Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
|
|
|
El Observatorio del Escudero
Ceuta, 11 de mayo de 2007
BLOGS
Maestros asesinados
SANCHO
Raro es el día en que no aparece una noticia que te espanta y te estremece. En la que hoy comento se dan connotaciones, lógicas por mi profesión, que me han llegado al alma. Informa la UNESCO de que ‘se ha producido en los últimos tres años un notable incremento de los ataques premeditados a la Educación en muchos países’. Irak, Tailandia, Afganistán, Colombia, son lugares, entre otros, donde se producen estos ataques. Los hay de todos los tipos, asesinatos a tiros, brutales palizas, escuelas arrasadas, ataques con bombas, secuestros, desapariciones… así hasta completar una serie repleta de todo tipo de horrores. Las víctimas son mayormente profesoras o profesores aunque también se dan casos con estudiantes. Las motivaciones, si es que puede haber algo que intente justificar actos tan execrables, son que se trata de zonas en conflicto y con bandos enfrentados. En realidad el común denominador es que se intenta acallar la voz de quienes, usando como únicas armas la cultura y la enseñanza, educan y forman a los más necesitados. Quienes imponen sus razones por medio del uso de las armas nunca han visto con buenos ojos que pueda existir una conciencia crítica que forme, haga pensar, reflexionar y comprender que hay una razón que puede y debe imponerse a la fuerza bruta e irracional. La historia es el pasado que no pasa y olvidarla, además de una temeridad, es propio de insensatos. No hace tanto que en España se vivieron hechos de este tipo. Los maestros republicanos fueron brutalmente represaliados por la dictadura franquista. Su grave delito, que a muchos les costó la vida y a otros muchos años de sufrimiento, fue darle a los más humildes conocimientos suficientes para que pudieran liberarse en algo, en muy poco, de la tiranía de quienes los mantenían oprimidos y sojuzgados. Tengo en mi mesita de noche y desde el día de Reyes, por regalo de mi mujer, la obra de María Antonia Iglesias ‘Maestros de la República’. Sin presumir de lector empedernido no es habitual en mí que lleve casi cinco meses sin haber podido terminar un libro. Lo que en el se cuenta, casi todo por testimonios directos de hijos, familiares o antiguos alumnos de las maestras y maestros asesinados, es tan abrumador, me deja tan desolado, me impresiona de tal forma que sólo soy capaz de ir leyéndolo muy poco a poco. Cuando leo estas vidas ejemplares dedicadas a la enseñanza y que fueron truncadas de forma tan irracional y despiadada, sin parecerme ni siquiera por asomo a estas mujeres y a estos hombres, no puedo alejar de mi pensamiento la remotísima hipótesis de que, si pudiera volver a producirse una situación similar, yo podría ser uno de esos maestros fusilados. Sí, reconozco que así dicho suena a una absoluta quimera pero es que fueron asesinados simplemente por hacer lo que llevo haciendo algo más de treinta años, ENSEÑAR. Las lecciones de aquellas mujeres y aquellos hombres eran en pro de la cultura, de la libertad. Se entregaban a sus alumnos con un amor tan grande que les costó la vida. Ahora mismo, en otros lugares del mundo, se está repitiendo aquel drama. No estaría de más que fueran ejemplo permanente para que aprendiéramos de ellos y no tuviera que repetirse una historia tan despiadada.
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.
|