Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 21 de septiembre de 2007
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Pacoantonio y la camiseta
SANCHO
A cualquier ceutí, no demasiado seguidor de la prensa nacional, le parecería una excelente noticia que le comentasen que, el pasado miércoles, el diputado por Ceuta Francisco Antonio González era portada en El País, ABC y bastantes periódicos más de la prensa diaria, por una intervención suya en el Congreso de los Diputados. Hasta puede que alguno, cansado e incluso harto de que Ceuta tenga tan pocas oportunidades de tener un pequeño hueco en la prensa nacional, a no ser que sea para protagonizar noticias que en nada nos favorecen, haya sentido una subida en una moral y en un ánimo que, viendo el panorama de la Ciudad, más de uno tiene por los suelos. El caso es que, una vez conocido el motivo de la intervención del diputado por Ceuta, haya quien pueda haberse sentido decepcionado dentro de la escala que cada uno considere oportuno aplicar. Nada, algo, medianamente o bastante. No son muchas, a mí me parecen demasiado pocas, las oportunidades que ha tenido Pacoantonio, en sus catorce años como diputado, de intervenir desde la tribuna del hemiciclo y a cualquiera nos habría gustado muchísimo (supongo que al diputado también) que hubiera sido para otro asunto que nos interesara algo más a los ceutíes y no para la llamada ‘guerra de las camisetas’. Que cualquiera de los problemas más perentorios de Ceuta fuese tratado en el Congreso de los Diputados no nos vendría nada mal. La preocupante problemática del comercio ceutí, las eternas obras del hospital que parecen el cuento de nunca acabar, la apremiante necesidad de una atención médica especializada pero de verdad, la situación de la enseñanza con alarmantes cifras de fracaso escolar, la escasísima oferta universitaria, un puerto que se ha ido hundiendo poco a poco y de forma irremisible, unas navieras que se llevan jugosas subvenciones y abusan día a día de los ceutíes, el problema del paro, la vivienda, en fin, la lista se podría hacer interminable. Además el propio Pacoantonio ha comentado que fue un compañero de grupo, por lo que dice no debió ocurrírsele a él, quien le sugirió que respondiese a la exhibición de camisetas autonómicas que hacían los portavoces nacionalistas exhibiendo ‘la roja’ (no se asusten que me refiero a la camiseta de la selección española de fútbol). Con lo bien que lo ha hecho nuestra selección de baloncesto, encima, hay que sacar la de la selección de fútbol. Con un Luis Aragonés al que los años se le han echado encima y está ya gagá, con un Ángel María Villar que cada vez está más cerca de que los nada claros asuntos federativos acaben con su eterno mandato, con un equipo de millonarios que parecen pasar por un mal trago cada vez que se enfundan la camiseta de España y no hacen ni por asomo lo que hacen habitualmente en sus respectivos clubes. En resumen, que nuestro diputado tuvo por lo visto una lucida intervención, hasta con felicitaciones de sus rivales políticos, pero que a mí (espero que a alguien más también) le hubiera gustado que hubiese sido en defensa de los intereses de la Ciudad que le eligió como su representante en el Congreso.
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