Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
|
|
|
El Observatorio del Escudero
Ceuta, 2 de diciembre de 2005
BLOGS
El Barça y la Paz
SANCHO
El pasado martes, mientras atravesaba la Plaza de los Reyes, observé a un pequeño grupo (casi todas mujeres) que colocaban velas y algunas fotos sobre el monumento que allí existe. Se me acercó una de ellas y me colocó un lazo en la solapa. Eran los colores de la bandera palestina: rojo, verde, blanco y negro. Recordé enseguida que estábamos a 29 de noviembre: Día Internacional para la solidaridad con Palestina.
Por el centro de la plaza, habitualmente transitado, no pasaba casi nadie y la mayoría de la gente lo rodeaba. Eso sí, se curioseaba desde los alrededores, se hacían comentarios sobre las mujeres ataviadas con el pañuelo islámico y, en general, se dudaba sobre el auténtico objetivo de la citada concentración. Como imagino que habrá gente no demasiado informada sobre el significado de la misma, me gustaría aclarar que no es un capricho de la ONG y el par de asociaciones juveniles que la habían convocado. El Día Internacional para la solidaridad con Palestina fue creado en 1977 por la Organización de Naciones Unidas (no creo que sea un organismo sospechoso) para conmemorar otro día de 1947 en el que se aprobó que Palestina se dividiera en dos estados: uno judío y otro árabe. Las dramáticas secuelas de esta partición y sus tristes consecuencias son sobradamente conocidas. Nuevamente he vuelto a caer en mi ya viejo defecto, que cariñosamente me corrige mi hijo Daniel, de hacer un preámbulo demasiado largo. Siempre tengo la intención de enmendarlo pero me temo que no tengo remedio. Ya en el título indicaba mi intención de hablar del Barça. No pretendo hacer ninguna crítica ni elogio de tipo futbolístico, pues este deporte cada día me cansa más al parecer algo más relacionado con el mundo de los negocios que con los asuntos propios de una actividad deportiva. Tampoco voy a arremeter con la utilización política que se hace del primer equipo de Cataluña. Su presidente, don Juan Laporta, siempre ha hecho gala de su ferviente catalanismo y es algo que forma parte, no sólo ahora, del espíritu de gran parte de su masa social. Lo hizo como parte de su campaña cuando se presentó a las elecciones y lo sigue haciendo desde que accedió a la presidencia. Le salió algún que otro grano, como el del cuñado franquista, pero salió más o menos indemne del atolladero. Luis Bassat, uno de sus oponentes en las últimas elecciones, responsable en parte de la grandiosa inauguración de los Juegos Olímpicos de 1992, ha sido el promotor de que se dé un paso más en pro de la paz entre israelíes y palestinos. El mismo día 29 de noviembre consiguió que se celebrase un partido de fútbol entre una selección de jugadores de estos pueblos y el Barça de Ronaldinho, Eto’o y compañía. No se llenó el Camp Nou pero eso era lo de menos. Se trataba de una iniciativa novedosa para seguir buscando la paz entre dos pueblos secularmente enfrentados. Una iniciativa noble y generosa que se merece todo tipo de parabienes y felicitaciones. Puede que no haya tenido la repercusión mediática que merecía pero se muestra el apoyo de una ciudad y de un gran club hacia uno los muchos y graves problemas que arrastra este mundo. Además se da un importante ejemplo a palestinos e israelíes de que pueden estar juntos aunque haya sido sólo en un partido de fútbol y que, de paso, el mensaje llegue a sus dirigentes. Quién sabe si tanto odio, tanta violencia, tanta muerte, tantas víctimas, podrían tener un futuro de esperanza gracias a pequeños pasos, a pequeñas iniciativas como ésta del pasado martes.
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.
|