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Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 15 de julio de 2005
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Contaminación visual del Medio Ambiente Urbano de Ceuta (II)
Septem Nostra
Aunque muchos lo desconozcan, las Normas Urbanísticas (en adelante NN.UU) del Plan General de Ordenación Urbana (P.G.O.U), vigentes desde el año 1992 y actualmente en revisión, dedican una especial atención a la conservación del ornato de los inmuebles, sus condiciones estéticas y las condiciones generales de la edificación, junto a sus relaciones con el entorno. En términos generales, "los propietarios de las edificaciones, urbanizaciones, terrenos, carteles e instalaciones deberán conservarlas en buen estado de seguridad, salubridad y ornato público" (art.3.4.1. NN.UU.). Para dar cumplimiento a esta obligación, las NN.UU. establecen la posibilidad de que el Ayuntamiento subvencione parte del coste de la reparación. Basándose en el artículo 182 de la Ley del Suelo, el Ayuntamiento podrá asimismo ordenar la ejecución de obras de conservación y reforma por motivos de interés estético o turístico (art.3.4.5. NN.UU).La conservación de los solares que en Ceuta suelen convertirse en focos de insalubridad e improvisados vertederos recae, según las NN.UU, en sus legítimos propietarios que tienen la obligación de vallarlos, adecuar su superficie y mantenerlos permanentemente limpios. Para el vallado de las parcelas se indica que éste tiene que ser preferentemente vegetal y, en cualquier caso, adaptado al ambiente general de las edificaciones circundantes. Lamentablemente, estas condiciones raramente se dan. La norma habitual es que los solares queden desprovistos de cualquier tipo de cerramiento o vallados con los baratos bloques de hormigón que son de todo menos estéticos.La lectura atenta de las NN.UU. pone en evidencia ciertas ausencias significativas. Nos ha sorprendido que en los apartados en los que se describen las normas que deben regir la instalación de las dotaciones de energía y telefonía no se obliga expresamente a la canalización subterránea de los cables, por lo que la Ciudad de Ceuta no puede exigir el cumplimiento de la Ley 11/1998, de 24 de abril, General de Telecomunicaciones a este respecto. Llamamos la atención de los redactores de la revisión del P.G.O.U para que corrijan este inoportuno descuido.A lo que sí obligan las NN.UU es a la instalación de antenas colectivas y la colocación de las antenas parabólicas "en el punto del edificio o parcela en que menor impacto visual suponga para el medio y siempre donde sea menos visible desde los espacios públicos" (art. 9.8.10.2 NN.UU). Una obligación incumplida sistemáticamente en toda la ciudad.El capítulo 11 de las NN.UU está integramente dedicado a la regulación de las condiciones de estética que "son las que se imponen a la edificación y demás actos de incidencia urbana, con el propósito de obtener los mejores resultados en la imagen de la ciudad". La responsabilidad de la defensa de la imagen urbana corresponde al Ayuntamiento, sin menoscabo del derecho que nos asiste a todos los ciudadanos de participar en la conservación y mejora de nuestro medio ambiente urbano. El ámbito de regulación del que goza el gobierno de la Ciudad es muy amplio incluyendo "el uso, las dimensiones del edificio, las características de las fachadas, de las cubiertas, de los huecos, la composición, los materiales empleados y el modo en que se utilicen, su calidad o su color, la vegetación, en sus especies y su porte y, en general, a cualquier elemento que configura la imagen de la ciudad". La regulación no se limita al patrimonio arquitectónico consolidado, sino que también afecta a las nuevas edificaciones que "deberán responder en su diseño y composición a las características dominantes del ambiente en que haya de emplazarse, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 73 de la Ley del Suelo". Las NN.UU. permiten a la Ciudad exigir la presentación de un estudio de impacto para valorar la idoneidad de la solución propuesta por los promotores de una intervención urbanística.Comenzando por el final, es decir, por los edificios de nueva construcción, debemos denunciar públicamente la tendencia general de construir con criterios por contraste y con materiales modernos. Un ejemplo paradigmático lo constituye la ampliación del propio Palacio de la Asamblea que rompió el ambiente general de la Avenida Alcalde Sánchez Prados. Muy diferente sería el aspecto de esta popular avenida si se hubiera tomado como referente el Palacio de la Asamblea o los pabellones militares de la calle O`Donnel. En vez de buscar una unión armoniosa entre la Plaza de África y el Paseo de Revellín se optó por una solución de edificios sin el más mínimo valor arquitectónico y muy lejos de la identidad urbana de Ceuta.La volumetría de los edificios que se están construyendo en estos últimos años merece nuestra más absoluta refutación. Basta darse una vuelta por detrás del edificio de la Delegación del Gobierno para percatarse del abuso en la altura de los inmuebles, más evidente si se compara con la estrechez de las calles que le dan acceso. A este dantesco cuadro mucho nos tememos que se añadirá el nuevo Palacio de Justicia que para cumplir con las necesidades de edificabilidad tendrá superar los diez pisos de altura. Aún en construcción se encuentra la descomunal torre que se ha instalado adosada al Almacén de Abastos que ha ignorado la protección legal de este inmueble, declarado Bien de Interés Cultural.A la vista de todos está que la conservación de nuestro paisaje urbano no ha sido precisamente una asignatura aprobada por las distintas corporaciones que han pasado por nuestro Palacio Consistorial. Nuestras principales calles, antaño concurridas por cientos de ávidos turistas atraídos por la oferta comercial, se encuentran inundadas por anuncios comerciales que constituyen un atentado al medio ambiente urbano, además de contaminar el patrimonio paisajístico por el color, el desorden y la falta de criterio con que se colocan, sin olvidar los numerosos carteles anunciadores deteriorados u obsoletos que nadie se ha preocupado de retirar.Afortunadamente, y a diferencia de otras ciudades españolas, el mobiliario urbano estereotipado no ha alcanzado el número de elementos inútiles que se han extendido por nuestro país. No obstante, sí que tenemos una variada representación de chismes de todo tipo: paneles publicitarios, justificados por los depósitos para las pilas usadas, maceteros, "chirimbolos", papeleras o bolardos similares a los que podemos encontrar en cualquier punto de Europa. Esperemos que al menos en esto la Ciudad de Ceuta mantenga cierta cordura y no se sume al carro de llenar nuestras ciudades de artilugios absurdos.Llegado a este punto conviene decir que los responsables de la actual contaminación visual son quienes ejecutaron las instalaciones de tendido eléctrico o telefónico, los comerciantes que durante años han colocado "sin ton ni son" carteles publicitarios, los propietarios de los inmuebles que sin ningún miramiento han descolgado los cables de las antenas de televisión por las fachadas o la propia administración que ha permitido y permite todo tipo de desmanes urbanísticos. El resto de los ciudadanos somos también cómplices de la contaminación visual que padece Ceuta, ya que con nuestro silencio y falta de espíritu crítico por el medio ambiente urbano que nos rodea hemos consentido llegar hasta la situación actual.
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