Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 21 de enero de 2006
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El aparcamiento subterráneo de la Plaza de los Reyes
Septem Nostra
Con sumo interés leímos el reciente artículo de nuestro amigo José Ferrero sobre la construcción del aparcamiento subterráneo de la Plaza de los Reyes. Compartimos todos y cada unos de los ideas expuestas en torno a un proyecto, iniciado hace unos días, que consideramos desafortunado por la pérdida de un espacio público en el que muchos hemos crecido jugando con los amigos de la infancia. Este emblemático lugar está a punto de desaparecer para satisfacer la tendencia general en nuestro país de dar a los espacios públicos un valor de mercancía. Ésta fue la primera intención del gobierno de la Ciudad: conceder a una empresa privada la construcción y posterior explotación de los aparcamientos que se van a construir en Serrano Orive y la Plaza de los Reyes. Sin embargo, la operación no salió como habían previsto nuestros gobernantes, ya que ninguna empresa se interesó en participar en esta operación por motivos que nunca han llegado a explicarse con claridad. Este fracaso no desmotivó a los responsables autonómicos, quienes empeñados en esta arriesgada aventura de dudosa rentabilidad, decidieron proseguir con este proyecto aportando el dinero necesario de las arcas municipales.

La reacción de los ciudadanos ante la pérdida de espacios públicos singulares para mercantilizarlos ha sido de firme oposición en casi todas las ciudades españolas: Sevilla, Salamanca, Toledo, Ubeda, Valladolid, Pamplona, etc…La más reciente polémica de la que hemos tenido noticia se ha suscitado en Granada, ciudad con estrechos vínculos afectivos con nuestra ciudad por ser la sede de la universidad en la que han cursado sus estudios superiores muchos estudiantes ceutíes. Pues bien, sin respetar una ciudad que aspira a convertirse en Patrimonio de la Humanidad, el ayuntamiento granadino se había propuesto reformar el Paseo del Salón, incluyendo la construcción de un enorme aparcamiento subterráneo. La reacción ciudadana no se ha hecho esperar constituyéndose una Plataforma en Defensa del Salón que ha conseguido frenar este atentatorio proyecto urbanístico. Iniciativas similares a la de Granada han surgido espontáneamente en Salamanca (Plataforma ciudadana “Los Bandos sin aparcamiento”) o Sevilla (Plataforma contra el aparcamiento de la Encarnación), por citar tan sólo algunos ejemplos. En nuestra ciudad, tal y como ha denunciado José Ferrero, el movimiento ciudadano contra el aparcamiento subterráneo de la Plaza de los Reyes se ha limitado a muy contadas voces, al menos que se hayan hecho públicas, junto a los comentarios personales de los vecinos y comerciantes más próximos a los que les preocupa posibles desperfectos en sus propiedades como consecuencia del vaciado de esta céntrica plaza.

La asociación Septem Nostra, y bien lo sabe nuestro compañero José Ferrero, comparte la opinión contraria a la destrucción de la Plaza de los Reyes. Queda como prueba el artículo que publicamos en esta misma sección con el título “Abrir la Caja de Pandora”, en el que alertábamos de la posible aparición de restos arqueológicos y dejábamos clara  nuestra oposición a la construcción de estos aparcamientos subterráneos, apostando por otras vías para solucionar el problema del tráfico en el centro urbano, entre ellas la potenciación del transporte público. Suele suceder, y este caso no iba a ser una excepción, que nuestra asociación se queda “sola ante el peligro” cuando toca defender un patrimonio que es de todos. Desgraciadamente vivimos en una ciudad en la que impera el miedo a opinar. Todo queda en comentarios de barra de bar o chascarrillo de tertulia privada.

El estudio arqueológico se realizó tanto en el solar de Serrano Orive como en la misma Plaza de los Reyes, con un presupuesto nada desdeñable de 140.000 €. De los aproximadamente 4.000 m5 de la Plaza de los Reyes tan sólo se excavaron 100 m5, lo que supone el  2,5 % de la superficie total de la parcela. En tan reducido espacio se documentaron dos silos medievales, además de algunos pozos. ¿No es lógico suponer que en el restante 87,5 %  de la superficie de la Plaza de los Reyes pueden aparecer un elevado número de silos? ¿Qué sucederá cuando rebajen el terreno delante de la puerta de la Delegación del Gobierno donde en el año 1995 aparecieron en una pequeña zanja hasta seis enterramientos fechados en el siglo XVIII?. Según fuentes consultadas, la empresa adjudicataria de los trabajos arqueológicos  plantea en su informe final la necesidad de llevar a cabo un seguimiento arqueológico paralelo a la ejecución de las obras de construcción de los aparcamientos subterráneos. Esperemos que este extremo se cumpla con rigor.

En términos generales, compartimos la idea, recogida en la Carta de Sevilla por la Defensa del Patrimonio Cultural, de suspender las políticas de creación de aparcamientos subterráneos en espacios públicos singulares que traen como consecuencia la desaparición de lugares de encuentro ciudadano, además de provocar “un mayor colapso del tránsito rodado al aumentar la atracción que ejerce la posibilidad de aparcar”.

La Plaza de los Reyes ya no será nunca el espacio de encuentro social al que estábamos acostumbrados desde principios del siglo pasado. La imagen de esta céntrica plaza pasará a ser un auténtico desierto de asfalto y hormigón sobre el que resultará difícil que puedan plantarse árboles de cierto porte. De igual modo, el intento de unir el aparcamiento subterráneo con el pasado a partir de la recreación de la antigua fachada del Hospital Real merece nuestra más absoluta disconformidad. Las reconstrucciones miméticas que falsean la autenticidad histórica contravienen un principio básico de la intervenciones en el patrimonio, prohibidas por la Ley 16/85 de Patrimonio Histórico Español. No obstante, trataremos este asunto más extensamente en las próximas semanas.

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