Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 12 de febrero de 2005
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Sobre la sostenibilidad de la regeneración de playas
Septem Nostra
La gran revolución social está por llegar y una de las cuestiones pendientes es conseguir un entendimiento inteligente con los sistemas naturales que hagan perdurables las condiciones planetarias a escala temporal humana. Esto podríamos decir que es la esencia del desarrollo sostenible. Uno de los pilares de la sostenibilidad es, por tanto, la conservación de un recurso a lo largo del tiempo y esto se puede aplicar (de hecho desde Septem Nostra así lo hacemos) tanto a un monumento histórico, a un fósil, a una especie, un hábitat, etc.

En primer lugar, hay que considerar que la regeneración de playas persiguen antropizar determinadas zonas del litoral y por lo tanto provocan transformaciones según el interés humano de turno. Son obras artificiosas, impropias de estar contempladas dentro del Ministerio de Medioambiente, y esto ocurre, entre otras razones, porque el Ministerio está lleno de ingenieros de todo tipo y especialidad que son los que dominan la mayoría de los cargos y conforman la oligarquía del Ministerio. Esto es un tema de peso que está en el origen de muchos problemas y conflictos que acontecen en la política ambiental española. Sin embargo, no solo los "malvados" ingenieros tienen la culpa y entendiendo que este asunto merece otra intervención, mejor lo dejamos para tratarlo en otra ocasión con mayor profundidad.

Las obras que se están realizando en la Playa de la Ribera no tienen nada que ver, por tanto, con las políticas ambientales, a pesar de que surja del Ministerio de Medioambiente. El término medioambiente es utilizado de manera muy ambigua y debido a esta falta de definición se está provocando que, en realidad, el Ministerio de Medioambiente esté funcionando como un apéndice de fomento o urbanismo y que los presupuestos de dicho Ministerio se utilicen mayoritariamente para cuestiones más relacionadas con el fomento y con el urbanismo que con el medio ambiente. Esto mismo ocurre también a nivel de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos.

Por otra parte, aplicar el término de sostenible a esta obra civil en su conjunto resulta ambiguo y quedaría más claro si lo analizamos por parcelas para que se nos revele mejor el problema. La sostenibilidad se basa en la conservación y la no dilapidación del capital natural e histórico, sobre todo de los recursos no renovables (los históricos en ningún caso son renovables):

La redacción del proyecto que estamos tratando es contradictoria y contiene una gran desorganización de la información. La relación calidad/coste es muy baja debido a que la playa no durará más que uno o dos años, en el mejor de los casos. Además, el período de garantía de la obra es de un año cuando en otras obras civiles es de al menos 10. Dicho de otra manera, es posible que se pierdan 800 millones de pesetas en un año. Si el proyecto tuviera una intención de sostenibilidad estaría bien fundamentado en los principios de ecología económica o eco-economía que valoran como poco las pérdidas del capital natural a corto y medio plazo.

Desde el punto de vista de las especies protegidas y el cumplimiento de las leyes que las protegen, el proyecto es sostenible si antes se desubican y no sufren daños. Esto ya no se ha cumplido puesto que se han afectado zonas con clara presencia de las mismas. Los impactos físicos (turbidez, abrasión y aplastamiento) están por analizar y esperamos hacerlo a la mayor brevedad.

Desde el punto de vista económico tampoco es sostenible si hay que invertir en dragados todos los años para recuperar lo perdido con los temporales.

Desde el punto de vista de los arrecifes costeros no es sostenible puesto que la mayoría quedarán arrasados y sepultados por la arena que se vierta sobre ellos. El ecosistema litoral de la playa quedará totalmente alterado y muchas especies desaparecerán de la zona, provocando una extinción en masa, es decir una pequeña catástrofe litoral puntual. Es decir se consumirá capital natural para obtener resultados inciertos y estas pérdidas no están en absoluto valoradas.

Desde el punto de vista de los fondos que se van a dragar, si no se seleccionan bien las zonas y se dañan y pierden restos arqueológicos el daño será irreparable y por tanto la actuación se debe considerar no sostenible.

Obviamente de forma general, el litoral de Ceuta, en su conjunto, no se verá amenazado por esta obra puntual, pero de producirse un mayor número de ellas el ecosistema puede sufrir un gran deterioro y producir una insostenibilidad sistémica con consecuencias muy negativas. Es decir la sostenibilidad hay que entenderla en el espacio y en el tiempo. Estas se traducirían en pérdidas de biodiversidad, vulgarización de las comunidades, reducciones de la biomasa pesquera litoral y un largo etc. Por lo tanto, de ninguna manera se puede considerar que este tipo de obras esté inspirado en ningún principio del desarrollo sostenible.

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