Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 19 de enero de 2007
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Soldadito español
SANCHO

Ya ha llovido, desgraciadamente cada vez menos, desde que allá por 1927 se pudieran escuchar por primera vez los sones del pasodoble, con estilo de marcha militar, ‘Soldadito español’ compuesto por Jacinto Guerrero, famoso por zarzuelas como ‘Los Gavilanes’ o ‘El huésped del sevillano’.

La nostálgica letra de aquel pasodoble evocaba los sufrimientos del humilde soldado español que tanto había padecido en Cuba, Filipinas o en la Guerra de Marruecos, terminada solamente un par de años antes de componerse esta pieza. Llena de tópicos con frases del estilo ‘porque llevan esos mozos, esforzado pelotón, la esperanza de la patria, el valiente corazón’ y si no la otra, mucho más recordada por ser el estribillo, que dice ‘soldadito español, soldadito valiente, el orgullo del sol, es besarte la frente, la victoria fue tuya, porque así lo esperaba, cuando muerta de pena, a la Virgen rezaba, tu novia morena’.

Afortunadamente el soldadito español pudo dejar atrás aquellas penurias y miserias que se pretendían enmascarar bajo la aureola de la gloria. En 2.001 se puso fin al servicio militar obligatorio quedando sólo en el recuerdo aquellas imágenes de los mozos de Sierra Morena, La Maragatería o de las tierras de Aragón que marchaban lejos de su tierra a cumplir con la Patria. Eso sí, tampoco ha sido mucha la vocación castrense de los jóvenes españoles pues, como no sólo con patriotismo se pueden llenar los cuarteles, ha sido necesario recurrir incluso a los nacidos en Bolivia, Ecuador o Perú.

Para que los cuarteles no se queden vacíos, no se trata sólo de que se les haya incrementado o se les incremente el sueldo. Será necesario que estos jóvenes que ingresan en el ejército reciban una formación, de la que la gran mayoría está bastante necesitada e incluso algunos carecen de ella, que les asegure un futuro medianamente digno tanto dentro de la milicia como fuera de la misma.

En estos días ha estado en boca de muchos ceutíes el asunto de los soldados españoles de origen musulmán. Cada vez llegan más pronto los nervios propios de la cercanía de las elecciones y algunos líderes políticos demuestran uno de sus peores males como es la incontinencia verbal. Don Pedro José Gordillo y Durán, que acostumbra a sorprendernos con las más variopintas declaraciones, no tuvo el menor empacho en lanzar un furibundo ataque a la UDCE por recabar el apoyo de IU, para elevar una moción en el Congreso, sobre el asunto de los soldados de origen musulmán a los que no se les ha renovado el contrato. El presidente del PP en Ceuta mezcló en un ‘totum revolutum’ los matrimonios entre homosexuales, la Comisión de Defensa del Congreso (en la que por lo que dice participa), la religiosidad de los musulmanes, etc. Todo ello aderezado con un recuerdo nostálgico a los antiguos componentes de las Fuerzas Regulares Indígenas que añadió, más confusión si cabe, al asunto.

Lo del señor Mohamed Alí, presidente de la UDCE, tampoco es para dejarlo aparte. Constantemente intenta justificar, igual duda sobre ello, que su partido pretende defender los intereses de los ceutíes sin excepción. Con esto de los soldados a los que no se les ha renovado los contratos ha perdido una magnífica ocasión de demostrarlo. En vez de criticar y sospechar sobre que no ha sido justa la no renovación de los musulmanes, podría haberlo hecho con todos y habría quedado estupendamente.

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