Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 2 de febrero de 2007
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Febrero, mes de las coplas
SANCHO

Puntual y fiel a su cita, con su habitual y alborotada meteorología, ya está aquí ‘febrerillo el loco’ (así lo llamó siempre mi madre). Es el mes de las coplas de Carnaval. Nunca me gustó eso de ‘coplillas’, como las denomina algún que otro ‘entendío’. Ese alboroto del tiempo, tan típico de este mes, parece que quieren trasladarlo a la fiesta de don Carnal personajes, de bastardos intereses, preocupados únicamente en sacar rédito personal para otro tipo de asuntos.

Me sorprende bastante el empeño que se pone, por una importante parte de la clase política, en estar al tanto de lo que se canta en las coplas cuando la afición al Carnaval ha sido tradicionalmente considerada, por amplios sectores, como ‘cosa de cuatro chalaos’. Claro que si estos ‘chalaos’ de febrero les cantan cuatro verdades un par de meses antes de las elecciones puede que ya la cosa empiece a preocuparles.

Si no es fácil tarea el escribir el repertorio de cualquier comparsa, chirigota o cuarteto, menos lo habrá sido en esta ocasión en la que puede que se haya tenido la sensación de que un ojo vigilante y censor está pendiente de ti. A algunos puede que esto no les haya importado lo más mínimo. Otros seguro que lo han tenido más que presente. Lástima de estos últimos que se hayan autocensurado y con ello hayan cercenado algo tan importante a la hora de escribir para Carnaval como es la propia libertad.

Tradicionalmente los temas tratados por las agrupaciones carnavalescas han sido muy críticos y reivindicativos. Las antiguas murgas caballas no eran escritas precisamente por representantes de las clases sociales más acomodadas. El Carnaval era la voz del pueblo que, durante unos pocos días de febrero, tenía esa válvula de escape para poder expresarse de una forma más o menos libre y que le era imposible de hacer durante el resto del año.

En las letras de Carnaval había mucho de gracia pero también se reprobaba todo aquello que se creía oportuno. Siempre ha sido esta fiesta una excelente oportunidad para la trasgresión frente al poder establecido y por eso se permitía la misma. Era una magnífica oportunidad para realizar una catarsis que expulsaba los miedos y demonios que llevamos dentro. Una vez pasada la frontera que marcaba el Miércoles de Ceniza todo volvía a sus cauces ordinarios, como si nada hubiera pasado.

Ese espíritu que era consustancial con la fiesta parece haberse perdido y eso es algo digno de lamentar. Aquí todo es motivo de escándalo y no parece normal que, un año después de ser cantadas, algunas letras de Carnaval estén cogiendo polvo en los legajos judiciales. Podría poner muchos ejemplos de letras fuertes y contundentes que se han cantado en Cádiz. Voy a poner una, creo que del año 1998, cantada en su estribillo por la chirigota ‘Los extraterrestres’ de los hermanos Márquez Mateo (conocidos como ‘Los Carapapas’). Decía literalmente aquella letra ‘venimo a echarle cojone a los de Herri Batasuna, con los muertos del Bilbao, de la Real y del Osasuna’.

Este estribillo, sacado del contexto del Carnaval, puede ser algo totalmente digno de una querella. Por supuesto que no pasó absolutamente nada. Claro, es que Ceuta seguramente será de otra galaxia.

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