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Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 21 de octubre de 2005
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Hacia nuestra evolución como pueblo (y II)
Septem Nostra
Como todo en la vida, las simbiosis tienen sus contrapartidas y sus propias leyes. Como era de esperar, en la unión simbiótica deben converger ciertas dosis de tolerancia y respeto mutuo, puesto que el nuevo ente depende del buen ajuste y de la fortaleza de las dos partes para salir adelante. Ceuta y Melilla son tierras de acogida donde no existen xenófobos como tales, o bien estos son marginales. Somos ejemplo de convivencia pacífica, que ya es mucho teniendo en cuenta los acontecimientos en otras regiones del globo, y donde el mestizaje genético y social avanza cada vez con mayor fortaleza. Sin embargo, debemos insistir y continuar ahondando en la integración sociocultural como el mejor medio para garantizar nuestra supervivencia como pueblo. Se trata de construir nuestra identidad como pueblo y no como una simple avanzadilla del gobierno de turno en la capital del reino. Parece que ha llegado el momento de empezar a decir basta a tanta injerencia interna y tanta mala educación que nos traen últimamente los vientos del otro lado del canal.Señas de identidad y singularidades (dentro de la cada vez más uniformidad planetaria) no nos faltan (por el contrario tenemos más que la mayoría posiblemente) si queremos verlas y parece que es buen momento para realzarlas con serenidad y firmeza. Es una de las formas de contrarrestar a estos australopitecos miopes que se creen los únicos con capacidad para decidir en el concierto de la política nacional. Es también hora de que nuestros representantes políticos se sacudan el miedo escénico y pierdan un poco ese halo de mansedumbre con respecto al gobierno central que tanto exaspera. Está claro que hay que tener una mayor presencia en los medios de comunicación a nivel nacional y explicar sin complejos la posición de nuestras ciudades y su derecho a decidir su futuro. Y no precisamente invocando el testamento de Isabel la Católica, sino la realidad histórica y los derechos consagrados en la Constitución española que nos ampara a todos y nos permite forjar un futuro común como territorios españoles y europeos enclavados en el norte de África.No se comprende bien porque no se explica (y esto hay que decirlo y bien alto) la función que hacen estas dos pequeñas urbes euroafricanas a lo largo de nuestra singladura histórica de vecindad. Sus existencias han provocado una mayor velocidad en el desarrollo de las mentalidades y también de las microeconomías de muchas familias de los sectores limítrofes a Ceuta y a Melilla. Y esto puede denominarse punta de desarrollo con mayúsculas. La atención que prestan nuestros hospitales también es ayuda al desarrollo y ésta es constante y no como la de las inversiones puntuales que pueden hacer desde la península (dicho esto sin ningún menosprecio hacia ellas). No nos equivoquemos pues la modernidad entra constantemente a Marruecos a través de nuestras ciudades de múltiples y variadas formas (comercio, atención hospitalaria, intercambios turísticos de poblaciones autóctonas, intercambios culturales,"). Y esto es bueno para España, Europa y también para Marruecos.Para crear un futuro identitario común, dentro de la política local, tiene que haber unas reglas del juego limpias, democráticas y sobre todo consistentes con la historia y la realidad ceutí. Desde Septem Nostra siempre hemos deplorado la interpretación sectaria de la historia, sobre todo al estúpido empecinamiento de ir en contra de la cultura árabe como si de un estigma se tratara, cuando debería ser, como otras etapas de nuestra historia, motivo de orgullo identitario. Estas ideas rancias son peligrosas y no benefician a la convivencia y sobre todo, generan complejos (tanto de superioridad como de inferioridad) y conflictos que no ayudan a la integración de los dos principales "grupos de votantes". Además de que toda acción tiene su reacción y posiblemente esta última sea radical cuando los partidos de corte musulmán tengan el poder, porque nadie puede ser tan necio para pensar que siempre va a tener el apoyo popular el mismo partido con una sociedad tan plural y cambiante como la que tenemos.Ceutí antes que español tiene sentido y también puede formar parte de la estrategia política que debe esgrimirse con inteligencia y moderación, pero sin pausa sobre