Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

@ Email








El Observatorio del Escudero
Ceuta, 6 de julio de 2007
 BLOGS
Colaborar con el mal
SANCHO

Para el próximo curso empezará a impartirse una nueva asignatura denominada ‘Educación para la ciudadanía’ y el debate producido en torno a la misma es digno de consideración. Sobresale, como no podía ser de otra forma, la postura de la Conferencia Episcopal Española que, por boca de su vicepresidente el cardenal Antonio Cañizares, declaró recientemente que el impartir esta asignatura supone ‘colaborar con el mal’.

Hizo esta esperpéntica afirmación en referencia a los colegios religiosos que no se oponen a esta asignatura. Lo hacen simple y llanamente porque sería oponerse a la ley y no hay que olvidar que, la gran mayoría de los mismos, subsisten gracias a los conciertos educativos firmados con el Ministerio de Educación. Casi todos estos centros pertenecen a la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE) y a Escuelas Católicas (EyG). Ambas organizaciones han conseguido, en negociaciones con la administración educativa, que los contenidos de la asignatura no sean los propuestos inicialmente por el ministerio y que así se adapten a los Proyectos Educativos de cada centro.

Cuesta trabajo comprender el que los obispos mantengan posturas tan beligerantes cuando no es ese el sentir mayoritario de los colegios religiosos. La Conferencia Episcopal parece que pretende poner a los centros en el dilema de o ‘colaborar con el mal’, según dice D. Antonio Cañizares, o que el estado me cierre el colegio si no cumplo con la ley.

Desde luego que lo de la curia episcopal parece no tener remedio. Cada sociedad tiene los talibanes que se merece. Da la impresión que se pretenden imponer, al igual que ocurre en muchos países árabes o en Israel, los mandamientos religiosos por encima de las leyes civiles.

Por favor señores obispos que ya no se lleva bajo palio a ninguna autoridad, que aquella pesadilla ya es historia. No me parece a mí que desarrollar la autoestima, apreciar los valores y normas de convivencia, conocer la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cumplir con las obligaciones cívicas, rechazar situaciones de injusticia o desarrollar comportamientos solidarios y contrarios a la violencia, sea ‘colaborar con el mal’. ¿Alguien puede explicar dónde esta el MAL si conseguimos que estos valores se adquieran en la escuela?

Todos tenemos bastante cercana nuestra rendición de cuentas frente al fisco. También la Iglesia católica las presenta. En el ejercicio de 2006 declararon unos ingresos de 227,8 millones de euros y unos gastos de 225,4 millones de euros. No, no es el balance de una gran empresa multinacional. Es el balance de la Iglesia que arroja un beneficio de 2,4 millones de euros. Sorprende que se puedan tener beneficios si se pretende aliviar a tantos y tantos necesitados. No me parecen demasiado claros los valores que se puedan defender desde esas cifras.

Parecen empeñados los señores obispos en seguir con la táctica del victimismo y en presentar un discurso claramente engañoso. Lo de ‘colaborar con el mal’ me suena a rancio, huele a sacristía vieja. Suena a aquellos discursos apocalípticos en los que no se nos amenazaba, en terribles ejercicios espirituales, con las calderas de Pedro Botero. Aunque este discurso todavía cale en parte de la sociedad, poco a poco se va desmoronando. Por otra parte, señores obispos, en los colegios ya no asustamos a los niños.

El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.