Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 17 de febrero de 2006
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Monumentos a la memoria
SANCHO

Desde hace unos días, en mi camino habitual hacia el Colegio, tengo la oportunidad de contemplar la estatua ecuestre erigida en la rotonda del Sardinero. Se ha hecho como un homenaje al Regimiento de Caballería Montesa 3, Unidad que recoge el historial de otras que se remontan a 1.706 cuando, en el Puerto de Santa María, se fundó su entidad primigenia.

La figura del portaestandarte me recuerda muchísimo las muy documentadas obras e ilustraciones, sobre uniformidad militar, del experto en estos temas José María Bueno Carreras o las de José Montes Ramos. Éste tiene publicado además un libro sobre el asedio sufrido por Ceuta en 1.720 y al que acudió, en socorro de nuestra ciudad, la unidad de caballería fundada sólo catorce años antes.

Como recuerdo de estos trescientos años de historia, que ahora se cumplen, se ha erigido este monumento realizado por el escultor sevillano Manuel Téllez, tras siete meses de trabajo, con un presupuesto que ronda los 80.000 euros.

Juan Vivas, en la inauguración de la estatua, hizo extensivo el homenaje a todo el Ejército español y resaltó lo tantas y tantas veces repetido de ‘el afecto íntimo y sincero y el vínculo permanente’ entre los ceutíes y las Fuerzas Armadas. Además calificó esta obra como ‘un broche de oro muy significativo y necesario’. En cuanto a lo de broche de oro lo entiendo como una frase hecha al ser este acto el colofón de otros desarrollados desde noviembre. No lo tomo, por supuesto, como alusión al costo de la figura (además es de bronce). Por otra parte lo de necesario, palabra tan del gusto de nuestro Presidente, ya no lo veo tan claro. En Ceuta se recuerdan otras muchas cosas de forma mucho más modesta y puede que incluso alguna que otra no haya tenido la fortuna de ser ni siquiera recordada.

Es un tema bastante controvertido el de la evocación de la memoria, sobre todo cuando se ve desde posturas enfrentadas y sin demasiado interés por encontrar puntos de acuerdo. Incluso existe una memoria que todavía hay quienes se empeñan en negarla.  Memoria que no pudo levantar estatuas, ni poner nombre a calles, ni apellidos a pueblos.

Memoria casi desconocida, memoria anónima, memoria de los que murieron también en la defensa de lo que creían legal y de justicia. Memoria de los que no ganaron nada y lo perdieron todo. Memoria que nos grita, desde su injusto olvido, para decirnos que el tiro de gracia y la fosa común no son un final digno para nadie.

En el cementerio de Santa Catalina también se han erigido, tras un estéril y farragoso debate, un modesto monumento en recuerdo de aquella memoria perdida. Ya lleva unos meses inaugurado y, a pesar del esfuerzo de mi amigo Paco Sánchez, todavía faltan en él 159 nombres.

Para que haya perdón también es necesario que haya justicia y que se conozca de verdad lo que se dijo y lo que se calló. Sin más mentiras y sin más silencios. Que de una vez por todas las palabras ‘rojo’ o ‘azul’ sólo nos traigan a la memoria el color del cielo en un bello atardecer de poniente o el del inmenso mar que rodea nuestra Ceuta.

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