Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 25 de febrero de 2006
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Más de lo mismo (Especial de Carnaval del Faro de Ceuta)
SANCHO
Con el mes de febrero acude presto y puntual a su cita el Carnaval. Lo hace, como no podría ser menos, cargado de las polémicas de siempre. Unas mayores, otras menores, la mayoría de ellas intrascendentes y casi todas viejas, manidas y que, casi se podría afirmar, ya huelen a rancio. Que si las entradas, que si el jurado del Concurso de Agrupaciones, que si éste debería tener una fase local y otra provincial, que si los premios a los disfraces de calle, que si el Carnaval se prolonga tras el Miércoles de Ceniza y se mete en la Cuaresma, que si los comparsistas y chirigoteros retirados anuncian una vuelta que luego no se produce, en resumen que mucho ruido y pocas nueces. Este año, entre tantos y tan repetitivos dimes y diretes, sí ha aparecido un tema novedoso y es que parte de los aficionados y seguidores del Carnaval entienden que el pregonero del mismo debe ser una persona de Ceuta. En absoluto me sorprende tanto provincianismo sin sentido. Seguro que muchos de los que han criticado la opción elegida acudieron, hace unos años, a aplaudir de forma enfervorizada a Boris Izaguirre con su zafio pregón para la Fiestas Patronales en el que rozó la ofensa a la Virgen de África. Aclaro para los despistados que en su honor y por ser nuestra Patrona se celebra la Feria de Agosto. Elegir un pregonero de renombre en el mundillo del Carnaval es algo positivo para nuestra fiesta porque ayuda a difundirla y eso no quita para que también sean pregoneros todos aquellos que forman parte de la pequeña historia de nuestro Carnaval. Si en la fiesta de la Libertad por antonomasia vamos a andar poniendo cortapisas y cerrando puertas, mal camino llevamos. De todas formas sería muy conveniente el no malinterpretar la tan traída y llevada libertad. Lo digo porque hay muchos que se toman este asunto de la libertad según les conviene y les place. No creo que sea ése el rumbo que se debe seguir pues el derecho que asiste a los autores del Carnaval para, mediante sus letras y si lo estiman oportuno, no dejar títere con cabeza nunca debería entrar en conflicto con los derechos que también asisten a quienes son objeto de sus críticas. Bueno, mejor será dejar de lado estos asuntos pues, como bien decía la chirigota de Los borrachos, ‘tampoco es para ponerse así’ y tanta trascendencia no encaja demasiado con estas fechas pues al fin y a la postre esto es Carnaval. Resulta evidente que no estamos en la mejor época de nuestra fiesta de la máscara y el disfraz. Tampoco es cuestión de ponerse en plan ‘derrotista’ pues hemos tenido épocas mucho peores. En cuanto al Carnaval llamado de calle parece que ya quedaron atrás aquellas cabalgatas con una participación que dejaba mucho que desear. Las Asociaciones de Vecinos que participan le están dando un impulso significativo y también son dignos de mención los grupos que año tras año y de forma incansable salen a la calle para hacer grande la fiesta de febrero. Donde quizás sería necesario dar un toque de atención es en el número de agrupaciones ceutíes que participan en el Concurso Oficial. Buena noticia es que este año se haya tenido que ampliar el mismo a la modalidad de cuartetos y ojalá que su número aumente. Resulta curioso que si uno se pone a elaborar un censo de carnavaleros en excedencia, seguro que su número supera a los que están en activo. Además muchos de los que ya no ejercen este arte son los que más se quejan del bajón en cuanto a cantidad de agrupaciones. A éstos les diría algo que resultará una perogrullada pero la solución puede que esté en sus manos. La mejor forma de mirar al futuro con esperanza entiendo que pasa por encontrar savia nueva que cubra tantos huecos como hay entre las filas de los carnavaleros. Siempre he defendido que debemos importar todas aquellas ideas que puedan engrandecer nuestra fiesta de febrero. No hay que irse demasiado lejos, pues en Cádiz ha tenido un gran éxito el proyecto del Carnaval en la Escuela (impulsado por el Ayuntamiento y la Asociación de Autores) que comenzó con 11 colegios y en sólo un año ha duplicado esa cifra. No hace falta que aquí lleguemos a tanto pero sinceramente creo que la idea es bastante aprovechable.
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