Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 29 de julio de 2005
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A golpe de catástrofe
Septem Nostra

Está visto y comprobado que en este país nuestras autoridades no reaccionan hasta que ocurre una catástrofe. Sucedió en el caso del Prestige y está sucediendo tras el dramático incendio en Guadalajara. Un incendio, el peor de los últimos quince años, con el triste balance de más de 13.000 hectáreas quemadas, 600 vecinos desalojados y 11 agentes forestales fallecidos. Sin duda la muerte de once personas, con edades entre los 25 y 54 años, es lo peor de este devastador incendio forestal provocado por la aparente imprudencia de un grupo de excursionistas. Decimos aparente ya que todavía queda mucho que aclarar sobre las circunstancias que provocaron este desastre medioambiental. Los españoles, tan dados a buscar un chivo expiatorio, hemos señalado al unísono como responsable del incendio a Marcelino Herche, la persona encargada del encendido y vigilancia de la barbacoa. Puede que este señor haya actuado con grave imprudencia y merezca por ello un severo castigo, pero no podemos obviar otra serie de aspectos a considerar en este caso. ¿Cómo se instaló una zona de barbacoas a la entrada de un barranco que ha resultado ser un verdadero polvorín", ¿Se encontraban los alrededores de la zona de acampada limpios de rastrojos",¿Quiénes tenían la obligación de vigilar por el cumplimiento de las normativas y leyes que protegían este bosque".

No hay que ser un visionario para sospechar que el juez encargado de dictar sentencia contra los acusados por el incendio de Guadalajara lo va a tener muy difícil para condenarlos a una sentencia ejemplar. Con la ley en la mano, nada impedía el encendido de un fuego en una zona específicamente destinada para este uso y sin ninguna autoridad competente que indicase lo contrario. El que ahora los gobiernos autonómicos, incluido el ceutí, instados por el gobierno central, hayan dictado órdenes para prohibir la realización de fuegos, incluso en las zonas habilitadas, no deja de ser una medida extemporal con el único objetivo de dar una respuesta a la indignación general de los españoles que asistimos impotentes a la desaparición de nuestros bosques.

La prohibición de encender fuegos en los lugares destinados para este fin recuerda a la decisión de prohibir los buques petroleros monocascos tras el desastre del Prestige. Al igual que entonces las medidas llegaban tarde, quedando al descubierto la imprevisión de las autoridades y las carencias de medios con los que cuenta nuestro país para hacer frente a las catástrofes medioambientales. Con el Prestige descubrimos que España carecía de suficientes barcos especializados en la limpieza de mareas negras y de planes de lucha contra la contaminación marina accidental. Con el incendio de Guadalajara se ha visto claramente que faltan aviones contraincendios (ahora anuncian que se van a destinar 100 millones de euros para aumentar la flota de hidroaviones) o que los vehículos que utilizan los retenes están anticuados y casi inservibles. En cuanto a los medios humanos resulta indignante escuchar por boca de los trabajadores que arriesgan su vida para salvar los montes de las fauces del fuego las condiciones en las que tienen que trabajar: escasa preparación, míseros sueldos, nula calidad del vestuario inofugo que apenas aguanta el primer lavado, precariedad laboral, etc"Y nos preguntamos: ¿Nadie había valorado previamente la escasez de medios técnicos y las condiciones laborales de los retenes contraincendios", ¿Tenemos que esperar a que mueran once personas para anunciar mejoras en sus condiciones de trabajo". Una vez más se pone en evidencia que España es el país de la charanga y la pandereta. Una nación de cartón piedra que a la primera de cambio muestra su verdadera faz. Somos capaces de embarcarnos en la organización de Forum, Exposiciones Universales, Olimpiadas,..que consumen enormes cantidades de recursos económicos, pero no disponemos de los más elementales medios para hacer frente a situaciones de emergencia, mucha de ellas previsibles como los incendios forestales.

En el plano local, las carencias para hacer frente a los incendios forestales son ostensibles. Los medios técnicos y humanos son los del Parque de Bomberos, sin que existan retenes específicos contraincendios como tienen todas las Comunidades Autónomas. Para la vigilancia contamos con un único agente forestal, auxiliado por los trabajadores del Plan de Empleo de la Delegación del Gobierno durante los meses estivales. El Seprona de la Guardia Civil presta también sus servicios en el monte, aunque dispone de pocos efectivos para cubrir un territorio protegido por su valor ecológico equivalente al 33 % del territorio ceutí. Con tan escaso personal nadie puede asegurar el cumplimiento de las normas dispuestas para evitar los incendios.

Uno de los objetivos prioritarios que deberían plantearse las autoridades competentes sería dotar a Ceuta de un grupo especializado en trabajos forestales, encargados del necesario mantenimiento de las zonas arbóreas durante todo el año, así como adecuadamente formados para combatir con eficacia los posibles incendios que pudieran acontecer en nuestra ciudad. Actualmente está en curso una Escuela Taller financiada por el INEM y la Ciudad Autónoma de Ceuta, denominada "Monte de Ingenieros" que precisamente tiene entre sus objetivos formar a futuros especialistas en laborales forestales. Una vez que finalicen su formación podrían constituir este necesario equipo de prevención y lucha contraincendios.

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