Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 23 de mayo de 2008
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Policías bajo sospecha
SANCHO
 

Extorsión, amenazas, prevaricación, cohecho, depósito de armas, asociación ilícita, abusos sexuales, delitos contra la integridad moral, lesiones, sustracción y apropiación indebida de drogas, etc. Semejante catálogo de delitos, que no estarían al alcance de muchos delincuentes, están en la lamentable relación de imputaciones que pesan sobre el conocido como ‘sheriff de Coslada' y su pandilla de matones. Todo esto durante 20 años durante los que alcaldes y concejales, del más variado espectro político, parece ser que no se enteraron (a lo mejor es que no quisieron) de nada.

Tras la detención y puesta a disposición judicial de semejante pandilla de chorizos, han surgido multitud de testimonios (incluso de policías) afirmando que esta trama de porquería y corrupción era bastante conocida entre los habitantes de la población de Coslada. Imagino que el miedo, en plan ‘omertá' siciliana, taparía las bocas de quienes soportaban los tejemanejes de estos individuos. Los motivos del silencio de los responsables políticos ya son más preocupantes, pues es fácil sospechar que sus bocas podrían permanecer cerradas por temor a determinado tipo de información en poder de su jefe de policía local.

Tenemos un sistema de derecho bastante, puede que demasiado, garantista y seguramente el proceso judicial sobre Ginés Jiménez y demás implicados será largo y de resultado incierto. No sería deseable que el nombre del ex jefe de la Policía Local de Coslada se uniese a la larga lista de ‘ilustres' apellidos como Guerra, Roldán, Conde, Roca, etc. que no han pagado como debieran por los delitos que cometieron.

Resulta doloroso constatar que los guionistas cinematográficos y televisivos no tienen tanta imaginación como pensamos. Casos como éste, tema de tantas y tantas películas, resulta que son total y absolutamente reales, nada de ficción. Ya no es Torrente el único que ‘apatrullaba la ciudad'. Ahora surgen tipos al lado de los cuales, el personaje encarnado por Santiago Segura, es un sinvergüenza de poca monta.

Lo más preocupante de todo este asunto es la alarma social que crea el mismo. ¿Cuánto tiempo tardará la Policía Local de Coslada en recuperar la imagen perdida? Se lee en la prensa nacional que, cuando los agentes recorren las calles del municipio madrileño, hay quien les grita todo tipo de improperios a cual peor.

Por otra parte la repercusión mediática de este tipo de noticias las  pone en boca de todo el mundo y es cuando se entra en una creciente espiral de sospechas sobre la labor de algunos policías, no ya solamente de Coslada, sino de cualquier parte.

Que si desaparece material incautado de las propias dependencias policiales, que si se mete mano en un dinero decomisado, que si productos alimenticios confiscados acaban en mesas particulares, que si se dedican al ‘ligoteo' algunas horas de servicio nocturno, que si fulano tiene un nivel de vida muy superior al que indica su sueldo, que si zutano va al bingo de gañote... En fin, que cualquiera al que le preguntes te cuenta mil y una historias que te ponen a cavilar.

Estoy plenamente convencido de que el número de policías honrados es infinitamente superior a los que no lo son. De todas formas no estaría de más que, por parte de quien corresponda, se tomen las medidas adecuadas para que no se repitan escándalos de este calado.

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