Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 26 de mayo de 2006
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La sangre es muy escandalosa
SANCHO
Siempre recordaré como mi madre, cuando nos hacíamos una herida, nos decía, para tranquilizarnos y que no nos asustásemos, que eso no era nada y que la sangre es muy escandalosa. No le faltaba razón en cuanto a lo del escándalo. Además, asusta y mucho la trama empezada a desvelar el pasado martes con la detención de algunos de los que se lucran poniendo en peligro la salud de los deportistas. No he escrito la palabra ciclistas porque, según los primeros datos de que se disponen sobre esta operación contra el dopaje, la Guardia Civil ha grabado imágenes de deportistas de otras modalidades, algunos bastante conocidos y otros no tanto, que entraban en la casa del ya tristemente famoso doctor Eufemiano Fuentes. Ahora nos vendrán con la historia de que iban a visitarle para tomar café. Vamos, como si el historial del ‘doctor’ no estuviese ya sobradamente plagado de todo tipo de fundadas sospechas sobre sus tejemanejes como el más siniestro de los vampiros. Ya era hora de que alguien terminase con la aparente impunidad con la que actuaba este personaje. A mediados de los 80, cuando era médico de la federación de atletismo, se detectó un único caso de dopaje. Era el de la atleta Cristina Pérez, esposa del doctor Fuentes. Luego se pasó al ciclismo y ahí ya su historial es interminable. Cuesta trabajo creer que se haya tardado tantísimo en actuar contra este tipo cuando, en los corrillos entre ciclistas de la Vuelta España, era habitual que se dijese que su ganador sería quien decidiese Eufemiano. En el mismo año que se inició en el mundo del pedal, también empezaba en el mismo Manolo Saiz. Director con una completa formación académica en el INEF, algo nada habitual en el ciclismo, que a muchísimos aficionados nos pareció como alguien que venía a revolucionar este deporte con nuevos métodos. Claro que lo que no sabíamos era que, además de innovador, era tramposo y que si su equipo, por ejemplo el ONCE, se salía en las contrarreloj era porque iban con la ‘gasolina’ adulterada. También detenido en esta operación ha sido sorpresivamente puesto en libertad porque parece no ser miembro de la trama de tráfico de sustancias dopantes. Sólo era un cliente más de la misma. La verdad es que no me gustaría que, como desgraciadamente suele ocurrir, cosas así quedaran impunes. El ciclismo español, que no gozaba de demasiada buena salud, va a quedar todavía mucho peor parado. Los que puedan correr el Tour van a pasar por un auténtico calvario de controles, pero con esta gente que le quitaba, día a día, credibilidad a este deporte había que terminar definitivamente. Con estos tipos sin escrúpulos había que acabar. ¿Quiénes si no son los responsables de finales tan tristes como el del ‘Chava’ Jiménez o del ‘Elefantito’ Pantani? Se le tenía que poner fin a que España fuera el paraíso del dopaje. Todo lo que denunció el ciclista Jesús Manzano, al que no se le hizo el debido caso, va a demostrarse que era verdad. Una triste, cruda, despiadada verdad. En muchas ocasiones una amputación ha salvado una vida. Aquí no va quedar más remedio que cortar, sin que tiemble el pulso, por lo sano. De lo contrario no sólo se va resentir el ciclismo sino el deporte español en general.
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