Asociación Cultural Septem Nostra
Ceuta, 26 de febrero de 2005
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Cara y cruz de la energía eólica
Septem Nostra
La entrada en vigor del Protocolo de Kioto ha reactivado el debate nacional y local sobre la necesaria implantación de las llamadas energías renovables o limpias. En nuestra ciudad, la UGT ha reclamado información relativa al proyecto para la instalación de aerogeneradores, cuyo estudio de viabilidad se inició hace algún tiempo por el gobierno de la Ciudad Autónoma. Con este fin se instaló una torre de medición en el vertedero de Santa Catalina para la obtención de datos sobre la incidencia de los vientos y sus posibilidades de aprovechamiento energético.

El Consejo de Europa Nostra, federación Pan-Europea del Patrimonio, a la que pertenece Septem Nostra por su adscripción a la matriz española Hispania Nostra, ha acordado una declaración institucional sobre el impacto de las turbinas de viento en el paisaje natural, refrendada en nuestro país durante la XXVI Reunión de Asociaciones y Entidades para la Defensa del Patrimonio Cultural (Sabiñanigo, Huesca, 22-24 de octubre 2004).

El Consejo de Europa Nostra comparte la grave preocupación internacional por el cambio climático y manifiesta su firme compromiso con el Protocolo de Kioto, apostando por el control de la demanda, el ahorro energético y la promoción de la eficiencia. No obstante, aunque apoya la energía eólica, considera que las turbinas vientos deben situarse en lugares apropiados, minimizando su impacto paisajístico. Asimismo, Europa Nostra opina que hasta ahora muchos países han tendido a concentrar demasiado esfuerzo en la energía eólica, tanto en tierra como en el mar. Han ofrecido importantes incentivos para su desarrollo, relajando las normas urbanísticas y sin realizar una valoración más equilibrada de sus ventajas e inconvenientes. A este respecto, denuncia que se está creando un clima de opinión que no favorece la toma de decisiones, sobre todo en lo que se refiere al impacto de las turbinas de viento sobre la sociedad, la economía, el turismo, la historia, la cultura, la fauna salvaje y el paisaje en su conjunto.

Una vez mas desde el movimiento asociativo europeo, que defiende el patrimonio cultural en su conjunto, se reclama una amplia consulta en la toma de decisiones de las autoridades sobre aspectos que pueden incidir negativamente sobre los paisajes culturales y los recursos patrimoniales. Sin duda, la energía eólica es un sistema de producción de energía sostenible, pero no de validez universal. Su impacto visual es innegable, debido al tamaño de las turbinas y su situación en lugares prominentes. Se debe también tener en cuenta el daño suplementario que provoca al paisaje, a los hábitats sensibles, a los cursos de agua y a otros aspectos del medio ambiente provocado por el proceso de construcción, en el que se incluye la creación de carreteras de acceso, los añadidos a las redes de transmisión eléctrica, las torres de alta tensión y los edificios necesarios para la generación y transmisión de la electricidad. Tampoco puede obviarse el impacto sobre las comunidades próximas a las turbinas de viento en aspectos como los ruidos y molestias de infrasonido, interceptación de la luz y reducción del valor de los bienes inmobiliarios.

En el caso de Ceuta, antes de lanzarnos a instalar turbinas de vientos, deberíamos analizar con serenidad, transparencia y rigor su impacto sobre nuestro paisaje cultural, uno de los principales atractivos de nuestra ciudad, y sobre los hábitats y ecosistemas que han sido designados como zonas protegidas por la Unión Europa, con especial atención al territorio ZEPA (Zona Especial de Protección de las Aves). No podemos perder de vista que nos encontramos en un lugar de especial importancia en el paso de aves migratorias, las cuales sufrirían, sin temor a equivocarnos, el efecto de las grandes aspas de los aerogeneradores, sobre todo si superan los cien metros de altura como sucede en algunos casos.

Desde Septem Nostra apoyamos y defendemos las energías renovables, cuyo abanico de posibilidades es muy amplio: energía solar térmica y fotovoltaica, el aprovechamiento de la biomasa, la minihidraúlica, el hidrógeno o el aprovechamiento energético de las olas. Esta última posibilidad se va aplicar en España en Santoña (Cantabria) y Mutriki (Guipúzcoa), aprovechando en este último caso la construcción de un nuevo puerto.

Con independencia del modelo energético por el que final apueste Ceuta, fruto del debate entre todos los agentes implicados, todos tenemos que hacer el esfuerzo para mejorar nuestros actuales niveles de ahorro y eficiencia energética. Nos enfrentamos al extraordinario reto de encontrar, con la mayor participación ciudadana posible, un sistema energético que sea compatible con la conservación de nuestro patrimonio cultural y paisajístico.
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