Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 9 de noviembre de 2007
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Las secuelas de la visita real
SANCHO
Puede que de forma lenta, pero seguro que inexorable, irán apagándose poco a poco los entusiasmos, las alegrías y las emociones, que algunos casi convirtieron en alharacas, suscitadas con motivo de la visita de los Reyes a Ceuta. Ese enfriamiento de los ánimos no tiene por qué considerarse como algo negativo. Entra dentro de la lógica que otros asuntos y problemas, de éstos tenemos unos cuantos, vayan ocupando la atención más inmediata de los ceutíes. No quiero con esto restar ni un ápice de importancia a la trascendencia que ha podido tener para nuestra Ciudad que el Rey y la Reina hayan estado unas pocas horas entre nosotros. Era una vieja reivindicación del pueblo de Ceuta que por fin se ha cumplido así que, acudiendo al viejo refranero, se podría decir aquello de ‘más vale tarde que nunca'. A esta demanda, por fin cumplida, se apunta ahora todo el mundo. Ahora bien, será necesario decir claramente y para que no se produzcan malentendidos que la agenda real se establece por el gobierno de turno. Así que, aunque a muchos les moleste, la responsabilidad y la decisión de que los Reyes visiten Ceuta es del gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero. Quienes ahora lideran la oposición, a la que por cierto ya no se la califica como leal, gobernaron España durante ocho años y no pudieron, puede que no quisieran, cumplir con esta petición de los ceutíes. La única pega que podría ponérsele a esta determinación del gobierno socialista ha sido la elección de los días de la visita. Hay que andar muy despistado, por no utilizar otra palabra más contundente, para no conocer la importancia que tiene para el reino de Marruecos la fecha del 6 noviembre de 1975, día de inicio de la Marcha Verde sobre el por entonces Sáhara español. Desde entonces, tanto Hassan II, éste con mucha más virulencia, como su hijo Mohamed VI han conmemorado año tras año lo que para ellos es una importante efeméride. Por ello y por mucho que se insista una y otra vez en esa larga retahíla de ‘buenas relaciones', ‘situación de normalidad', ‘país aliado y amigo', etc. resulta innegable que la visita de los Reyes ha despertado un asunto que parecía apagado y que esperemos no llegue a la categoría de incendio. En esta cuestión ha actuado, quiero imaginar que sin la menor intención, como un auténtico pirómano el juez Baltasar Garzón. El 30 de octubre dictaba una resolución por la que se declaraba competente para investigar un presunto crimen de genocidio y torturas en el Sáhara Occidental. Este ha sido el verdadero motivo por el que la reacción de Marruecos frente a la visita real se ha salido de los cauces pactados con el gobierno español. Por muy incompetente que se considere al ministro Moratinos, nadie puede imaginar que no se hubiera informado previamente a la diplomacia marroquí de la visita de los Reyes y que la respuesta de nuestros vecinos estaba más o menos acordada, siempre dentro de la especial y taimada sutileza que utilizan para estos asuntos. No creo que el Gobierno español pudiera conocer de antemano la resolución del juez Garzón. Les pilló totalmente desprevenidos y ya no se podía dar marcha atrás en los preparativos de la visita real a Ceuta y Melilla. Por tanto me congratulo por su valiente decisión y no creo sea el momento de elucubrar sobre las posibles secuelas. De todas formas habrá que ser lo más habilidoso posible en ese constante ‘toma y daca' en que se han convertido las relaciones hispano-marroquíes.
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