Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 16 de noviembre de 2007
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Y Hugo Chávez no se calló
SANCHO
 

Cada uno de nosotros tiene su particular y muy variado límite para la paciencia. La de don Juan Carlos I, rey de España, se colmó el pasado sábado durante la celebración de la Cumbre Iberoamericana. El motivo fue la provocación, por otra parte tan frecuente y habitual, de un experto en la práctica de la demagogia como es Hugo Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela (nombre oficial de este país).

Si algún mérito se le ha atribuido al rey de España, ése ha sido su capacidad para la moderación y el diálogo. Buena prueba de ello la dio durante aquella dura y dificultosa transición del franquismo a la democracia. Bien pronto consiguió, imagino que rodeado de un buen equipo de asesores, hacer olvidar aquel juramento de ‘sucesor a título de rey' que Franco consiguió que pronunciara. Luego se le atribuyó un papel decisivo para frenar el golpe militar del 23-F con lo que la Corona se consolidó como institución.

Precisamente y de un tiempo a esta parte la Corona se ha convertido en uno de los principales protagonistas de la actualidad. Dicen los analistas políticos que esa permanencia constante en los medios no favorece en absoluto a la institución monárquica. Más bien le beneficia, como ocurre con los buenos árbitros de fútbol, el que pase lo más desapercibida posible.

Diversos acontecimientos han hecho que no sea así. Uno, bastante antiguo y no demasiado aireado, como fue el encarcelamiento de alguno de sus asesores, casi con la condición de amigos, en asuntos económicos. Ya mucho más recientemente el secuestro de la revista El Jueves por caricaturizar en su portada al príncipe heredero en postura de sexo explícito, o los atentados a la figura real principalmente por parte de independentistas catalanes, o el contundente rechazo de la monarquía alauita a su visita a Ceuta y Melilla o la separación, ya largamente anunciada, de la infanta Elena. Tema que puede considerarse menor pero, como padre, también habrá preocupado a don Juan Carlos.

El caso es que el rey, jefe de estado de una monarquía parlamentaria, se enfrentó a Hugo Chávez, un demagogo populista con aires de bufón, que había acudido a la Cumbre Iberoamericana con la clara idea de utilizarla para reforzar su posición en Venezuela de cara al próximo referéndum del mes de diciembre. Consulta popular con la que pretende reformar la constitución venezolana para aumentar su omnímoda supremacía y eternizarse en el poder.

En muchos sectores de la opinión pública española, sobre todo los más situados a la derecha del espectro político, se ha ensalzado el que el rey mandara callar al presidente venezolano. Resulta que no sólo no se ha callado sino que ha aumentado el calibre de sus provocaciones y de sus extravagancias, llegando incluso a amenazar los intereses de las empresas españolas radicadas en Venezuela. Por otra parte el ‘por qué no te callas' quedará como frase de tonos, politonos y tonterías varias. Eso sí, con la voz del rey de España.

Desconozco la capacidad de aguante del monarca. Siendo más joven demostró tener bastante y buen temple para algo tan complicado como ser rey. Quién sabe si tantos problemas no están empezando a minar su entereza y pudiera ya sopesar el que su hijo se haga cargo de tan ardua tarea.

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