todo en los pasillos de las cortes generales y en los ministerios de la capital del reino. Hay que tener mayor presencia en Europa, y alejarse del provincianismo todo lo posible. Consideramos asimismo fundamental la reforma del estatuto (en la que se nos invitó a aportar algunas ideas) y el avance en el desarrollo de nuestra autonomía. Es bueno, por tranquilizador, que el PP y el PSOE hayan defendido abiertamente la españolidad de Ceuta y Melilla por iniciativa de nuestro diputado en Madrid. Pero habría que contestar mucho más contundentemente desde ambas ciudades, y a través de nuestros representantes políticos, a estos partidos nacionalistas que constantemente rifan nuestro futuro y se entrometen en nuestros asuntos con total impunidad. Da la sensación que todos estos partidos tienen alguna oscura y antigua vendetta contra nuestras ciudades, relacionada quizá con los presidios y odios ancestrales, o quizá algunos alimentan a sus seguidores y les dicen lo que desean escuchar. O posiblemente, en el caso del CIU, se trata de simples intereses espurios relacionados con lo económico, pues el empresariado catalán es muy poderoso y tiene tentáculos en Marruecos. En esta construcción identitaria deben participar sobre todo los partidos de ámbito local de Ceuta. Los otros son siempre bienvenidos, pero no creo que deseen participar debido a las directrices que se les marcan desde Madrid. Todos aquellos que se consideran ceutíes y que sientan la pertenencia a esta tierra deben colaborar y elevar sus voces a la Asamblea de la Ciudad, para que cree una comisión que establezca una serie de actuaciones que reivindiquen de una forma decidida nuestra posición como pueblo a través de nuestros valores identitarios y la decisión soberana de ser lo que somos y de decidir sobre nuestro futuro en relación a España y a Europa, por encima de intereses ajenos a nuestras ciudades.Y es que, en cuanto las asociaciones entre seres vivos se debilitan, se posibilita la entrada de parásitos que terminan destruyendo la unión simbiótica. Entes que siembran la cizalla y que se dedican a destruir la moral de la sociedad caballa hay más de los que desearíamos. De manera particular nuestras ciudades están asoladas con una insólita plaga que denominamos los mercenarios, o también conocidos como los "Yo solo estoy aquí por dinero, que asco de ciudad y me quiero ir para mi pueblo cuanto antes?. Lo malo es que no se van sino que duran muchísimo tiempo pasando todos y cada uno de los fines de semana en Estepona o Marbella que son las mejores ciudades del mundo mundial. La verdad es que es una situación bastante grotesca y sería hasta graciosa (por imaginar a estos catetos sin sensibilidad para poder apreciar todo lo que en Ceuta se ofrece), sino fuera por el daño que nos hacen y la muy negativa imagen que reproducen en la península. A todos ellos, les rogamos encarecidamente que tomen el barco (cada hora) o el helicóptero y que dejen nuestra ciudad, pues no se hizo la miel para la boca del asno.Hay otros que presumiendo de caballas sólo les interesa el beneficio económico y también son los primeros en tener un pie fuera y otro dentro. Y uno de los peores grupos, desde nuestro punto de vista, son aquellos que van de intelectuales y de prohombres de Ceuta y de repente entran en un estado mental inconfesable y actúan en contra del patrimonio de su ciudad de múltiples formas y maneras, siendo una de ellas el derribo de edificios con cierto interés artístico. En fin, sinceramente creemos que muchos de estos problemas podrían desaparecer o atenuarse significativamente si acrecentamos nuestros valores identitarios y una parte significativa de la población se identifica con ellos.La idea es desarrollar un sentimiento identitario defensivo y estratégico, y nunca excluyente. Por ello desde Septem Nostra damos la bienvenida a todas aquellas personas de otros pueblos de España que desean vivir entre nosotros con el debido respeto a la ciudad, a su idiosincrasia y a sus valores culturales y naturales. Como hemos dicho en otras ocasiones para conseguir mayor autonomía y autoestima debemos ser capaces de elevar nuestro maltrecho tejido económico y llegar a ser más independientes con respecto a Madrid.Ceutí, español, africano y europeo, será esta la quinta esencia de la simbiosis que estamos buscando, parece una buena y rica fórmula. Pasen y pruébenla, quizá funcione y sintamos en un futuro como un verdadero pueblo.
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