Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

@ Email








El Observatorio del Escudero
Ceuta, 25 de julio de 2008
 BLOGS
Un genocida menos
SANCHO
 

Durante toda esta semana, en los más variados medios de comunicación, se ha podido contemplar la imagen que presenta en la actualidad el criminal de guerra serbobosnio Radovan Karadzic. Perseguido, al menos eso dicen, durante casi 13 años y finalmente detenido en un momento ‘especialmente oportuno' para el gobierno de Serbia.

Pocos podrían imaginar, o quizás no fueran tan pocos, que tras ese anciano, de casi venerable aspecto, con abundante barba blanca y apariencia de viejo sabio, se escondía el responsable de crímenes y matanzas como la ocurrida en Srebrenica allá por julio de 1.995.

Que nadie se llame a engaño. Que no ocurra algo parecido a lo de Sadam Hussein. Hubo quien sintió algo similar a la conmiseración al verlo, viejo y demacrado, cuando lo examinaban los médicos militares estadounidenses. No hay lugar para la compasión con quien se comportó de aquella manera, lleno de crueldad y vesania, para cometer semejantes atrocidades.

Quien parecía estar destinado a continuar como una presencia fantasmal que viviese en el recuerdo de sus víctimas y de sus familias se ha convertido en un ser de carne y hueso. Físicamente no parece el que fue pero es exactamente el mismo monstruo. Aquel que impulsó a su carnicero particular, el general Mladic, a terminar con las vidas de unos 8.000 varones musulmanes, niños incluidos. Para vergüenza y escarnio de toda Europa se supone que se encontraban bajo la protección de tropas holandesas de la ONU, aunque podrían haberlo sido de cualquier otro país.

Que este canalla deambulara libremente por las calles de Belgrado era una afrenta para la justicia. Desgraciadamente por sus víctimas ya nada se puede hacer. Su detención parece indicar un cambio de tendencia en la política serbia. El gobierno actual se constituyó hace sólo dos semanas y no parece mala carta de presentación para su deseo de integrarse en la Unión Europea el que se haya terminado con la injuria que suponía el que el genocida Karadzic continuase en libertad.

Se pretende que su extradición sea lo más rápida posible para que cuanto antes rinda cuentas ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (su utilidad incluso estaba siendo cuestionada). Esperemos que las indignas barbaridades que cometió se juzguen de forma implacable. Que crímenes como estos puedan quedar impunes es una afrenta para la humanidad. No sería deseable que ocurra lo mismo que con Milosevic que fue juzgado pero murió sin que se conociese la sentencia.

Los ideales, si es que merecen recibir este nombre, que preconizaban estos asesinos visionarios no han sido totalmente erradicados y eso supone un grave problema. Disparates como la superioridad de razas y demás deben ser totalmente extirpados como si se tratase del más maligno de los cánceres. De lo contrario, los terribles males que asolaron la antigua Yugoslavia podrían resurgir en cualquier momento y sus consecuencias, si cabe, serían todavía mucho más fatales.

El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.