Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 11 de marzo de 2005
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El vertedero de Santa Catalina
Septem Nostra
El temporal que sufrimos la semana pasada ha provocado importantes daños en distintos puntos de la ciudad. La zona más afectada ha sido el recinto portuario, donde las pérdidas materiales rondan los 12,5 millones de euros. Nuestros amigos, los clubes de buceo, se han llevado la peor parte. Vaya desde aquí nuestra solidaridad y apoyo para que pronto puedan recuperar su actividad tan necesaria para el desarrollo del turismo en nuestra ciudad.

Las consecuencias del fuerte oleaje han dejado su huella tanto en la fachada litoral sur como en la bahía norte. En esta área se encuentra uno de los principales puntos negros de nuestro medioambiente: el vertedero de Santa Catalina. La fuerza de las olas ha conseguido erosionar la cara oriental de este vertedero, arrastrando todo tipo de residuos al mar. La pluma de turbidez provocada por el temporal alcanzaba las proximidades de Punta Almina.

Este temporal ha servido para recordar la importante asignatura que esta ciudad tiene pendiente con la conservación de nuestro medioambiente, concretado en la vergüenza que supone este vertedero situado en la Punta de Santa Catalina. Un vertedero que surgió a mediados del siglo pasado de manera "provisional", como casi todos los que se han generado en esta ciudad, pero que permaneció activo durante cincuenta años. Tuvimos que esperar a una denuncia de los sindicatos ante la inspección de trabajo para que la Ciudad decidiera su clausura definitiva. La denuncia se hizo efectiva el 10 de marzo de 2001 y el cierre del vertedero se decretó oficialmente el 9 de mayo del mismo año. Previamente se aceleró el proceso de adjudicación y puesta en marcha de la planta de transferencia, así como se concretó el acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente para financiar el elevado coste del traslado de la basura a la península.

Unos meses antes, el 22 de diciembre de 2000, el Pleno de la Asamblea acordó la aprobación definitiva del Plan Especial de Santa Catalina que contemplaba cinco grandes actuaciones: la conversión del vertedero en un parque suburbano, la construcción de una planta de recuperación y tratamiento de residuos sólidos, la instalación de la EDAR, la ampliación del cementerio y la creación de un centro zoo-sanitario.

La Planta de Transferencia se consideró una solución provisional integrada dentro de la planta de recepción y tratamiento de residuos contemplada en el Plan Especial de Santa Catalina, mientras se buscaba financiación para la planta, cuyo coste estaba cercano a los 6.000 millones de las antiguas pesetas. La intención inicial fue recuperar el proyecto que la Ciudad había adjudicado en el año 1993 a la compañía Resurce (U.T.E participada por Abengoa y una empresa francesa), consistente en la construcción de una planta incineradora. Un proyecto que no se llegó a ejecutar por la fuerte oposición que generó entre la sociedad ceutí.

A la vez que se intentaba buscar fondos para la construcción de una planta de tratamiento de residuos se presenta al Ministerio de Medio Ambiente el anteproyecto para el sellado del vertedero de Santa Catalina. En un primer momento, se pretende iniciar los trabajos a través del Plan Cometra, un programa Life de la Unión Europa, aunque no se llegó a avanzar mucho en este sentido. La Consejería de Medio Ambiente informó por aquellas fechas su intención de reciclar parte de los residuos del vertedero de Santa Catalina, contando con una futura planta para el tratamiento de inertes.

Poco después, a mediados de octubre del 2001, se anuncia que la sociedad estatal EMGRISA planifica la construcción de una planta de tratamiento valorada en 6.000 millones. Al mismo tiempo, la Ciudad da clara muestra de su intención de desechar el proyecto de la compañía Resurce que lleva el asunto a los tribunales reclamando una indenización multimillonaria que se elevaba a 2.500 millones de pesetas. Este argumento creemos que fue vital para que el entonces Ministro de Medio Ambiente, el Sr.Jaume Matas, hablara de una incineradora para solventar el problema de los residuos sólidos en Ceuta.

A pesar de que la noticia de retomar el proyecto de la incineradora no fue bien recibida por la opinión pública ceutí, -así lo recogió la editorial de "El Faro" en su edición del 7 de diciembre de 2001-, los responsables políticos de la Consejería de Medio Ambiente expresaron su intención de apoyar la implantación de una planta de valorización energética por ser "la más conveniente y probablemente la única solución para Ceuta". De este modo, a principios del mes de mayo del año 2002, se propone desde Madrid la instalación de un parque para el tratamiento de los residuos sólidos urbanos basado en la incineración, similar al existente en la isla de Mallorca, cuya construcción sería íntegramente financiada por el Estado central. La reacción de la empresa Resurce no se hizo esperar, reclamando de nuevo 15,6 millones de euros por no construir la planta incineradora.

La Ciudad Autónoma da muestras de estar noqueada por el obstáculo insalvable de la reclamación de la empresa Resurce y anuncia la constitución de una comisión para que los ciudadanos tengan la posibilidad de opinar sobre el tipo de planta de tratamiento de residuos que conviene a Ceuta. Una comisión que nunca se llegó a convocar. La opción del parque tecnológico se descarta por parte del Consejero de Medio Ambiente, tras la visita a la planta de Mallorca, argumentando su poca idoneidad por el reducido volumen de los residuos producidos en Ceuta, diez veces menor que en la isla balear.

