Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 7 de enero de 2006
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Lucha contra la contaminación marina
Septem Nostra
Todavía existe un predominio de la visión económica del desarrollo entre los responsables políticos, es decir en palabras de Jiménez Herrero “el desarrollo es casi siempre entendido desde una óptica económica”. Para ellos el Producto Nacional Bruto (PNB) es el mejor índice que mide el desarrollo de un país y por tanto el bienestar de sus ciudadanos. Sin embargo, es cada vez más evidente que el aumento de los índices económicos tradicionales no es un seguro para obtener calidad de vida en los países llamados “desarrollados”.

Además, los repartos desiguales de los ingresos en países de los llamados “en desarrollo” provocan una situación de degradación de sus medios natural y social.

Esta visión economicista del desarrollo humano está minusvalorando el crecimiento integral de las personas, alienando perspectivas más reales del desarrollo de la especie humana y de su relación con la naturaleza. Obviamente, existen otras visiones oficiales del desarrollo que incluyen, además de los datos puramente económicos, otros aspectos de gran importancia para el ser humano. Entre estos destacamos el Índice de Desarrollo Humano, IDH que pertenece al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Este tipo de indicadores enfatiza otros aspectos de importancia para el ser humano como son la educación, la sanidad, libertades sociales y políticas y sobre todo la distribución del crecimiento económico. Se trata, en definitiva, como dice el autor antes mencionado, de “ser más” y no solo de “tener más”.

El concepto de sostenibilidad se puede aplicar a distintos aspectos de la realidad, sea esta económica, social, cultural o ambiental y puede adaptarse a escalas y contextos muy diferentes siempre que logremos respetar la esencia del concepto. Deducido de estas ideas podemos adentrarnos en intentar aplicar la sostenibilidad al presupuesto de una administración cualquiera. Eligiendo como ejemplo el presupuesto de la Consejería de Medioambiente de la Ciudad Autónoma queda claramente reflejado que las distintas partidas de ingresos están enfocados y polarizados hacia ciertos aspectos que lo desequilibran y la apartan de su objetivo principal. Además, al comparar este presupuesto con el de otras muchas Consejerías de mayor lustre y prestigio entre la clase política, vemos que claramente se está produciendo una injusticia presupuestaria que perjudica a los fines de la Consejería de Medioambiente. Este hecho puede ser un buen índice del atraso que en materia ambiental tiene nuestro país.

Debido a este problema de injusticia presupuestaria se dan situaciones un tanto curiosas, como fue en su momento la convocatoria del Plan de Lucha contra la contaminación marina accidental. Su redacción fue reivindicada por nuestra asociación y también por los partidos políticos en la oposición. Esta convocatoria, aunque legal, fue un tanto oscura y se concedió directamente a una UTE de dos empresas, siendo una de ellas de Ceuta. Lo más relevante para nuestro artículo de hoy es que el presupuesto de este plan territorial nos parece un tanto ridículo para lo complejo que se supone que es la redacción de un plan de estas características. Además, parece que parte de este presupuesto fue aportado por el Ministerio de Medioambiente por lo que la preocupación de la Ciudad por estos temas parece cuanto menos escasa.

El medio marino de Ceuta es de gran relevancia y los peligros potenciales de accidente por derrame de crudo son reales. Además la formación práctica es uno de los aspectos más importantes del plan y ésta es claramente muy escasa. Desde el principal partido de la oposición se le ha pedido algo de más de claridad y sobre todo de participación ciudadana. En concreto se le ha recriminado la ausencia de nuestra asociación en este plan, cuando es bien sabido que una de nuestras especialidades es el medio marino. Oscurantismo, escaso presupuesto y falta de participación y formación son por ahora unos negros nubarrones que se ciernen sobre este plan territorial. Sin embargo, hasta no analizar el plan en profundidad no queremos dejarnos llevar por los prejuicios de reduccionismo económico que hemos criticado anteriormente, pues quizá con el escaso presupuesto los ingenieros y arquitectos han puesto todo su amor y cariño en pro de la preservación del medio marino de Ceuta.

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