Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 12 de enero de 2007
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La locura de ETA se contagia
SANCHO
Pocas dudas, si es que alguien las tenía, tras el atentado cometido por los etarras asesinos en el aeropuerto de Barajas, podrán ya quedar con respecto a que estos canallas actúan desde parámetros que, hasta al más lerdo de los seres humanos, deben parecerle propios de enajenados mentales. Sólo hay que leer, si se tiene suficiente estómago, su último comunicado en el que afirman que la tregua sigue vigente. Lo dicen tras explosionar un coche bomba de un enorme poder de destrucción y que ha provocado la muerte de dos personas. Podría haber sido una auténtica masacre. En el mes de julio escribí un artículo titulado ‘Zapatero se la juega’ en el que hablaba sobre los evidentes riesgos que tenía una negociación como la que se pretendía tener con ETA. Pocos datos, más bien ninguno, se han tenido sobre este diálogo si es que lo ha habido. El caso es que los etarras han demostrado que, además de crueles asesino, están totalmente desquiciados. Por su propia cuenta, de forma unilateral, han liquidado un posible proceso de paz que albergaba muchas esperanzas. Se había creado un estado de opinión, impulsado de forma algo ilusoria por el presidente Zapatero, en el que se aventuraba como posible un final definitivo de la violencia de los terroristas vascos. Parecía que quienes llevan matando más de cuarenta años iban a dejar de hacerlo a cambio de nada, sin concesiones de ningún tipo. Se ha demostrado con el brutal atentado del 30 de diciembre que eso no era posible. El terrorismo vuelve otra vez a ser el principal problema que preocupa a los españoles. Además se acrecienta enormemente la tremenda grieta que separa al PSOE del PP. Su particular enfrentamiento se agrava y, aunque alguien consiga réditos políticos inmediatos, al final los dos acabarán pagándolo. Sería demasiado triste que ETA decida el resultado de las próximas elecciones generales. Son ellos, los terroristas, los principales beneficiados con actitudes de este tipo ya que consiguen así uno de sus objetivos primordiales, la convulsión de la sociedad contra la que atentan. El Partido Popular perdió el poder en Atocha y quiere recuperarlo en Barajas. Soplan a favor de Mariano Rajoy los vientos de las encuestas en las que recupera gran parte de la distancia que tenía perdida frente a Zapatero. Un mensaje tan simple que consiste simplemente en negar por sistema cualquier iniciativa del gobierno, algo parecido a aquel ‘váyase Sr. González’, puede dar buenos resultados de cara a una parte importante de la opinión pública, incluso puede hacer ganar unas elecciones. Es más que preocupante que no se consigan frentes comunes de lucha contra el terrorismo pues, aunque cambie el gobierno, estos asesinos no entienden de otra cosa distinta de matar y volverán a hacerlo. De nada valdrá lamentarlo entonces. Ahora mismo la principal baza electoral parece que es el terrorismo. El acuerdo que mantuvieron hasta 2004 socialistas y populares en torno a este problema se rompió hace tiempo. Ni siquiera se atisba, ni en un acuerdo de mínimos, el que se pueda retomar aquella situación. La sociedad española se encuentra totalmente dividida. No se consigue ni algo tan básico como acudir unidos a una manifestación que condene el terrorismo. Se radicalizan las posturas y crece el enfrentamiento. Es una pena.
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