El inicio del periodo preelectoral condena al olvido cualquier intento de buscar una solución al tratamiento de los residuos. Este asunto no se retoma hasta varios meses después de la toma de posesión del nuevo gobierno. Es entonces cuando el Presidente de la Ciudad, acompañado de la Consejera de Medio Ambiente, se entrevistan con la Ministra de Medio Ambiente, la Sra. Elvira Rodríguez, a la que reclaman la urgente construcción de la planta de tratamiento de residuos y el sellado del vertedero de Santa Catalina. Estos proyectos quedaron sin fecha definitiva, a diferencia de otros proyectos menos prioritarios para la ciudad como la construcción de un paseo marítimo o la regeneración de las playas de la bahía sur.

La historia del sellado del vertedero, que habíamos dejado en el intento de su encaje en el Plan Cometra, no se retoma hasta a principios del año 2002. Los primeros trabajos consistieron en cubrir el vertedero con diferentes capas de tierra y en la búsqueda de ofertas para su desgasificación. Dos fueron las empresas que se presentaron al concurso para el estudio previo del sellado del vertedero, concluyendo que los niveles de gas y la probabilidad de desprendimientos no eran tan altos como en principio se suponían. Aún así, los niveles de metano parece que sí eran suficientes para proponer la puesta en marcha de una planta de valorización energética, como comunicó el Consejero de Medio Ambiente.

Con el resultado de los estudios geofísicos en la mano, tenemos que esperar hasta finales del año 2002 para que el Ministerio de Medio Ambiente aluda a la redacción de un proyecto para el sellado del vertedero de Santa Catalina. Los responsables ministeriales hablan de la elaboración de un estudio acerca de las opciones para el sellar vertedero, cuyo resultado nunca se ha dado a conocer. Desde esta fecha, pocas novedades hemos conocido sobre el sellado del vertedero de Santa Catalina y la construcción de la planta de tratamiento de residuos. La Consejera de Medio Ambiente ha llevado este asunto en la cartera de las solicitudes reclamadas al Ministerio de Medio Ambiente. También nos consta que se han mantenido contactos con la empresa Abengoa, llamada ahora Befesa, para desbloquear la situación que lleva más de una década obstaculización la construcción de la planta de residuos. La última noticia al respecto se fecha en el 26 de julio del pasado año, cuando se informó que el problema se había trasladado a la actual Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, con la que se pretendía mantener una reunión tripartita para analizar si se podía llegar a un acuerdo.

El problema se ha heredado de una corporación municipal a otra sin que nadie haya conseguido resolver la situación creada. La actual Consejera de Medio Ambiente reconoció públicamente el fracaso de su gobierno y su partido para salvar tan grave problema, de este modo dijo: "desde que el PP entrara en el gobierno ha estado intentado una solución pero sin éxito y ha pasado el tiempo"(El Faro, 26/7/2004). No queremos con esto culpar a ningún gobierno en concreto. El fracaso es general de toda la clase política ceutí desde el año 1993. La indemnización cada año que pasa es más elevada, ya que la empresa reclama los beneficios que ha dejado de percibir desde que se le adjudicó la construcción y explotación de la planta incineradora.

Son muchos los problemas que rodean al proyecto de sellado del vertedero y el tratamiento de los residuos sólidos urbanos. El Plan Especial de Santa Catalina parece bloqueado por la resistencia de la Dirección General de Costas a modificar el deslinde del dominio público marítimo terrestre. Sin esta modificación resulta imposible llevar a la práctica lo contemplado en este plan especial. Tampoco se tiene claro como llevar a la práctica el sellado ni los fondos económicos que se cuentan para su financiación. Según pasan los años la deuda con la empresa Abengoa aumenta hasta alcanzar cifras astronómicas y nadie encuentra una solución que satisfaga a todas las partes. Al final el juez dictará sentencia y la empresa se embolsará una indemnización de 20 millones de euros por una planta de residuos que nunca llegaremos a ver. Todo por una decisión adoptada por el Ayuntamiento a espaldas de la opinión de los ciudadanos.

La solución al sellado definitivo del vertedero de Santa Catalina no resulta fácil, pero no se puede aplazar por más tiempo. Las consecuencias de un desprendimiento al mar de esta montaña de basura limitaría en muchos aspectos el futuro desarrollo de la ciudad y condenaría a las generaciones venideras a sufrir los efectos de un mar altamente contaminado que a la postre podría incidir en la salud de nuestros hijos y nietos.

Creemos que ha llegado el momento de que los políticos en general abandonen su tendencia a la improvisación, a la provisionalidad de las decisiones que adoptan, que con el tiempo se hacen crónicas y a la falta de dialogo con la sociedad civil a la hora de tomar decisiones que pueda afectar a nuestra calidad de vida y al medioambiente. Por favor, dejen ya de invertir nuestro dinero para obras que sólo persiguen hacer ostentación de su poder político, mientras que los grandes problemas medioambientales que padecemos los ciudadanos (gestión de residuos, aprovisionamiento de agua, red de saneamiento, depuración de aguas residuales, ordenación del territorio, conservación del patrimonio, etc...,), ocupan los últimos puestos en sus listas de prioridades.
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