del Hospital Real. Uno de los primeros que salieron a la palestra fue Joaquín Amador, el cual remite una carta al director del Faro en la que propone que la portada del hospital se incorpore a la iglesia de San Francisco por razones de justicia, estética y económicas, así como para facilitar la salida de los pasos de Semana Santa. La propuesta de Joaquín Amador fue secundada por muchos ceutíes, entre ellos Juan Muslero Gómez.

El revuelo fue tal que se habló de una auténtica polvareda popular, tanto que se promovió una campaña en contra del posible traslado de la portada del Hospital Real a la Catedral. La “plataforma ciudadana” contó incluso con un portavoz, Angel Matres, quien manifestó que no se podía “quitar a la Plaza de los Reyes, lo que tradicionalmente es suyo, ni a la iglesia de San Francisco lo que legítimamente y de justicia le pertenece”.

Los comentarios que circulaban de boca en boca en torno a qué hacer con la portada del antiguo Hospital Real motivó que la Comisión permanente del Ayuntamiento, presidida por Claudio Romero Rodríguez, se pronunciara sobre este asunto apoyando que se instalara en la fachada de la Iglesia. Los representantes municipales comentaron que la portada se encontraba en el almacén municipal, aunque algo deteriorada por los sucesivos traslados que había sufrido, sin descartar el extravío de algunas piezas. Entre las opciones que habían barajado el Ayuntamiento para integrar la portada del hospital en la Iglesia de San Francisco se aludió a la posibilidad de sustituir la modesta portada del templo por la antigua portada del hospital. Otro de los propósitos consistió en abrir una salida al jardín del Capitán Ramos, a la altura del crucero de la iglesia. La última de las ideas que se pensó fue abrir una puerta posterior a la prolongación de la calle Cervantes, en cuya nueva fachada campease la fachada en cuestión. De todas las opciones el Ayuntamiento se pronunció a favor de la primera elección.

En los días siguientes al pronunciamiento del Ayuntamiento no cejaron las declaraciones a favor de la recuperación de la antigua portada del Hospital Real. Entre ellos destacamos a José María Guerra que a la vez que se lamenta de la destrucción de la Plaza, “de aquella plazuela, todo encanto y simpatía, rincón gratísimo, belleza y ornato de la ciudad, que el modernismo hizo, sin embargo, una de sus victimas”, se sumaba a quienes apoyaban colocar la portada del hospital en la fachada de la iglesia de San Francisco, entre los que cita a Amador, Matres, Gilbert, Ramos y otros.

Transcurridos algunos meses, el Ayuntamiento trató de nuevo el asunto de la portada de la antigua portada del Hospital Real concluyendo que por razones técnicas era imposible colocarla en la fachada de la iglesia de San Francisco. El Presidente de la Comisión de Obras, el Sr. Sánchez Blanco, comunicó que esos momentos estaban trabajando para terminar de restaurarla para instalarla en la fachada del futuro Palacio de Justicia que se preveía construir en la Plaza de los Reyes. Nunca se explicaron estas razones de índole técnica que hacían imposible su colocación en el templo cristiano. Nosotros sospechamos que el motivo real de esta negativa estribaba en la pérdida de buena parte de las piezas de la portada original del hospital. De hecho nunca más se volvió a tratar este asunto.

Muchos años después, en el año 1966, el escritor Eduardo Buscato dedica un artículo a la plaza de los Reyes, coincidiendo con la inauguración de la fuente que hasta pocos años se encontraba en el centro de la plaza de los Reyes. En su artículo se refiere a la portada del antiguo Hospital Real, aquel “bello pórtico de piedras que hoy yacen desparramadas en el Angulo con un número sobre cada trozo”. El triste destino de la portada del hospital fue confirmado el año 1985 por el periodista Quinin. Sobre la portada dice: “la fachada neoclásica del edificio, la hemos tocado en diversas ocasiones, destacando su portada monumental bellísima, que al ser desmontada se numeraron sus piedras y se llevaron al Angulo, a la espera de ser respuesta en algún noble edificio que se edificara posteriormente, pero la falta de vigilancia hizo que poco fueran desapareciendo, quizá para cimiento de otras construcciones, quedándonos sin aquella joya arquitectónica de subidísimo valor artístico y sentimental”. Quedaba, por tanto, confirmada la pérdida de la portada, fruto de la desidia de las autoridades municipales.

Transcurridos más de setenta años de la fecha del desmontaje de la portada del Hospital Real para intentar su conservación, y habiendo quedado patente la absoluta desidia de los responsables municipales que ha conducido a su total pérdida, ahora se pretende realizar una recreación de la misma para presidir la nueva imagen de la Plaza de los Reyes. Este tipo de repeticiones miméticas de modelos arquitectónicos del pasado contravienen un principio básico de la doctrina patrimonial al constituir un claro atentado contra la autenticidad del patrimonio. Por otro lado, resulta indignante que aquellos bienes culturales que hemos perdido por la incapacidad de las autoridades para cumplir con su obligación de velar por su adecuada conservación sirvan para decorar actuaciones urbanísticas carentes de sensibilidad patrimonial, convirtiéndolos en monumentos a la desidia y  la destrucción del patrimonio histórico. Un monumento más, como el erigido en la Avenida Sánchez Prados en recuerdo del convento de Trinitarios, que muestran un vergonzante cinismo y una absoluta falta de respeto hacia el patrimonio. De seguir este paso, algunos bienes culturales de la ciudad en situación de abandono, como sucede con las Murallas Merinidas, desaparecerán para que ser posteriormente recordados con un monumento o placa que diga: “en este lugar se encontraba un vestigio del pasado que la estulticia de nuestro pueblo se encargo de destruir”. 

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