Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 12 de octubre de 2007
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El 'yihab' y una polémica sin sentido
SANCHO
Que el uso del ‘yihab’ por dos niñas en un centro educativo de Ceuta se haya convertido en un asunto fuente de polémica me parece un sin sentido. Cualquiera que se dé un paseo por Ceuta, conociendo mínimamente la ciudad y sus gentes, podrá comprobar como la inmensa mayoría de mujeres musulmanas, prácticamente casi todas, hacen uso normal del pañuelo islámico. Es lo más normal del mundo y que no llama la atención a nadie. Bueno, puede que sí se la llame a quienes son más bien amigos de la intransigencia o la intolerancia. El otro día, en estas mismas páginas, una diputada de nuestra Asamblea explicaba muy claramente que el ‘yihab’ no era un símbolo de sumisión y que no tenía por qué dar explicación alguna de por qué lo usaba. La entiendo perfectamente porque nuestra Constitución le da el derecho para no tener que hacerlo. Me hacen muchísima gracia los comentarios que escucho estos días de los que ahora aparecen como adalides en la defensa de los derechos de la mujer. Probablemente sean los mismos a quienes esos derechos le traen sin cuidado a la hora de que una mujer, puede que musulmana y hasta puede que mal pagada, les friegue el suelo de su casa. Son los de siempre. Los y las caballas de pro. Los que quieren a esta tierra más que nadie. Los que estos días alzaban la voz enardecidos diciendo que ‘se estaba dando un paso atrás’ al permitir que las dos niñas fuesen a clase con el ‘yihab’. Los mismos que no tienen el menor reparo, con la grave crisis que atraviesa el comercio ceutí, en comprarse los tomates o unas zapatillas deportivas en Castillejos para ahorrarse unos euros. Los mismos que, sin el menor de los reparos, harán cualquier arreglo en su casa con trabajadores ilegales. Es la doble moral que tanto abunda en nuestra ciudad. Tampoco quiero que se me tome como demasiado cándido. Por eso no albergo la menor duda sobre que, entre los musulmanes, también hay quienes aprovechan estos asuntos para mantener una dialéctica de fractura social que, desgraciadamente, a todos nos perjudica. Con posturas radicales y de enfrentamiento todos saldremos desfavorecidos. Sólo se puede avanzar desde el entendimiento, el diálogo y principalmente el respeto. La tan traída y llevada convivencia entre culturas tiene que ser de verdad y no palabras huecas en boca de los políticos. Yo no conozco a musulmanes que me cuenten de verdad y sin engaños lo que se opina dentro de su comunidad. Sí que conozco a muchos no musulmanes que de forma privada, podríamos decir ‘por lo bajini’, hacen comentarios y tienen actitudes racistas. Duele decirlo pero es la realidad. Por supuesto que entre la comunidad musulmana también se darán estos casos pero yo sólo puedo hablar de lo que conozco. De todas formas tenemos más de un ejemplo de dirigentes políticos musulmanes que critican duramente actitudes contra su comunidad y hacen exactamente lo mismo de aquellos a quienes critican. No sé cuándo podría llegar el momento de un entendimiento verdadero, sin falsas proclamas, entre las dos comunidades. Puede que incluso no llegue nunca, no lo sé. Puede que incluso las desavenencias aumenten en vez de disminuir. En ese caso estaremos tomando un camino que no nos llevará a ninguna parte.
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