Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 28 de septiembre de 2007
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Los monjes budistas sufren una brutal represión
SANCHO

En algunas ocasiones, y casi siempre para mal, las noticias nos traen algún nombre que, la gran mayoría, teníamos almacenado en el olvido. En este momento le toca el turno a Birmania. Nos llegan terribles e impactantes imágenes de una brutal represión contra los monjes budistas de aquel país. Probablemente el impacto sea mayor porque siempre se les ha relacionado con imágenes de paz y bondad.

De Birmania, excepción hecha de los expertos, sabemos poco. Sólo conozco a un personaje famoso nacido en aquel país. Se trata de aquel secretario general de la ONU, U Thant, el primer asiático en serlo, que ejerció el cargo en los años 60 con momentos tan cruciales de la historia como el de la ‘Crisis de los misiles’ o su firme oposición al apartheid en Sudáfrica.

En el plano anecdótico, el nombre de este país quizás nos suene algo más, sobre todo si tenemos ya unos añitos, gracias a la película ‘Objetivo Birmania’. Film de los más clásicos que podemos encontrar dentro del género bélico. Ya un montón de años después este nombre fue utilizado por un grupo de la movida madrileña de los 80 que actuó en Ceuta en aquellas Semanas de la Juventud que tan poco parecido guardan con las actuales.

Impactan enormemente las imágenes de miles de monjes budistas protestando contra el gobierno birmano. Una enorme marea, de color azafrán, que se enfrenta a los abusos y la tiranía de la Junta Militar que gobierna aquel país. Monjes convertidos en héroes de la democracia porque 45 años de dictadura ya son mucho más que suficientes.

En Birmania viven unos 400.000 monjes. Forman un pacífico ejército que se enfrenta a unas tropas que, aproximadamente, cuentan con un número similar de efectivos. Curiosa coincidencia en las cifras que siempre ha hecho que los dictadores del gobierno hayan mirado a los monjes, por su autoridad moral y religiosa entre el pueblo, con cara de preocupación.

No es el primer capítulo de la historia de la represión en Birmania. Ya se han escrito otras páginas, siempre con sangre, siempre con asesinatos de religiosos junto a miles de birmanos, por la Junta Militar que oprime al país.

En el pasado mes de agosto el gobierno dobló el precio de la gasolina y los precios de los bienes más básicos alcanzan precios prohibitivos para el pueblo birmano. Mientras que la Unión Europea y Estados Unidos condenan farisaicamente la represión, con embargo de armas y otras medidas, una petrolera francesa es el primer socio comercial de la Junta Militar y por detrás apoyan los estadounidenses de la todopoderosa Texaco.

Sin el poder que le otorga el petróleo la dictadura birmana no sería nada. Difícil tarea la de los monjes budistas al encabezar unas protestas que puedan derivar en una muy lejana reforma política. China es la gran aliada de la Junta Militar y, con unos cuestionados Juegos Olímpicos a la vuelta de la esquina, no puede permitir que se sigan retransmitiendo imágenes de las matanzas.

El desenlace se presenta demasiado incierto. A pesar de todo, ahí siguen los monjes budistas enarbolando en sus banderas un lema que, por desgracia, resulta utópico en el mundo que vivimos. ‘La bondad ganará siempre’. Ojalá se cumpla.

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