Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 29 de febrero de 2008
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El voto de la xenofobia
SANCHO
No me creí el cuento que nos narró, mejor dicho, que nos leyó el señor Rajoy. Independientemente de las abismales e insalvables diferencias ideológicas con respecto a los populares, tuve la sensación que ni el mismísimo don Mariano se estaba creyendo ‘el cuento de la niña' que nos colocó para finalizar el debate y que, allá por la calle Génova, están todavía lamentándose de la forma en que desperdiciaron aquellos tres últimos minutos. Pudimos ver por televisión como, en la sede central del PP, recibían a su candidato en un ambiente de euforia. Está claro que con las cámaras por delante no quedaba más remedio. Se lee en la prensa nacional que, ya de puertas para dentro, a gran parte de los dirigentes populares no les gustó para nada lo de la dichosa niña. Una historia que resultó ñoña y sobre todo muy inadecuada puesta en boca de alguien que tan sólo unos minutos antes se había mostrado duro e implacable con el candidato Rodríguez Zapatero. Además la niña a la que el señor Rajoy quiere garantizarle casa, trabajo y sobre todo el orgullo de ser española (como no podía ser menos), la pobrecita es huérfana. Lo digo porque nadie en el PP ha asumido la paternidad sobre la idea de culminar el primer debate de esta manera. Sí que me creí, sin ningún género de dudas, todo lo que dijo el candidato popular sobre la inmigración. No sólo me lo creí sino que, ya metidos en temática cuentística, don Mariano hablaba de este tema y se transmutaba en el lobo de Caperucita. Es que daba hasta miedo. El Partido Popular ha apostado muy fuerte en este asunto. De su éxito o su fracaso nada podremos saber hasta la noche del día 9 de marzo. Lo que está más que claro es que su propuesta sobre inmigración despide un tremendo hedor a xenofobia. No han tenido el menor reparo en intentar ganar votos alentando una de las facetas más ruines y despreciables del ser humano. No es nada nuevo en Europa apelar a los instintos xenófobos para ganar votos. Probablemente los mejores resultados se obtuvieron en Austria, Francia o Bélgica aunque, tras unas primeras comparecencias electorales con un cierto éxito, la xenofobia propiciada por estos partidos ultraderechistas ya no les ha aportado tan buen resultado electoral. Gracias a Dios. Sería importante resaltar que en España, con datos obtenidos del Movimiento contra la Intolerancia, se han producido desde 1991 más de 75 crímenes motivados por el odio xenófobo. Me refiero sólo a homicidios, pues las agresiones se contabilizan por millares. La cifra podrá parecer exagerada pero es que los ataques contra indigentes y ‘sin techo', el 40% de estas personas (según el INE) ha sufrido alguna agresión, suelen producirse porque gran parte de ellos son inmigrantes. Un buen número de empresarios, economistas, sociólogos, etc. afirman que la inmigración como tal es positiva. Se reduce la presión del desempleo, se rejuvenece la población y sustituye la falta de contribuyentes jóvenes que existe en Europa. Además, me resulta bastante llamativo el que los obispos, siempre creí que la Iglesia se ponía del lado de los más necesitados, no hayan dicho nada sobre este asunto. El debate del próximo lunes se presenta más que reñido. Esperemos que Rajoy no lo remate con una historia del Guerrero del Antifaz librándonos de los inmigrantes.
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