Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 10 de noviembre de 2006
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El veredicto de las urnas
SANCHO
Si los procesos electorales tienen alguna característica común y válida para todos, ésa bien podría ser la de la creciente abstención por parte de quienes son convocados a las urnas. Probablemente una de las causas principales de este fenómeno sea que los ciudadanos cada vez confían menos en aquellos que han resultado elegidos, pues suelen cumplir más bien poco con sus compromisos electorales e incluso hacen lo contrario de aquello que prometieron y les hizo ganar la confianza de los votantes. Se puede llegar a situaciones que, si nos las contasen de antemano, no nos las podríamos creer. Cataluña va a ser presidida por José Montilla, un catalán nacido en Córdoba, que representa a un partido, el PSC, que ha perdido cinco escaños con respecto a la anterior legislatura y está a once escaños de diferencia de CiU cuyo candidato, Artur Mas, va a ser líder de la oposición. Todo ello gracias a un pacto, absolutamente legítimo y democrático, entre tres partidos que hace sólo cinco meses saltó por los aires tras tres azarosos y controvertidos años al frente del gobierno catalán. Por otro lado los tres partidos que se unen de nuevo para gobernar en Cataluña, aunque coincidan en programas electorales progresistas, tienen claras y evidentes diferencias entre los tres. Contrastes que habrán de superar para llevar a cabo una acción de gobierno con una mínima coherencia y que será bastante difícil que cumplan los cuatro años de legislatura. Por la simple y sencilla razón de que, cuando se acerque el próximo proceso electoral, se convertirán en competidores entre sí con la legítima aspiración de gobernar en solitario y para ello tener que detraer el máximo número de votos posibles de los partidos rivales. En este complejo entramado político asume la presidencia de la Generalitat un político no demasiado conocido y que puede dar incluso impresión de debilidad. Esta sensación puede ser sólo aparente pues se ha mostrado bastante firme frente a José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de su partido a nivel nacional y que no parecía demasiado favorable a que se reeditase el tripartito. Ya con motivo de la aprobación del Estatuto no dudó en pasar por encima de Maragall y pactar directamente con Artur Mas dejando en muy mal lugar a sus compañeros de partido en Cataluña. Además en el reciente debate de los Presupuestos Generales del Estado ha contado con el necesario apoyo de los de Convergencia i Unió que ya han salido raudos a recordarle al señor Zapatero que vaya olvidándose de apoyos parlamentarios. Postura más que lógica después que los socialistas catalanes les hayan dejado fuera del gobierno habiendo ganado las elecciones catalanas de forma incuestionable. En muchos sectores ha sorprendido bastante la rapidez con que se ha llegado a este acuerdo tripartito pues ha sido en menos de una semana después de las elecciones. Creo que a los sorprendidos mejor habría que llamarlos ingenuos. El asunto estaba más que amarrado antes del recuento de los votos. Si entre el PSC, Esquerra Republicana e ICV se sumaba la mayoría absoluta habría otra vez pacto y, a pesar de la pérdida de votos, han superado en dos escaños el número necesario para dicha mayoría. La jugada ha sido maestra y quizás el aparentemente débil José Montilla puede depararnos alguna que otra sorpresa. Esta nueva Entesa Nacional, lo de tripartito prefieren borrarlo de la memoria, es una incógnita y justo será darles su oportunidad. Lo van a tener difícil pues tanto desde Madrid como desde CiU el hostigamiento va a ser duro y permanente.
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