Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

@ Email








El Observatorio del Escudero
Ceuta, 27 de octubre de 2006
 BLOGS
Carné de inmigrante
SANCHO

No sería en absoluto atrevido el afirmar que los políticos pronuncian sus más sonados disparates cuando se encuentran en campaña electoral. Podrían citarse multitud de ejemplos pero, como botón  de muestra, bien podría valer la idea lanzada por Artur Mas, líder de Convergencia i Unió y candidato a presidir la Generalitat, que consiste en la creación de una especie de carné por puntos destinado a los inmigrantes para que, de forma progresiva y según sus méritos, vayan consiguiendo una serie de créditos que les hagan merecedores de la catalanidad.

La idea está enmarcada dentro del ámbito general de innovación que tiene la campaña del partido del señor Mas. Lo que en realidad viene a demostrar es que el asunto de la inmigración es de máximo interés para los catalanes, por supuesto que en el mismo grado que para los españoles y europeos. Lo preocupante del caso es que, lejos de buscar intentos de solución al problema medianamente razonables, se cae de lleno en la más pura demagogia.

Las dramáticas imágenes que la inmigración nos muestra casi a diario han removido algo la conciencia de la opinión pública y tanto PP como PSOE lo aprovechan para su particular y enconado enfrentamiento. Los populares parecen haber olvidado que ellos hicieron cuatro Leyes de Extranjería. Los socialistas regularizaron la situación ilegal de casi un millón de personas y esta, tan sorprendente como generosa, medida ha tenido como consecuencia un preocupante efecto llamada.

Mientras que unos se tiran a otros los trastos a la cabeza, casi nadie piensa en la situación humana, social y económica que supone un aumento tan significativo como el que ha tenido la población inmigrante. Pocas veces se les denomina como ciudadanos o personas. Se les achacan los problemas de inseguridad ciudadana pero nadie habla de las calles que asfaltan, de su trabajo en el sector agrícola o incluso de los ancianos que cuidan. En definitiva, ocuparse de trabajos que ya casi nadie quiere realizar. Incluso me atrevería a decir que ya a casi nadie le apetece recordar que en los años sesenta fueron cientos de miles los españoles que dejaron su tierra para hacer prácticamente lo mismo.

La política que lleva a cabo el gobierno Zapatero en este apartado da demasiados bandazos. No se puede pasar de los papeles para todos a la repatriación de todo aquel que llega sin ellos. La improvisación y los golpes de efecto en política pueden tener buenos resultados pero son momentáneos. Si se quieren arreglar los problemas con rigor y eficacia hay que ser más comedidos y pensar siempre en remedios a largo plazo.

La solución al problema de las corrientes migratorias no pasa por ir poniéndole puertas. George W. Bush ha promulgado en estos días una ley para la construcción de un muro  de 1.226 kilómetros en la frontera con México y que costará 1.200 millones de dólares. En el Parlamento británico se ha presentado una propuesta para limitar la entrada de búlgaros y rumanos, incluso en el caso que entrasen en la Unión Europea. No creo que sea lo más adecuado para frenar la inmigración.

El colonialismo fue algo muy parecido a la rapiña y casi se esquilmaron recursos naturales de muchos países. Eso también es motivo para que ahora acudan en masa con el fin de mejorar sus condiciones de vida y nosotros encima sólo queremos aceptar a los que nos gusten. Si son buenos futbolistas, mejor. Así sólo acrecentaremos su pobreza y su miseria.

El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.